Las otras cuentas de la Asamblea del BID

Más de 7.000 invitados, entre banqueros, ministros y altos ejecutivos, se fueron enamorados de Medellín. Compraron, pasearon, comieron y rumbearon. Y dejaron un balance positivo para la ciudad.

Fueron los siete días más agitados de Medellín en mucho tiempo. Desde el 25 de marzo, la ciudad se inundó de visitantes extranjeros que estaban ávidos de conocerla, recorrerla y saborearla. Ministros, empresarios, líderes de opinión y cientos de economistas se congregaron en la 50 Asamblea del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) protegidos por un eficiente sistema de seguridad y animados por el sabor que los paisas le pusieron al evento para demostrar que eran anfitriones inigualables. Y se lucieron.

Enrique Iglesias, quien ha presidido 17 asambleas del organismo multilateral, no ahorró elogios para la organización. "Esta es la mejor, ninguna como esta", repitió en público y en privado este uruguayo que fue de lejos el más ovacionado durante sus intervenciones en el Teatro Metropolitano y en el recinto de Plaza Mayor.

Su comentario no fue un simple cumplido. La realización de la Asamblea sobrepasó las expectativas. Se esperaban 5.000 visitantes y llegaron casi 7.000, se tenía prevista la asistencia de 200 periodistas y fueron 745. La capacidad hotelera alcanzó el 95%. Medellín se quedó con créditos del BID por 450 millones de dólares, y el departamento de Antioquia logró 250 citas y acuerdos para financiar sus principales proyectos de infraestructura.

Pero más allá de las cifras y los negocios firmados, tal vez el mejor balance fue para la imagen de la ciudad. El caso de la señora Letizia Moratti, alcaldesa de Milán, representa el de cada uno de los ejecutivos, funcionarios y economistas que asistieron a este encuentro que no fue una simple reunión de rutina, pues se llevó a cabo en medio de una de las peores crisis económicas de las últimas décadas.

La señora Moratti, dueña de una de las fortunas más grandes de Italia (propietarios del Inter de Milán), ex ministra de Berlusconi y artífice de la expansión de los negocios del magnate de las comunicaciones Rupert Murdoc, disfrutó de la ciudad cada segundo: recorrió el Parque Lleras, se deleitó con la comida colombiana, y sobre todo con el jugo de guanábana, montó en metrocable y prometió volver a Colombia a conocer Bogotá y Cartagena.

Ese encanto que le produjo la ciudad la llevó a firmar acuerdos en el sector turístico, de moda y de confecciones con su par Alonso Salazar. Al pisar suelo colombiano, anunció la entrega de un edificio en Milán para la Casa de Colombia en su ciudad. Como ella y como Enrique Iglesias, otros empresarios y funcionarios se fueron embrujados con lo que encontraron en Medellín: buen clima, buena comida, buena seguridad, buena organización y buena rumba.

Los centros comerciales San Diego y Oviedo reportaron un aumento importante en sus ventas, gracias a los cupones de descuento que recibían los invitados al llegar y a la programación especial que establecieron para ellos. Ropa infantil, zapatos y accesorios llenaron las maletas de los visitantes.

Los restaurantes y bares del Parque Lleras estuvieron copados todo el tiempo, guiados por taxistas y policías especialmente acreditados para trabajar con los visitantes, y quienes hicieron gala de sus primeros conocimientos de inglés. El metro y el metrocable también recibieron su cuota de ganancia.

El arte tuvo también su vitrina: la exposición ‘Medellín: transformación de una ciudad', que conjugó video, esculturas, iconografía popular, textos y fotografías, y que llevó a los visitantes a un viaje por los cinco momentos que ha vivido la capital antioqueña: la seducción, el miedo, la cara, la esperanza y la armonía. La muestra, un trabajo de los museos de Antioquia y de Arte Moderno MAMM, estuvo al lado de Los Pájaros, las famosas esculturas del maestro Fernando Botero.

Al final quedaron buenas noticias. El BID entró en una etapa de capitalización por 130.000 millones de dólares, aprobó préstamos por 1.265 millones de dólares para nueve países y anunció el ingreso de China como nuevo socio. El balance demostró que los seis millones de dólares que se invirtieron para la realización de la Asamblea serán, al parecer, bien retribuidos.

 

 

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