El turismo que impulsan las grandes películas

El peregrinaje hacia los sitios donde se rodaron películas famosas, ha impulsado el turismo en varios países. Un recorrido por algunas de las locaciones más populares del mundo.

Un juego de palabras con el término jet set dio origen al set jetting, o turismo cinematográfico, que busca llevar a los amantes del cine hasta los lugares donde se filmaron sus películas favoritas. 

Los antecedentes de este fenómeno turístico se remontan a 1953, cuando la película Roman Holiday impulsó a una generación de jóvenes estadounidenses a visitar la capital italiana. 

Con el paso de los años, estos viajes se incrementaron gracias al éxito de las cintas más taquilleras de la historia. 

Pero no sólo las películas han generado este auge de las locaciones. Los programas de televisión de mayor audiencia también tienen su espacio en el set jetting. Por eso, si visita Nueva York, seguramente le ofrecerán la ruta Sex and the city, compuesta por los bares y restaurantes frecuentados por las glamurosas protagonistas de esta serie. 

Una investigación adelantada por la agencia inglesa Halifax Travel Insurance señala que las personas jóvenes son las que se sienten más cautivadas por el turismo fílmico. El 45% de los viajeros tienen entre 16 y 24 años; y el 30% cuentan con edades entre los 25 y 34 años. El 26% restante lo ocupan adultos mayores de 65 años.

Las estadísticas de set jetting muestran que las excursiones cinematográficas incrementan el turismo de una locación desde un 30 hasta un 60%, dependiendo de la popularidad del filme. Y aunque no hay datos exactos sobre el número de personas que se trasladan específicamente a visitar locaciones, se calcula que los viajes internacionales a destinos fílmicos superan los 250.000 cada año. 

Varios países han diseñado exitosas campañas de mercadeo para incrementar la llegada de turistas. Por ejemplo, VisitBritain, la Oficina Nacional de Turismo del Reino Unido, sacó a circulación los “mapas de películas”, en los que se destacan las locaciones de las películas más conocidas que se filmaron en ese territorio. El código Da Vinci tuvo uno de los despliegues de mercadeo más importantes en la historia del turismo fílmico británico.

Por su parte, en Estados Unidos, el Departamento de Comercio se unió en el año 2004 con la Asociación de la Industria de Turismo de América, para invertir 15 millones de dólares en una campaña llamada “Ya vio la película, ahora visite su locación”.  

Taj Lake Palace, India. Octopussy (1983)

Una de las entregas más taquilleras de la saga de James Bond utilizó como locación el espectacular hotel Taj Lake Palace. Ubicado en Udaipur, India, este prodigio de la arquitectura fue construido en 1794 sobre una isla en el lago Pichola. Fue aquí donde el agente Bond, interpretado por Roger Moore, vivió su romance con Octopussy (Maud Adams).

Si está en Udaipur, sólo podrá ingresar al palacio si tiene una reserva en el restaurante o en una de sus habitaciones (las tarifas para una suite doble van desde los 388 euros por noche).

De lo contrario, tendrá que contemplarlo desde lejos, o conformarse con verlo en la película Octopussy, que se proyecta todas las noches en algunos restaurantes cercanos al lujoso hotel.

Matmata, Túnez. La guerra de las galaxias (1977)

Tatauine y Matmata, al sur de Túnez, eran poblaciones olvidadas hasta que George Lucas las escogió como escenarios de este clásico de la ciencia ficción. Sus paisajes áridos sirvieron para recrear el planeta Tatooine, hogar de Anakin y Luke Skywalker.

Luego del éxito de la primera entrega, el gobierno tunecino ordenó ubicar en el hotel Sidi Driss, de Matmata, una placa que dice: “La Guerra de las Galaxias se filmó aquí”.

En la cinta también se destacan las casas subterráneas que construyeron los bereberes hace más de mil años. Las viviendas son destinadas actualmente como albergues para los turistas que quieran dormir en una cueva futurista al mejor estilo Jedi.

Hotel Crown, Inglaterra. Cuatro matrimonios y un entierro (1994)

Ubicado en Amersham a las afueras de Londres, este hotel ganó popularidad luego de que en su interior se filmara esta cinta protagonizada por Hugh Grant y Andie MacDowell.

Cada año llegan hordas de turistas para tomarse fotos en la suite Queen Elizabeth I, donde se rodaron las escenas románticas entre los protagonistas. Muchas parejas tienen la ilusión de pasar su noche de bodas allí y, para cumplir este sueño, deben hacer su reserva con meses, e incluso años, de anticipación. El Hotel Crown es resaltado por Tony Reeves en su libro Guía mundial de locaciones cinematográficas.

Hotel Casa Von Trapp, Austria. La novicia rebelde (1965)

Desde julio de 2008, la mansión que sirvió de escenario para este musical se convirtió en un lujoso hotel. La propiedad, ubicada en las afueras de Salzburgo, Austria, fue construida en 1863, y sirvió como hogar de la familia Von Trapp desde 1923 hasta 1938.

Actualmente la posada ofrece toures por las locaciones de la película así como la celebración de bodas. Una noche en el Hotel Casa Von Trapp cuesta 160 dólares, con el desayuno incluido. Para los que deciden no hospedarse, existe la opción de visitar los jardines pagando una entrada que oscila entre los 11 y los 14 dólares.

Según las autoridades de turismo de Salzburgo, un 40% de los visitantes que se alojan en la ciudad son fanáticos de La novicia rebelde.

Capilla Rosslyn, Escocia. El código Da Vinci (2006)

Esta pequeña iglesia, ubicada a 15 kilómetros de la ciudad de Edimburgo, es uno de los lugares más visitados de Escocia por cuenta de la película El código Da Vinci. Fue construida en el año 1446 por el masón William Saint Clair, descendiente de los Caballeros Templarios.

De acuerdo con la cinta, basada en la novela homónima de Don Brown, la capilla Rosslyn está cargada de misterios. Por esta razón, aunque los hechos narrados sean ficticios, los turistas que visitan el templo insisten en buscar el Santo Grial o la cabeza de San Juan Bautista.

Los directivos de la iglesia calculan que, anualmente, llegan cerca de 200.000 turistas atraídos por la fama del controvertido filme.

Café Tabac des Deux Moulins, París. Amélie (2001)

La locación más visitada de esta comedia romántica es un pequeño café de tendencia art decó ubicado en el sector de Montmartre, en París. Allí, la encantadora Amélie trabajaba como camarera mientras soñaba con que apareciera el amor de su vida.

Hasta el siglo pasado, Montmartre tenía las características típicas de un pueblo bohemio con numerosos cabarets. A pocas cuadras del café de Amélie, se conserva el más célebre de ellos, el Moulin Rouge.

Luego de su estreno, Amélie provocó una estampida de turistas que llegan al tradicional barrio parisino con la intención de visitar el Café Tabac des Deux Moulins para pedir un café y tomarse fotos. Aunque el restaurante se mantiene igual a como aparece en la pantalla, un afiche de la película les confirma a los fanáticos que están en la locación correcta. 

Castillo Alnwick, Escocia. Harry Potter (2001, 2002)

Según un informe del portal VisitScotland.org, la serie de Harry Potter hizo crecer en un 120% las visitas al castillo de Alnwick, en Northumberland, y llevó alrededor de 18 millones de dólares a la región en materia de turismo. Esta edificación, cuya construcción data del año 1096, está ubicada a 80 millas al sur de la ciudad de Edimburgo y sirvió de locación para los exteriores de la escuela de hechicería Hogwarts. Aquí se realizaron las fantásticas secuencias en las que Harry Potter juega al Quidditch y aprende a volar en escoba.

Sus horarios de atención son de lunes a domingo de 10 a.m. a 5 p.m. La boleta de un adulto cuesta 11,95 libras y la de un niño, de entre 5 y 15 años, 4,05 libras. La entrada es gratuita para los menores de 4 años

Museo de Arte Contemporáneo Filadelfia Rocky (1976, 2006)

La inolvidable secuencia en la que Rocky Balboa culmina su entrenamiento, saltando feliz con la melodía Gonna fly now de fondo, se filmó exactamente en las escaleras de este museo. La taquillera cinta ha impulsado el turismo masivo hacia el edificio, adonde anualmente llegan cientos de fanáticos que no pueden resistirse a la tentación de tomarse fotos, o grabarse con una cámara de video, imitando los saltos del boxeador italiano. Tal es la fama de estas escaleras, que han sido rebautizadas como Rocky steps o “escalones de Rocky”.

La fachada del Museo de Filadelfia aparece en las películas Rocky I (1976) y Rocky Balboa (2006). En esta última, el protagonista realiza el mismo ascenso por las escaleras acompañado por su perro.

Matamata, Nueva Zelanda. El señor de los anillos (2001, 2002, 2003)

Las verdes colinas de la aldea Matamata, ubicada al norte de Nueva Zelanda, sirvieron como escenario natural para la construcción de las pintorescas viviendas de los hobbits. Tras el estreno de la película, el gobierno neozelandés decidió conservar las pequeñas edificaciones para promover el desarrollo turístico del lugar. Ahora las personas que visitan Matamata –conocida actualmente como Hobbiton– pueden ingresar a estas casas, e incluso realizar alguna de las rutas fílmicas que ofrecen las agencias turísticas locales.

Estas excursiones, que contribuyeron a elevar el turismo del país en un 40%, ofrecen caminatas a través de los bosques y las montañas que sirvieron como locaciones para la célebre trilogía.