Angélica Blandón, la muñeca guerrera

Angélica Blandón es Brenda, la joven apasionada que se está robando el show en Las muñecas de la mafia, del Canal Caracol, como la confidente del “duro” de la serie.
Angélica Blandón, la muñeca guerrera

Ni Chanel ni Prada ni Dolce & Gabbana, sólo tenis, camisetas y overol. Así es Brenda, la muñeca de la mafia menos glamurosa y la más aferrada a sus principios, la que se está robando el show con su actitud desenfadada, su pinta guerrera pero sexy, su forma de hablar y sus dichos, su aspecto de muchacha de barrio y un carácter fuerte que sólo lo doblega el amor por su “patrón”: Braulio.

Cuando Angélica Blandón hizo las primeras audiciones para Las muñecas de la mafia, los productores pensaron que podría ser Olivia o Pamela. Pero después de otras pruebas, decidieron darle el personaje que se convirtió en el eje de la historia y hoy tiene enamorados no sólo a varios mafiosos de la serie sino a la audiencia.

Así nació esa vendedora de celulares de la esquina que es también el “machito” guía que regaña y salva a las otras muñecas: Violeta (Alejandra Sandoval), Pamela (Andrea Gómez), Olivia (Katherine Escobar) y Renata (Yuly Ferreira). Angélica moldeó su papel de la mano del director Luis Alberto Restrepo, y lo completó con un acento paisa moderado que no le cuesta mucho a esta actriz nacida en Medellín. “En los ensayos vi que varios se habían ido por este acento, pero decidí que no se oyera tan arrastrado para no aburrir. Me centré en darle más tono de barrio”, explica.

También lo construyó explorando la calle para encontrar características que le permitieran darle otro carácter a Brenda. “En Colombia uno sale a caminar y encuentra los personajes. Yo siempre me relaciono con personas de diferentes clases y culturas. En el centro miré a las mujeres y también a algunas amigas que tienen esas maneras fuertes sin dejar de ser femeninas”, cuenta.

Desde el comienzo de la serie, su papel de joven rebuscadora llamó la atención no sólo porque en el mundo del dinero fácil resulta casi exótico, sino porque entró como enemiga de Lucrecia (Amparo Grisales), que en términos actorales le valió a Angélica una escena ya memorable, en la que la esposa celosa la mechonea e intenta ahogarla en un jacuzzi. Pero Brenda sobrevivió y su personaje alcanzó tanta fuerza que en algunos capítulos el público no extraña la presencia de otras actrices o la imponencia de la misma Amparo, la veterana del grupo.

Una fuerza que también logró gracias a su conexión con el personaje de Braulio (Fernando Solórzano). “Con él se dio una relación muy honesta en escena”, dice Angélica, algo que se evidencia en la pantalla donde su relación de amor-odio-dependencia tiene momentos de humor y drama, al tiempo que genera solidaridad entre los televidentes. De allí también salió un lenguaje propio, con dichos como “Oigan a mi tío” y los sobrenombres que ya los identifican a ambos: “Narizón” y “Narizona”.

“Fue una idea de los libretistas tener una palabra para ambos. Empezamos a llamarnos de muchas maneras, hubo escenas donde nos dijimos Tigre y Tigrilla, pero después se dio la de Narizón y se quedó”, agrega.

Todos estos elementos pusieron prácticamente la historia en los hombros de Angélica como actriz y de Brenda como hilo conductor, con el reto de mostrar una mujer divertida, temperamental y orgullosa que termina envuelta en conflictos y traicionando sus principios. “De todas las muñecas, socialmente es la que menos errores ha cometido. Es apasionada y consecuente con sus actos pero la vida cobra las cosas malas de alguna manera aunque sale mejor librada”.

Su personalidad le permitirá asumir hasta las últimas consecuencias en el final de la serie, que por estos días se encuentra de nuevo en grabaciones debido a un alargue de diez capítulos.

Con el papel de Brenda, Angélica cerrará el año dejando huella, luego de su corta carrera en televisión y un trabajo cinematográfico en Paraíso Travel que la lanzó definitivamente.

Con sólo 25 años y una hoja de vida que comenzó a formar cuando tenía 12, Angélica Blandón tiene suficiente tiempo para seguir luciéndose. Ha estado en todos los géneros: teatro, cine, televisión y hace poco en Almas perdidas, la primera serie nacional que se hizo para internet. Ella tampoco tiene afán y quiere hacer teatro, consagrarse en el cine y seguir haciendo personajes en televisión que despierten sentimientos como los que causa Brenda. Un trabajo para el que ella se prepara a diario con un ejercicio que ella define de manera simple: “Un actor es un buen observador de la vida”.