Editorial. La historia de un millón

Que la vida tiene rubores, pliegues y velos, no hay duda. Tantos o más de los que se atreve a poner en su cuerpo y en las vitrinas nuestra gran invitada, la eterna niña madrileña Ágatha Ruiz de la Prada.

Y así como ella escapa de la oscuridad con una explosión de colores, muchos acontecimientos saltan a la vista con la misma fuerza que sus rosados y sus fucsias. Y nos salpican como manchas. Con ellos, sin quererlo, también nos vestimos.

Es la moda de las noticias. Para no ir tan lejos, la semana pasada, por ejemplo, cinco titulares de alto contraste y con algo en común se cruzaron en los periódicos, como en pasarela, y pasaron de largo con sus puntiagudos tacones y estrambóticas arandelas.

Algunos más ruidosos, otros más silenciosos, pero todos con un millón de dólares de por medio. La impresión era como si fuera el mismo millón de gira por el mundo. Como si la misma montañita de verdes atrajera historias como el fuego.

Mientras el golfista colombiano Camilo Villegas ganaba esta suma a fuerza de concentrarse en sus “putts”, en el Honda Classic en Miami, muy lejos de ahí unos malevos a punta de “bluff” y de pistola se robaban de un hotel la misma cifra durante un torneo de póker en Berlín.

Más cerca, con un tapete rojo de fondo y muchos flashes encendidos, en Los Ángeles, durante la entrega de los Premios Óscar, lo que llamaba la atención eran los aretes, la pulsera y la cartera con diamantes de Jennifer López, etiquetados con el consabido millón y en Colombia, en mitad del monte, un guerrillero, alias Alirio Rojas, les hacía conejo a las Farc y se cargaba toda una caleta con el mismo millón de dólares. Y para completar, un cómic de Superman, el número 1, se convertía en la historieta más cara al ser vendida en un millón de dólares, dicha que duró una pasada de página cuando otro coleccionista pagó 75.000 dólares más, además del millón de siempre, por el cómic número 27 de Batman.

Lo que no sabemos aún es cuánto lleva en sus lujosas maletas, junto a su perrito pomerania, nuestra reina criolla prófuga de la justicia argentina, sospechosa de traficar drogas. Quizás cargue el mismo millón protagonista de esta historia. Extravagancias de esta edición.