Polaroid, el fin de la instantánea

Sotheby’s anuncia que subastará más de mil fotos del archivo Polaroid. Los problemas económicos, que tienen a la empresa fotográfica al borde del cierre, precipitaron una venta que muchos califican de "crimen".
Polaroid, el fin de la instantánea

La noticia cayó como un baldado de agua fría para los amantes de la fotografía: la casa de subastas Sotheby’s, con sede en Nueva York, anunció que sacará a la venta en junio unas 1.200 imágenes de la mítica colección Polaroid. Las fotos, desarrolladas casi todas dentro del Artist Support Program (Programa de apoyo al artista) que comenzó el fotógrafo Ansel Adams en 1956, conforman una muestra de valor incalculable: durante años, fotógrafos ilustres como Robert Mapplethorpe, Dorothea Lange, Chuck Close y personajes como Andy Warhol, se dedicaron a explorar artísticamente con las Polaroid que les regalaba la empresa hasta convertir la cámara en un referente mundial.

Pero los problemas de liquidez de la compañía –que se declaró en bancarrota por primera vez en 2001 y luego volvió a hacerlo siete años más tarde en medio de un escándalo por fraude– no han dejado otra alternativa: según anuncia la casa de subastas neoyorquina, la colección se vende por orden de una corte del distrito de Minnesota para intentar solventar las millonarias deudas de Polaroid.

Las reacciones no se han hecho esperar. El pintor y fotógrafo estadounidense Chuck Close –quien cuenta con varios retratos en la colección–, le aseguró al diario New York Times que hacer esta subasta es un crimen. Según él, “no existe nada parecido en la historia de la fotografía”. Denise Bethel, directora del departamento de fotografía de Sotheby’s, dijo, por el contrario, que en la casa de subastas “están emocionados y honrados de presentar al público una obra con tanto significado histórico”.

Lo cierto del caso es que la situación financiera de la empresa obligará a que en pocos meses una de las colecciones más valiosas de la fotografía termine en manos de particulares y corra el riesgo, como temen muchos, de dispersarse y perderse para siempre.

Nace un ícono

La historia de Polaroid está ligada a un nombre: Edwin Herbert Land. El nacimiento de la cámara instantánea se remonta a 1943, cuando el fundador de la compañía Polaroid se encontraba de vacaciones con su familia en Santa Fe (Nuevo México), al sur de los Estados Unidos. Un día, luego de que Land tomara varias fotos, su hija Jeniffer le preguntó indignada por qué tenían que esperar tanto para verlas. Lo que surgió como una inocente pregunta se le convirtió a este científico en una verdadera obsesión; desde entonces empezó a trabajar sin descanso en la primera cámara fotográfica instantánea, que presentó cuatro años más tarde, el 21 de febrero de 1947, en la reunión de la Sociedad Óptica de América. Su revolucionaria máquina le valió la portada del New York Times, varias páginas en la revista Life y la difusión de la noticia en todos los periódicos del mundo.

Pero la invención de la cámara no constituyó, curiosamente, el nacimiento de Polaroid. Land había fundado su compañía en 1937, luego de haber inventado, nueve años antes, un filtro polarizador sintético que le sirvió para fabricar diferentes productos: filtros fotográficos para cámaras (que le compraba Kodak, otro monstruo de la fotografía), instrumentos ópticos y gafas de sol polarizadas. El embrión de lo que sería Polaroid comenzó en junio de 1932 cuando, en compañía del físico George Wheelwright III, Land desarrolló y patentó su invento en una sociedad que llamarían Laboratorios Land-Wheelright.

Por la época en que Land presentó la primera cámara instantánea, Polaroid se encontraba en serias dificultades económicas a pesar de que los contratos para proveer de gafas al ejército norteamericano durante la Segunda Guerra Mundial habían logrado mantenerla a flote. La primera cámara, que pesaba más de dos kilos, se vendió por 89,75 dólares y constituyó el inicio de una época dorada para la compañía.  Polaroid evolucionó sus modelos hasta llegar a la popular SX-70, de 1972, calificada por la revista Life como la “cámara mágica”. De inmediato se volvió la máquina de moda: Andy Warhol realizó miles de retratos y la convirtió en un ícono pop, mientras que el diseñador Charles Aimes llegó incluso a filmar una pequeña película sobre ella.

Pero Polaroid no resistió el embate de las cámaras digtales y las dificultades económicas que habían comenzado a mediados de los años noventa se hicieron insostenibles en 2001, cuando se acogió al capítulo 11 de la Ley de Bancarrota por cuenta de una deuda de más de 1.000 millones de dólares. En un intento por salvarla el grupo económico Petters Group Worldwide la compró en 2005, pero tres años más tarde Polaroid se vio obligada a acogerse de nuevo a la ley en medio de una investigación por fraude en contra de su propietario, Tom Petters.

Las joyas de la corona

La subasta de Sotheby’s sacará a la venta fotos como la “Madre migrante” (estimada en 80.000 dólares), tomada por la fotoperiodista Dorothea Lange, quien se hizo famosa por captar imágenes de la Gran Depresión de los años treinta; la “Photo-Transformation”, del artista griego Lucas Samaras (tomada con la SX-70 y valorada en 9.000 dólares); el “Autorretrato en nueve partes” de Chuck Close (60.000 dólares); una fotografía de Farrah Fawcett hecha por Andy Warhol (7.000 dólares), y más de 400 retratos del fotógrafo Ansel Adams, impulsor del monumental archivo. El valor total de la muestra oscila entre 7,5 y 11,5 millones de dólares.

A pesar de que Polaroid aún guarda cerca de 10.000 fotos más en Massachussets, algunos consideran que con esta subasta está en juego el prestigio de la marca. La importancia de Polaroid, al final, la resume el periodista Rob Walker en un artículo que publicó en el New York Times: “Fue la innovación –fácil, divertida, instantánea– lo que hizo que las cámaras Polaroid estuvieran siempre en el primer lugar. En cierto sentido, constituyeron la fotografía digital de su época”.