¿Existe el "perfect match"?

¿Acaso existe el alma gemela, la media naranja, el otro yo? ¿La has encontrado?

Prefiero pensar que hay varias personas en vez de una. No muchas, pero sí varias. Porque los astros sí confabulan, pero para romper la monotonía y el aburrimiento antes de que llegue esa persona mágica. Todas las demás son relleno, aceptémoslo. Están las que aparecen cuando uno más solo está y al menos ocupan un espacio en el sofá. O esas con quienes se entabla una relación fundada en la atracción carnal, y nos limitamos a echar chistes pendejos, anécdotas entupidas… todo lo demás sucede debajo de las sabanas. Están las del fin de semana y las de Cartagena (estoy empezando a creer que algo se traen esas murallas que nos mantienen enamorados, efímeramente, pero enamorados). Y eso que prefiero no mencionar los arrocitos en bajo.

 

Esos romances pasajeros o de relleno hay que vivirlos, por supuesto. Pero que no sean muy largos. “La vida es lo que te pasa a ti mientras estás ocupado haciendo otros planes”: lo dice Mr. Lennon. Entonces no perdamos mucho tiempo en personas equivocadas.

 

Porque sí existe el “perfect match”, sí. Es ese que misteriosamente aparece el día que es, en el momento preciso, sin vicios, sin pasado, sin fantasmas (fantasmas es una ex que esté por ahí rondando), como puesto ahí, de frente… Todo se conecta: el cuerpo, el lenguaje, los besos… De lúdico a lujurioso. ¡Qué delicia cuando eso pasa! Te vas a un bar con él y te puedes quedar horas hablando, riéndote hasta el cansancio. Cuándo todo se da así hay miradas interminables, admiración, respeto, diversión orgánica con sus cuentos hasta caer agotados en los brazos del otro.

 

¿Por qué ceder por menos? ¿Para qué llenar unos meses de vacío con alguien de quien no se está enamorado, de algo que son sólo adjetivos de complacencia, de esa persona a la que día a día hay que bombardearla de adulaciones para justificarle a la cabeza –nuestra cabeza– qué diablos hace esa persona en nuestra casa, en nuestra vida?

 

Lo siento por aquellos que no han encontrado en el transcurso de sus vidas a su alma gemela, pero que llega, llega. Sí pasa. Si ya pasó, es recomendado por esta chica que escribe desde su computador en una bella isla, que lo mejor es retroceder y recuperarlo. Las olas deben estar causando estragos con mi serotonina… Pero es cierto, no es casualidad que las grandes novelas de la literatura, los poemas de amor, las canciones de exaltaciones, sean propiciadas por un amor verdadero.

 

Y por más que se termine la relación con esa alma gemela, y sus cuerpos dejen de tocarse, ella nunca se va. Porque nunca se acaba. Es un pacto de vida. No existe otro mejor instante que ese en el que se le dice por primera vez a ese amor de la vida: “te amo”.

 

Foto: iStock

 

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