La revolución de la adolescencia

Nunca como hoy ha sido más divertido ser adolescente.

El mensaje que llevan los jóvenes en sus prendas es ¡Total! Lo primero es estar cómodos y uniformarse como el resto de sus compañeros, eso da seguridad y fortaleza. Hoy vemos cómo llenan las plazoletas comerciales con sus distintivos de imagen, como si pertenecieran a distintas tribus.

 Punks, Emos, Metachos, Rastas, Raperos, Skinheads con piercings, que son las perforaciones metálicas en distintas partes del cuerpo; tatuajes, que han sido a lo largo de la historia la primera manifestación humana de maquillaje exterior; peinados con cortes extraños, botas militares, cadenas, camuflados… es una forma de enfrentar ese mundo que consideran agresivo y raro. Por eso visten como mutantes urbanos, protegiéndose con capuchas, tapándose la cara para conectarse con su música y con su teléfono celular.

 Llenos de cremalleras para guardar lo divino y lo humano, pantalones de obrero en colores caqui o jeans rotos y desteñidos. Todas estas prendas hacen parte de un lenguaje urbano, grafitero, inspirado en la música y el cine. Las camisetas siempre se guardan bien adentro, debajo de esas chaquetas que más parecen hábitos franciscanos, superhéroes de historietas infantiles que acompañan las fantasías de sus ídolos musicales.

Por eso, papás, mucho ojo con prejuzgar a sus hijos por el atuendo. Ni son drogadictos ni delincuentes ni están locos. Ellos pertenecen al mundo actual, lleno de opciones, de conciertos, de información por internet, en fin, son el fruto de un nuevo milenio. Nada tiene que ver su llamativa forma de vestir con agresividad, violencia o peligro, por lo general son tranquilos si no los agreden y si los dejan manifestar su actitud.

La revolución de Mayo del 68 cambió la moda para siempre. Los jeans llegaron de América a París y uniformaron la revolución estudiantil y la bohemia europea. La capital de la moda, en medio del cambio intelectual tal vez más importante en su historia, se vistió de jeans y de camiseta, y hoy no vemos nada diferente en las universidades, salvo la aparición de accesorios como la gran diversidad de estilos de tenis.

La etiqueta que te pones será lo que los demás piensen de ti, si te sientes seguro te verás seguro, si te sientes feo te verás feo. Las niñas sufren de inseguridad por sentirse gorditas, o demasiado altas o demasiado desgarbadas y eso es más de actitud que de físico. La moda puede ser la mejor amiga si crees y te convences de que “menos es más”.

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