Un homenaje a los pueblos cafeteros del país

Estas son las historias que se esconden entre cafetales, arrieros y yipaos, los que están detrás de cada taza de café.
Un homenaje a los pueblos cafeteros del país

Quien no lo ha vivido, jamás entenderá la grata sensación que produce el despertar a las seis de la mañana. en medio de un aguacero y con el aroma de un café recién hecho. Asomarse a la ventana y encontrarse en medio de un paraíso verde donde la tranquilidad y la paz son protagonistas. Salir corriendo a la cocina, envuelto entre una colcha, en busca de ese primer tinto mañanero mientras la abuela escucha los clásicos de Julio Jaramillo y Alci Acosta.

Jugar con los primos entre los cafetales, vestirse como todo un arriero (de poncho y carriel), ayudar al abuelo a recoger su cosecha y a desgranar con cuidado cada uno de los frutos del arbusto para luego ponerlos al sol y esperar a que sequen. Ver partir un jeep con más bultos de café de los que uno creería que le caben y finalmente volver a casa a escuchar el rasgueo de una guitarra clásica mientras se disfruta en familia de esa incomparable bebida, el café.

De eso se trata ser cafetero, cuyabro. Amar de corazón su tierra, que aunque ya no tan prospera como hace veinte años, será siempre agradecida y fiel con todos a los que ha visto nacer y todos los que llegan a visitarla.

 

La cultura cafetera

La zona de producción cafetera en Colombia, conocida como Eje cafetero o Triángulo del café, está compuesta por tres departamentos: Quindío, Risaralda y Caldas. Una zona del país que sobresale por su excelente ubicación geográfica, el arraigo de la cultura, la exuberancia de sus paisaje, la biodiversidad, la buena infraestructura vial, el crecimiento de su sector turístico, la gastronomía y la calidad humana de su gente. Factores importantes que le han permitido destacarse como el segundo destino turístico más importante de Colombia.

Pueblos ancestrales como Salento en Quindío o Ancerma en Caldas transportan a todos sus visitantes por un paseo histórico entre cafetales, arrieros y yipaos, y hacen sentir a todos como si esa tierra fuese la propia.

 

Las primeras exportaciones

Gracias a los cultivos cafeteros y al trabajo arduo de miles de hombres y mujeres en los cafetales del eje, Colombia es uno de los principales exportadores de café a nivel mundial, el que se impone por su sabor y aroma por encima del cultivado en Brasil.

La primera exportación de café se registró en la aduana de Cúcuta en 1835, en ese entonces salieron 2592 bultos de café. Posteriormente, en 1999 el café representó el 3,7 % de la producción agrícola nacional y el 37 % del empleo agropecuario del país.

 

En la actualidad, el café es una de las bebidas más populares en el mundo entero, pues sus múltiples formas de consumirlo van mucho más allá de un clásico y exquisito tinto; su variedad llegó a la producción de otros productos gastronómicos como arequipe, galletas y mermeladas, y a la fabricación de una gran cantidad de artesanías.