Lily Safra, ¿de dónde sacó tanta plata?

La mujer que compró por 104.3 millones de dólares la escultura L'homme qui marche, del artista suizo Alberto Giacometti, tiene una historia tan gruesa como su fortuna.
Lily Safra, ¿de dónde sacó tanta plata?

Es probable que Lirio Watkins, mejor conocida como Lily Safra, haya tomado al pie de la letra el dicho popular que dice que en la vida sólo existen dos posibilidades para ser millonario: nacer millonario o casarse con millonario. La brasilera tenía claro que su opción era la segunda. Y no sólo se casó una sino cuatro veces, con maridos tapados en oro.

La mujer que ha ocupado las portadas de los diarios especializados por batir el récord del precio más alto pagado por una obra de arte, inició su agitada vida matrimonial antes de cumplir la mayoría de edad.

Nacida en 1938 en el hogar acomodado de un empresario ferroviario inglés y una dama rusa asentados en Porto Alegre, Brasil, a los 17 años se fue de la casa decidida a alcanzar su sueño millonario. Se casó con Mario Cohen, un argentino dueño de un emporio de medias y calcetines, de quien disfrutó su fortuna hasta que decidieron divorciarse a principios de los años sesenta. En 1965, siguió su búsqueda de fortuna, y se casó con Freddy Monteverde, el magnate de la distribución eléctrica en Brasil, quien terminó suicidándose y le dejó a su joven esposa una herencia de 300 millones de dólares. Ya con muchos ceros en su cuenta bancaria, se negó a seguir viviendo sola y en 1975 se unió al hombre de negocios Samuel Berdahan, en un matrimonio que apenas duró un año.

Sin hijos de ninguna de sus uniones y con una jugosa fortuna a su favor, a los 38 años logró atraer la atención del último millonario de su lista: el banquero libanés Edmond Safra, quien le dio su apellido y después de 23 años, tres hijos y una hija, falleció misteriosamente en 1999 a causa de un incendio en su apartamento de Mónaco, dejándole a la viuda 1.200 millones de dólares.

Esta podría ser la historia de una ambiciosa mujer que durante sus 72 años de vida sólo esperó acumular dinero a costa de los demás. Pero las últimas noticias de las que ha sido protagonista la brasilera –quien vive entre Montecarlo, Londres y Nueva York– han evidenciado su capacidad para hacer negocios y sacarle provecho a sus inversiones.

El coleccionista David Griffinque le pagó 40 millones de dólares por su apartamento en Nueva York. Luego vino el sonado caso contra Mikhail Prokhorov, quien le incumplió un acuerdo para comprarle a Lily Safra una villa de ocho hectáreas situada en la localidad de Villefranche en la exclusiva Riviera Francesa y perdió el depósito de 53 millones de dólares. Este magnate del níquel había hecho varias ofertas para comprar Villa Leopolda antes de que su dueña le aceptara el precio de 530 millones de dólares.

Pero el multimillonario quiso deshacer el negocio cuando comenzó la crisis económica a finales de 2008. Prokhorov intentó recuperar el depósito por la villa, construida por Leopoldo II de Bélgica, hasta que la semana pasada la corte de Niza sentenció que Safra no tenía que devolver el adelanto. "Se aplicó la ley, y la justicia ha prevalecido", dijo la millonaria en un comunicado, y agregó que el depósito sería donado a instituciones médicas de investigación.

Porque quienes conocen su faceta filántropa, destacan su labor como presidenta de la Edmond J. Safra Philanthropic Foundation, desde donde apoya proyectos de educación, ciencia y medicina en 50 países del mundo para la investigación de la cura del cáncer, el sida, la esclerosis múltiple, y enfermedades neurodegenerativas como el Alzheimer y el Parkinson, que padecía su esposo. Nada mal para alguien que ocupa el puesto 701 en la lista de la revista Forbes con un patrimonio de mil millones de dólares.