El vino de todos los días

Del 7 al 10 de julio se realizará la quinta versión de la feria Expovinos, que pretende poner esta bebida al alcance de todas las personas de distintos bolsillos. Este año habrá un énfasis en los espumantes y en los rosados.

Debo confesar, tanto por razones laborales como de gusto personal, que estoy más en línea con el promedio de consumo de vino de países como Francia o España, que de Colombia. Además, siempre he tenido una botella a la mano para acompañar mis comidas. Por lo general destapo tres botellas, incluida la del fin de semana, que comparto con mi esposa. Si las multiplico por las 52 semanas del año, obtengo la nada despreciable suma de 156 botellas anuales, esto es, 118 litros. Es un número elevado, lo reconozco, pero me tranquiliza saber que no supero la recomendación de tres copas diarias, enmarcadas dentro de lo que oficialmente se llama el “consumo moderado”.

Traigo mi propio caso a colación porque la quinta edición consecutiva de Expovinos, que se llevará a cabo en Bogotá entre los días 7 y 10 de julio del presente año, se propone invitar al público a que se atreva a tomar vino más de una vez por semana. En una reciente charla con Giovanny Velásquez y Mario Puchulú, los organizadores del evento, me enteré que uno de sus ejes será hacer hincapié en las bondades de beber vino más frecuentemente. Velásquez y Puchulú son realistas y no piensan que ese cambio se vaya a producir de la noche a la mañana. Pero ambos han visto cómo los colombianos pasaron de una copa a más de una botella de vino por año.

La cultura del vino, definitivamente, se ha venido insertando en los hábitos sociales y culturales de los colombianos, hasta el punto que en muchos hogares se celebra cada vez más con vino que con otras bebidas alcohólicas. El vino tiene la virtud de convocar y acercar a las personas, dando cabida, alrededor de una botella, a jóvenes y adultos de ambos sexos. Y casi nadie se niega a aceptar una copa. Los europeos, especialmente los mediterráneos, beben desde niños hasta viejos, con deliciosas viandas a su alrededor. Es su forma de departir con familiares y amigos.

Un reflejo del creciente interés de los colombianos por el vino lo constituye la cifra de visitantes en las cuatro ediciones anteriores de Expovinos: más de 73.000 personas. No han ido allí solamente para recorrer la feria y probar vinos, sino que han asistido a más de un centenar de conferencias y otras actividades complementarias, dirigidas por 181 expertos, entre nacionales y extranjeros. Este es un punto clave, pues el vino, por su antigüedad y complejidad, obliga a que la gente busque saber algo más, para poder disfrutarlo hasta la última gota.

Este año, Velásquez y Puchulú, apoyados por su equipo, han programado 32 conferencias, presentadas por 72 expertos del Nuevo y el Viejo Mundo. A ellas podrán asistir, de manera gratuita, muchos de los 20.000 entusiastas que se acercarán al gran salón de Corferias. Habrá algo para todos los niveles: desde el novato hasta el avezado.

Este año se hará énfasis en la promoción de los vinos blancos, rosados y espumantes, que aún tienen buen potencial de crecimiento en el mercado. Sobre los espumantes, Velásquez dice que uno de los propósitos es quitarles su aureola de exclusividad. “Se trata, simplemente, de otro tipo de vino, y por eso queremos que así lo entiendan los consumidores, especialmente los jóvenes”, dice Velásquez. Habrá, por ejemplo, gran despliegue de botellas pequeñas para que los visitantes jóvenes refresquen, con una piccolo en la mano, su recorrido por la feria.

Como aporte al inagotable mundo de los aromas del vino, Expovinos inaugurará este año el Túnel de las Sensaciones. Habrá cuatro módulos y cada uno de ellos estará dedicado a una variedad: Chardonnay, Sauvignon Blanc, Merlot y Cabernet Sauvignon. De cada variedad podrán apreciarse sus cuatro principales componentes aromáticos para que, cuando las personas estén frente a una copa, los reconozcan y disfruten. “Para los iniciados, será como encontrarse por primera vez con el libro La alegría de leer”, dice Puchulú. “Estos aromas serán las primeras ‘letras’ del alfabeto olfativo”.

Para Velásquez y Puchulú, estos esfuerzos están encaminados a acercar cada vez más los consumidores al vino. La meta es que, eventualmente, Colombia se acerque a la posición de Perú, donde se consumen dos litros de vino anuales.

El reto tendrá que superar barreras como la falta de una costumbre ancestral alrededor del vino, la baja capacidad de compra de muchos consumidores y los elevados márgenes que algunos comercializadores aplican a los productos.

Según el experto argentino Juan Marque, no puede ser que una botella cueste más que lo que pagan dos personas por una entrada, un plato fuerte y un postre. “El vino es un complemento y no la razón de ser de sentarse a manteles”, dijo Marque en una conferencia sobre mercadeo del vino, organizada por Wines of Argentina.

Lamentablemente, estos desfases crean la percepción de que los vinos sólo pueden reservarse a unos pocos mortales, con billeteras abultadas. “Y esto no debe ser así”.

Debe reconocerse que Velásquez y Puchulú han sido quizás dos de las personas que más han hecho por ofrecer productos al alcance de muchos bolsillos y de transmitir conocimiento indispensable para que la gente se acerque a la cultura del vino sin temores. Y volverán a demostrarlo, nuevamente, en esta quinta cita con Expovinos.

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