Editorial. Por eso somos como somos

A nueve meses escasos de que la revista cumpla 95 años, es imposible no mirar atrás.

Cómo no volver sobre nuestros pasos y nuestras páginas. Cómo no mirarnos por dentro para confrontar nuestra manera de ser. Constante en la inconstancia periodística, atenta en la inconsciencia popular y curiosa y apasionada en la indiferencia y frialdad generalizada.

Cómo no recorrer las emociones traducidas en historias para darnos cuenta de que contamos historias, simple y llanamente, para emocionar, para conmover, para mover los ánimos, para crear comunidad, la forma más sublime de informar. Cómo no sentir esa extensión inconmensurable de piel nuestra, tuya, suya y mía, tatuada de imágenes impactantes y palabras inolvidables. Volvemos sobre nuestros pasos para ser conscientes de que son los mismos pasos. De que los méritos y las desgracias, los triunfos y las injusticias, las vanidades y las renuncias, las tragedias y los caprichos de la naturaleza, las reinas y las cenicientas se repiten y se repiten en nuestra historia. De que la amnesia termina siendo nuestro mejor paño de lágrimas.

CROMOS es importante como antídoto contra el veneno del olvido porque cuenta para recordar y recuerda para volver a contar. Hoy, como cualquier día de enero de 1916, seguimos buscando esa actualidad que no es la actualidad obligada, la ruidosa y tremebunda que nos emparenta a menudo con la muerte y la zozobra, sino la elemental, la optimista y necesaria para celebrar la vida.

La que busca lo bueno, lo bello y meritorio de Colombia y del mundo. La que en esta edición luchó contra la temible nube de cenizas para poder traer del otro lado del mundo toda la sensualidad de Catalina Denis, la hermosa mujer colombiana victoriosa en Francia y reina en nuestra portada. La que encuentra más provechoso mirar todo lo que ocurre en nuestro entorno a través de las personas. La que quiere “chiviar” no por contar primero, de forma superficial, sino por saber contar con humanidad.

La que desprecia todos los boletines de prensa por una frase del alma. Actualidad que nos emocione, esa es la que ejercemos todas las mañanas. La que no va a las oficinas sino a las casas. Actualidad que ilumine y caliente como una buena llama. Por eso somos como somos. Color y corazón en el relato y en la fotografía.