La nueva ruta de la moda

Se respira una nueva energía a lo largo y ancho del planeta. Tendencias como el ‘glam’ clásico, bohemio, atrevido, sensual, casual, lujoso, ejecutivo, maxi o minimalista, absolutamente todos vienen con un toque de gracia.

El nuevo giro se debe a la necesidad de comunicación entre el común de los mortales y esa inmensa minoría que son los creadores, aquellos talentos que se encerraban en sus torres de marfil a buscar inspiración en la literatura, en el arte o en tierras lejanas de otras épocas. Hoy la inspiración viene de la calle, del cine, de la música, del erotismo. La moda actual es obra de jóvenes genios como el recién desaparecido Alexander McQueen, considerado un visionario que revolucionó los códigos.

Los grandes bajan de su pedestal para ver caminar sus diseños entre las masas. El denominado ‘High-Street’ es justamente eso, el gran flechazo que han recibido los grandes nombres por ver sus marquillas no sólo en las pasarelas sino en la calle. Las grandes superficies son ahora las fábricas de tendencias. El lujo ya no hay que perseguirlo en encopetados salones, hoy se consigue en la internet.

Karl Lagerfeld fue uno de los primeros gurús en aceptar el reto. En 2004 se le midió a aceptó la propuesta de diseñar para la casa sueca HM. Lo han seguido Stella McCartney, Roberto Cavalli, Sonia Rykiel, Jimmy Choo, Madonna, Mathew Williamson y muchos otros que no pudieron resistirse a diseñar segundas y terceras líneas con sus famosos nombres, pues se han dado cuenta de que la gran masa es lo que cuenta y que es la masa la que les da vigencia y frescura, mucho más que las prestigiosas y elegantes boutiques.

Grandes superficies como la ya citada HM, que lo que mejor ha hecho es promover prendas básicas y sencillas para todos los gustos y estratos, se han convertido en mecas del lenguaje de las jovencitas y muchachos. No ahorran en el diseño de los grandes y lo popularizan al máximo: las carteras Chanel, con sus cadenas idénticas; el tejido de punto de Sonia Rykiel, igual a los de sus vitrinas de la Quinta Avenida y Saint Germain; los vestidos ceñidos de Cavalli, con impresos animales, por la décima parte de su precio real… ¿El diseño? Intacto; ¿Los materiales? Impecables. La democratización es un hecho irreversible en la interminable ruta de la moda.

Otro fenómeno masivo es Uniqlo, marca japonesa, que contrató a Jill Sander, la reconocidísima diseñadora alemana que estuvo años trabajando con la marca italiana Prada. Los ingleses han respondido con Topshop, que ha escogido a la controvertida modelo inglesa Kate Moss, ícono de la moda, como su imagen creativa. El éxito es arrollador, tanto que ha ubicado su sede más moderna frente al legendario Harrods, que acaba de cambiar de dueño.

Toda esta masificación comenzó al norte de España, concretamente en la región de La Coruña, con un visionario que venía de varios fiascos y quiebras en distintos negocios: Amancio Ortega. Fundó Inditex y con Zara cambió el ritmo y el concepto de la moda en el mundo entero. Hoy cuenta con cientos de boutiques, con distintos targets, desde lo más ordinario hasta su marca exclusiva de ropa High Level para gustos más refinados. Mango ha sido la contraparte en la península.

El nuevo camino de la moda es llegar a todos los bolsillos con diseño de primera línea. Hoy ningún diseñador con dos dedos de frente se resiste ante el encanto del “Low-Chic”, esa moda urbana, fácil, que tiene cabida en todos los géneros y estratos. Algunas marcas se apoyan en imágenes de estrellas reconocidas como Elizabeth Hurley, Paris Hilton, Penélope Cruz, Gwyneth Paltrow, Madonna y muchas otras más para llegar a su clientela en potencia.

En Colombia el mejor ejemplo es el de Almacenes Éxito. A partir del mes de julio, tendremos allí todo el diseño joven de la moda internacional con el bogotano Esteban Cortázar, un diseñador de talla mundial. Luego del lanzamiento oficial de su colección en Colombiamoda en Medellín con una pasarela parisina, con diseños salidos de los trazos de alta costura de su último trabajo en la casa Ungaro, Cortázar por fin vestirá, en las grandes superficies, a las mujeres colombianas de cualquier poder adquisitivo. Esa es la democratización de la moda.

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