Maridajes navideños

Opciones para acompañar la cocina de las festividades de la Navidad.

Las épocas de las fiestas de Navidad y fin de año hacen de la mesa una protagonista. Antes de pasar a manteles, la mejor manera de predisponernos es disfrutar de un aperitivo. Una opción indiscutible es un espumante, frío y burbujeante (champán, cava o Prosseco), tanto solo como acompañado. Para total disfrute podríamos pensar en Foie Gras, langostinos, champiñones rellenos o bocaditos de sushi.

Otro estimulante aperitivo puede ser un Jerez seco y fresco, al lado de unas delgadas tajadas de jamón serrano y un plato de aceitunas. Una experiencia similar ofrecen el Sauvignon Blanc o el Torrontés, para realzar el sabor de cebiches o tiraditos a la peruana. Los vinos rosados, si la celebración se lleva a cabo en un clima templado o caliente, será una alternativa inigualable.

Tradicionalmente, la Navidad se celebra con una cena en la que, normalmente, predominan el pavo y el pernil de cerdo o cordero, aunque, dependiendo de la región, puede ofrecerse también lechona o algún tipo de preparación con mariscos y pescados.

Por lo general, se acostumbra un pavo al horno con salsa de la misma carne, pero también los hay asados y ahumados, muchos de ellos acompañados de preparaciones tipo compota, hechas con frutas como ciruela o piña. Cada una de estas presentaciones reclama un vino ligeramente diferente. Un pavo al horno y con salsa de sus propios jugos se disfruta mejor con un Pinot Noir. El pavo asado, sin mayores aditamentos, mezcla con un vino blanco Viognier, mientras que el pavo ahumado puede acompañarse con un Syrah o Shiraz.

El pernil de cerdo, dependiendo de las salsas adjuntas, reclama un tinto ligero, como un Pinot Noir. Pero también puede acompañarse con un Malbec o un Syrah de reciente cosecha y sin demasiado añejamiento en barricas de roble.

Después de una buena cena con pavo se recomienda un postre ligero, preferiblemente de frutas, acompañado de una bola de helado. Aquí vendrían bien un rosé frío o un vino dulce blanco, servido a 10 grados centígrados de temperatura.

Y como bajativo, mi recomendación es un buen ron, nacional o importado. Y, para cerrar, un café de origen de cualquiera de las principales regiones productoras colombianas. Es hora de comenzar a indagar por los cafés especiales e, incluso, de incluir en el listado de regalos los accesorios indicados para moler el café y preparar una infusión aromática y concentrada.

Si cada colombiano adoptara el consumo de café de alta calidad en su dieta diaria, mejoraría la vida para muchas familias campesinas y las alejaría de las narcotentaciones que han sumido a miles de personas.

Así es que la Navidad y el Año Nuevo, alrededor de una mesa en perfecta armonía familiar o de amistad —y donde platos y vinos reflejen el espíritu de complementariedad— es una buena forma de prepararse para lo que viene.

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