Nuevas visiones del vino

En el cierre de la tercera versión del Argentina Wine Awards catadores y expertos  dejaron saber cuáles son los vinos preferidos.

Hace un par de semanas, asistí, junto con un grupo de sommeliers y escritores latinoamericanos, al cierre de la tercera versión del Argentina Wine Awards, un concurso internacional en el que siempre participan los principales críticos internacionales. El propósito de estas reuniones ha sido doble: por un lado, catar a ciegas vinos argentinos de distintos tipos y estilos (y calificarlos), y, por otro, debatir las tendencias del consumo actual.

En esta versión, lo más enriquecedor fue conocer las preferencias de los entendidos de Estados Unidos, Canadá, Inglaterra y Brasil, cuatro de los más grandes mercados de consumo a nivel global. Los organizadores convocaron a escritores, Masters of Wine, Masters Sommeliers, críticos y periodistas de dichos países para entender las inclinaciones de sus paladares individuales y colectivos.

Entre los asistentes figuraron, por Estados Unidos, Leslie Sbrocco (autora y presentadora de televisión), quien puso como ejemplo un Kim Crawford Sauvignon Blanc, de Marlborough, Nueva Zelanda, por su carácter frutado y expresivo. Andrea Robinson (una de las 15 mujeres Master Sommelier del mundo) resaltó las virtudes de aquellos vinos que se dejan tomar con facilidad, sin perder encanto ni estructura. Y Lyn Farmer (premiado editor y escritor) se inclinó por un envolvente e intenso Shiraz australiano, de la casa The Boxer (el boxeador), elaborado por una pareja de zurdos que bautizaron su bodega con el nombre de Mollydooker, término familiar utilizado para denominar a quienes usan la mano izquierda. Según Farmer, marcas como The Boxer evocan historias más allá de la bebida, y les dan un punto a favor en la mente del consumidor.

El contingente inglés estuvo conformado por Sara Jane Evans (una de las 37 mujeres investidas con el título de Master of Wine) y Tim Atkin (Master of Wine y crítico del dominical The Observer). Las preferencias de Evans quedaron evidenciadas en un Palacio de Fefiñanes Albariño, un delicado y aromático blanco del norte de España, que denota elegancia y sensualidad. Atkin pidió servir un Villa Maria Cellar Selection Pinot Noir, de Nueva Zelanda, por ser grande sin ser costoso, e insinuante sin ser muy complejo.

Por Brasil, Mario Telles, miembro fundador de la Asociación Brasileña de Sommeliers, escogió un Viña Ardanza, de la Rioja Alta, conformado por Tempranillo y Garnacha. En alusión a los noveles bebedores del Nuevo Mundo, Telles invitó a regresar al pasado para buscar el futuro. Jorge Carrara (escritor y columnista) tomó el sendero del vino portugués para hablar de las virtudes de la sencillez y de la fruta, e ilustró su presentación con un Pablo Laureano Vinhos, elaborado con Aragonez y Trincadeira, en Alentejo.

Su colega Jorge Lucki, considerado uno de los principales periodistas especializados de Brasil, optó por un Château Puycarpin, clásico Bordeaux Supérieur, mezcla de Merlot, Cabernet Sauvignon y Cabernet Franc. Para Lucki, es un vino que mantiene su personalidad y encanto a través de los años, sin dejar de sorprender.

Los canadienses presentaron una mezcla de vinos del Nuevo Mundo y del Viejo Mundo, pero con un común denominador: tradición, con horizonte. Anthony Gismondi, crítico del diario Vancouver Sun, resaltó las virtudes de un Mission Hill Pinot Gris Reserve, del Valle de Okanagan, en Canadá, por ser vivaz y alegre. Jacques Orhon (Master Sommelier y escritor consagrado) volvió la mirada a su Francia natal y escogió un Château de Nages Réserve, elaborado con Syrah y Grenache, en el Valle del Ródano. Para Orhon, es importante tener fruta, pero con estructura. “No todo vino debe pasar por madera”, dijo. Y Stuart Tobe, enólogo, convidó a una botella de Paul Boutinot, de la región de Toro, en España, porque, aquí, el Tempranillo presenta un equilibrio justo entre la complejidad del Viejo Mundo y la facilidad de consumo de los vinos del Nuevo Mundo.

Estas visiones reflejan, sin duda, los gustos del consumidor actual, quien ha resuelto priorizar la facilidad de consumo, la presencia de fruta y acidez en vez de un pronunciado paso por madera, la exploración de mezclas, la innovación o rescate de variedades poco conocidas, y la tradición como fuente de partida hacia el futuro. Una lectura de los ganadores del gran premio Trophy del Argentina Wine Awards, calificado por este panel (ver lista), es fiel reflejo de las nuevas tendencias.

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