Mi año de reinado

Hay mucho que contar sobre las experiencias que viví durante mi año como Señorita Colombia: los lugares que visité, las personas que conocí, las diversas situaciones por las que pasé, todo lo que aprendí y lo que sentí en cada capítulo de esta historia.

Historia que guardo en el corazón y que quiero compartir con ustedes.

En este año de sorpresas tuve la gran oportunidad de conocer Colombia, este país tan maravilloso y tan diverso que sorprende a cada paso. Pude ver cómo los colores de los árboles y el pasto cambian de color en cada ciudad; cómo el clima es diferente y a veces tan opuesto. Aprendí de las diferentes costumbres y tradiciones y nunca me quedé con las ganas de probar los platos típicos de cada región.

Colombia es un país que vale la pena recorrer y conocer, un país por el que vale la pena luchar y poner ese granito de arena que todos deberíamos poner. Y fue esa mi misión durante este año: aportar algo de mí misma en cada lugar al que fui. De esta manera pude confirmar que es cierto que uno puede hacer feliz a una persona tan solo regalando una sonrisa.

A mi segunda familia, Raimundo, Rosana, Diego, Mariana, Dinora y todo el equipo del concurso: ustedes son protagonistas de esta historia y no se imaginan cuánto agradezco haber contado con ustedes. Tenían razón cuando me dijeron que esta sería una aventura a través de la cual viviría experiencias nunca antes concebidas, y que al final jamás volvería a ser la misma.

Sería injusto despedirme sin agradecer antes a mi departamento. Fue un placer representarlo y un orgullo para mí haber llevado el nombre del Cauca adonde fui: nuestras costumbres, nuestra comida y nuestra cultura. Les agradezco por todo su apoyo y el cariño que siempre recibo de ustedes.

A mis compañeras finalistas les quiero decir que sin ustedes no hubiera sido lo mismo. Juntas, vivimos experiencias que nunca olvidaremos; ustedes se convirtieron en parte de esta nueva familia y ahora que hemos tomado rumbos diferentes quiero desearles de todo corazón la mejor de las suertes. También quiero que sepan que tendrán abiertas por siempre las puertas de mi corazón.

A las niñas que aspiran al título de Señorita Colombia les digo que este es un sueño que vale la pena soñar, es realmente una experiencia maravillosa. El mejor consejo que les puedo dar es que sean siempre ustedes mismas y disfruten realmente de esta experiencia. Hagan del tiempo que van a vivir en Cartagena durante el concurso una experiencia inolvidable, recuerden que, más que contrincantes, son compañeras; sólo una será la Señorita Colombia, pero eso no puede impedir que se gocen esta vivencia.

A mis preparadores, Pocho, Víctor, Fabián y Bruni, quiero decirles que las palabras se quedan cortas para agradecerles. Ustedes me ayudaron a sacar lo mejor de mí, a aprender que las falencias no son más que posibilidades cuando se enfocan bien. Gracias por brindarme el apoyo cuando lo necesité y la mano dura cuando también fue necesaria.

A mis diseñadores Francisco Leal y Karen Dacarett: la empatía que sentí con ustedes fue absolutamente grandiosa. Amo los diseños que hicieron para mí; aunque sé que causaron polémica, en Bahamas fueron la sensación. Ustedes son verdaderamente talentosos y en su camino les deseo lo mejor.

Gracias a mis patrocinadores: Jolie de Vogue, quien hizo posible mi representación en Miss Universo; Bodytech, porque tengo sus puertas abiertas; y Avianca, porque me regaló alas para llegar adonde tuve que ir. Gracias a todas las personas que me apoyaron y me dieron las herramientas para ser mejor; a mi familia y a amigos por creer en mí y apoyarme en esta travesía que pronto termina. También quiero agradecer especialmente a las fundaciones por la gran labor que hacen. Gracias a Colombia y gracias a ustedes, lectores, por mantener viva la pasión por el reinado.

Y para los curiosos, ¡sí, me corte el pelo, y créanme que nunca me arrepentí! Quizás no fui la reina a la que están acostumbrados, fui Michelle Rouillard, reina de Colombia... ¡Siempre yo!