Los brujos del flamenco

Este fin de semena el nuevo flamenco vuelve a Medellín y Bogotá con el grupo español Ojos de Brujo. El grupo mezcla palmas, cante y caja con sonidos de rock, funk, hip hop y electrónica.
Los brujos del flamenco

Para los puristas, la música de Ojos de brujo no es flamenco. Para el grupo sí lo es, pero también es una fusión de ritmos que pueden venir de cualquier lugar del mundo. Para sus seguidores, es simplemente buena música. Medellín y Bogotá están listas para recibir el sonido de esta agrupación española que hace seis años vino a las mismas ciudades y quedó en deuda con un público que no se ha cansado de esperarlos para volver a verlos.

Uno de los pretextos para su regreso es su más reciente disco, Aocaná, un trabajo con su sello característico: una base de flamenco en la que caben sonidos del mundo, desde el break dance hasta los ritmos hindúes, o la música electrónica y el son cubano. Los ocho integrantes de Ojos de brujo son los responsables de esta particular mezcla que revolucionó el flamenco tradicional.

Las palmas, el cante y la caja delatan la tradición catalana, pero en una ciudad como Barcelona, en 1999, no era extraño que surgiera un grupo que recogiera la vida del barrio, de la calle y de un mundo también colmado de inmigrantes con mucho por decir con letras y sonidos.

Ramón, Marina, Xavi, Panko, Max, Paco, Javi y Carlitos terminaron embrujados y embarcados en este proyecto, cada uno con hojas de vida diferentes, y que vivieron la música desde el punk, la electrónica, el hip hop, Michael Jackson, el soul, el funk y el jazz. El resultadom, algo que ellos mismos confiesan no pueden definir pero es su música.

“Cada uno aporta un color, aunque no hay forma de trabajo concreto. Esta es la fórmula”, dice Panko, el dj del grupo que llegó a creer en el punk como una forma de salvar el mundo y que con ritmos electrónicos le dio su color al grupo. “Son sonidos para decorar la canción”, dice.

Así trabajan todos, con guitarras y percusión, trompeta, teclado y la voz de una cantaora que responden a la idea con la que nació Ojos de brujo: una inquietud por encontrar los puntos en común entre el flamenco y las otras músicas. Un experimento que en un comienzo les hizo pensar que ni siquiera serían un grupo a pesar de  su primer disco: Vengue (2001).

Luego vinieron Barí (2002), que los montó en una van para recorrer Europa, y Techarí (2006), que fue “nuestra exposición al mundo”, agrega Panko. Así han colonizado China, Australia, los países Nórdicos, el resto de Europa y la misma España, donde están los más críticos de los nuevos sonidos del flamenco.

Aocaná (que en caló significa ahora) es un disco de celebración de diez años haciendo música y de un regreso de un retiro de casi dos años debido al embarazo de Marina, la compositora y cantante, que esta vez le dio un giro a las letras con contenido social después de pasar una etapa con los sentimientos a flor de piel, para sacarlas del corazón. “Pero no hemos abandonado la lucha, no queremos hacer bandera, solo queremos ayudar con la música”, afirma.

Este es el cargamento que llegará a Colombia, después de pasar por Brasil, esta vez sin el sol traicionero que le dio paso a la lluvia en el parque El Renacimiento de Bogotá. No lo olvidan, se mojaron de cumbia y puya antes de regresar a Europa para seguir haciendo música. “Esa que ayuda a llevar la injusticia social con más soltura”.

La presentación en Medellín será el viernes 19 de Febrero a las 7:00pm.

Después llegarán a Bogotá el 20 de febrero a las 8:00 p.m. en el Auditorio León de Greiff.

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