Breviario de cocteles

Un viaje colorido donde se mezclan licores, frutas, especias, infusiones y hierbas.

El auge alcanzado en los últimos años por las escuelas de gastronomía en Colombia, con sus cursos para aficionados, muestra una tendencia sana de querer valorar el tiempo en compañía de familiares y amigos.

Hijos, esposas, ejecutivas y altos cargos corporativos asisten a clases nocturnas o durante los fines de semana para aprender las técnicas necesarias que les permitan sorprender a sus comensales, con la idea única de compartir.

Van de una casa a otra, unas veces de invitados, otras de anfitriones. Hay hasta clubes de cocina que se reúnen con puntualidad suiza para departir alrededor de la mesa, observando, incluso, altos estándares profesionales. No son pocos los que se entregan a una especie de retiros gastronómicos en sus fincas, aventurándose con recetas nunca antes probadas, que van desde preparaciones para el desayuno, hasta para una cena paradisíaca.

La cocina, en el hogar, tiene la virtud de acercar a la gente, principalmente porque la palabra hogar alude a conceptos como fuego y calor. No hay, quizás, una forma más cercana de compartir que sentarse a degustar un plato humeante y provocador. Para culturas como la mediterránea, el comedor es un lugar sagrado, donde los apetitos se aplacan y los corazones se mantienen vivos y unidos. Italianos, griegos, españoles y franceses realizan a diario una ceremonia milenaria, muy distinta a la que practican casi todos los pueblos anglosajones, dados a preparaciones rápidas para salir del paso que, incluso, se ingieren mientras se camina o se conduce. Hay excepciones, por supuesto.

En cierta forma, aprender a cocinar y atender a familiares y amigos es un pequeño lujo que la mayoría de la gente puede darse, sin mayores sacrificios. Para muchos, salir a cenar es una actividad no muy frecuente, por los costos de los platos y el servicio. En casa, en cambio, pueden estrenar sus nuevos peroles, sacar la vajilla, vestir la mesa con cubiertos de plata y copas de cristal, alistar manteles, comprar flores y hacer vivir a los demás una experiencia inolvidable.

En estos encuentros, claro está, se destapan botellas de vino modestas y francas, o costosas y únicas. El propósito, sin embargo, es el mismo: transmitir contacto y felicidad.

Todas estas reflexiones se juntaron en mi mente cuando terminé de leer y hojear el libro Cocteles, de Alejandra Naranjo y Santiago Cabrera Calero, editado por Ediciones Gamma y exquisitamente ilustrado por el fotógrafo Iván Ortiz.

 Es un viaje colorido y suculento, donde se mezclan licores, frutas, especias, infusiones, hierbas, ajíes y otros exóticos ingredientes. El paladar se saborea con opciones que van desde formulaciones ácidas, dulces, frescas y picantes, hasta las cremosas, sofisticadas, clásicas y sin alcohol.

Si está pensando en compartir y sorprender a sus invitados, vale la pena incorporar en el menú las bebidas de entrada y de salida. El libro está escrito en un lenguaje llano y práctico, y nos muestra infinidad de caminos para alegrar y agudizar nuestros sentidos.

En su introducción, los autores dicen que la preparación de cocteles es un arte, a través del cual “se abre un mundo lleno de sabores, colores, texturas y sensaciones, que se mezclan para crear la receta perfecta”. Y subrayan que, además de los ingredientes y accesorios básicos, lo más necesario es “pasión y creatividad para poder estimular los sentidos y crear experiencias inolvidables”. Así, los cocteles se tornan tan retadores como la preparación de un platillo invitante y sugestivo. Comer y beber son sinónimos inseparables.

Tres clásicos latinos

Margarita2 onzas de tequila dorado1,5 onzas de jugo de limón1 onza de Cointreau o Triple SecSalEscarche una copa tipo Margarita con limón y sal. Licue todos los ingredientes con una taza de hielo picado hasta obtener una textura frappé y vierta. Cuba Libre2 onzas de ron blanco1/2 onza de jugo de limón1 botella de Coca-Cola®Ponga cinco o seis cubos de hielo en un vaso largo. Agregue ron blanco y jugo de limón. Termine de llenar con Coca-Cola®.Mojito3 onzas de ron blanco6 u 8 hojas de menta fresca1 limón partido en cuartos2 cucharadas de azúcar blanca1 botella pequeña de sodaMacere las hojas de menta fresca en un mortero con el limón y el azúcar. Añada el ron y media taza de hielo picado. Llene con la soda y revuelva.

Temas relacionados