Los nuevos pasos de Pilar Reyes

Por estos días Pilar Reyes y Mario Jursich libran en su casa una importante discusión: decidir si se llevan o no la biblioteca a Madrid, donde vivirán por cuenta del reciente nombramiento de Pilar como directora editorial de Alfaguara, España
Los nuevos pasos de Pilar Reyes

Él dice que es como llevar leña al monte; ella, que en todo caso a ese monte le hace falta leña latinoamericana: “Quiero, si en algún momento me antojo, tener a mano el libro de algún autor de por acá”.

Y es que lo libros han sido como hijos para esta pareja de intelectuales que tiene por oficio las letras. Ella como directora editorial del grupo Santillana en Colombia, y él como cofundador y actual director de la revista El Malpensante. “Hemos armado una biblioteca de muchos años –dice Pilar–. Y aunque guarda muchos libros sin leer, está toda olida y tocada”.

Los libros no es lo único que quiere llevarse Pilar a España. También su colección de muñecos, personajes de libros infantiles que ella ha editado en Santillana. Los tiernos y traviesos animales de Donde viven los monstruos, de Maurice Zendak; el sapo juguetón de Sapo y Sepo, de Arnold Lobel; y el murciélago de Stellaluna, de Janell Cannon, descansan como duendes en las repisas de la biblioteca o entre los cojines de la sala. “Cuando era chiquita no me gustaban, pero ahora, de grande, los adoro”.

Los muñecos le servirán de acompañantes mudos en una nueva vida llena de ansiedad y de ilusión. La propuesta le llegó de manera sorpresiva. De repente el sello español se fijó en que Pilar reunía todas las condiciones para ser directora en España del sello Alfaguara. No sólo tenía un bagaje profesional de 15 años, durante los cuales trabajó con escritores colombianos de primera línea como Álvaro Mutis, Laura Restrepo y Fernando Vallejo, sino el aplomo suficiente para construir puentes dialécticos entre Latinoamérica y España.

No es poca cosa. Aparte de manejar autores de las grandes ligas literarias como Mario Vargas Llosa, José Saramago, Javier Marías y Arturo Pérez-Reverte, tendrá que encarar la gran dificultad que vive la industria editorial por cuenta de la tecnología y de la recesión económica. “Está presente la crisis y además, con el libro digital en la yugular, pero precisamente eso ha provocado un momento editorial muy interesante”.

Su mayor aspiración es generar lazos fuertes de comunicación entre los dos continentes. “Después del boom, España ha sido más bien reacia a la producción latinoamericana nueva. Se quedó restringida a los autores de culto –dice Pilar–. Por eso uno de los objetivos es incrementar el número de autores latinoamericanos en España y viceversa”.

De Madrid le seduce la posibilidad de disfrutar de la rica vida urbana, de insertarse en las dinámicas cosmopolitas que tanta falta le hacen a Colombia. La ilusiona ir al kiosco a comprar el periódico, ir a los cafés y sentirse un transeúnte más entre la dicha madrileña. “Me gusta mucho la manera de los españoles de disfrutar la vida. Los placeres cotidianos los tienen verdaderamente incorporados a su alma”.

Desde hace un mes prepara su salto al mundo editorial del Viejo Continente, al mercado editorial español, mucho más extenso que el colombiano y también mucho más diverso en géneros y autores. Y mientras lo hace, vive desde ya la nostalgia de abandonar a sus seres queridos, de dejar a Mario, quien no viajará antes de 2010. Dice que añorará su jardín, esos generosos espacios verdes que rodean su casa de Bogotá y que ella ha visto crecer con paciencia y dedicación durante años.

Aunque nunca ha vivido fuera de Colombia, sabe que le irá bien. Su seguridad se apoya en la generosidad del mundo intelectual, que genera nichos en cualquier lugar del planeta, y en la premisa certera de que la literatura es esencialmente cosmopolita. Justo como la vida que espera encontrar en Madrid, eso sí, al lado de sus libros latinoamericanos, así Mario insista en dejarlos en Colombia.

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