Robert Downey Jr, un actor que supo volver a la cima

Interpretando a Sherlock Holmes, el estadounidense Robert Downey Jr. se pone de moda otra vez gracias a sus grandes habilidades histriónicas.
Robert Downey Jr, un actor que supo volver a la cima

La vida no ha sido fácil para Robert John Ford Elías Jr. Hoy le ha vuelto a sonreír: con 44 años es considerado uno de los mejores actores de su generación, con más de 70 películas en una prolífica carrera en la que cobra 5 millones de dólares por aparición. Además, lleva un sólido matrimonio de un lustro con la productora Susan Levin, dentro de un medio propenso a las relaciones cortas y desechables y, como si fuera poco, la gente lo ama: una de sus cualidades más preciadas es el magnetismo que ejerce sobre su público.

Pero su vida no ha sido siempre un lecho de rosas. Muchos ignoran que su padre lo hizo probar la marihuana a sus ocho años, que durante 1996 y 2001 fue detenido en varias ocasiones por su adicción a las drogas, que fue sometido a rigurosos programas de rehabilitación, que estuvo en la cárcel dos veces y que por eso su primera esposa, Deborah Falconer, decidió abandonarlo, quitándole de paso la custodia de su único hijo, Indio.

El desarrollo artístico de Downey Jr. se dio de manera natural. Como hijo de un director de cine independiente, descubrió temprano la magia del cine y los secretos de la actuación. A los cinco años debutó en la comedia Pound, dirigido por su padre, Robert Downey Sr., quien lo siguió alentando al incluirlo en tres películas más. Pero fue en 1985, a sus 20 años, que el mundo supo de él, como actor del famoso Saturday Night Live.

Dos películas que lo marcaron fueron The Pick-up Artist, su primer papel protagónico, y Less Than Zero, en la que irónicamente interpretó a un drogadicto que pierde el control de su vida. Ambas cintas fueron estrenadas en 1987 y la segunda le significó el reconocimiento necesario para ser tenido en cuenta en producciones mayores como Chaplin (1992), que lo consagró al ser nominado para un premio Oscar por su magistral interpretación del cómico inglés.

De ahí en adelante su vida tomó la forma de una montaña rusa, llena de ascensos rápidos y caídas vertiginosas. Tras participar en 1994 en la película de culto Natural Born Killers, de Oliver Stone, inició un aparatoso declive. En 1996 fue arrestado por posesión de drogas. Era el anuncio de descenso a los infiernos. En 1999 le explicó a un juez que le era muy difícil dejar su adicción: “Es como tener un revólver cargado en mi boca y mis dedos halando el gatillo y de todos modos saber que me gusta el sabor metálico del cañón”.

Entonces fue enviado a la cárcel durante un año. Al cumplir su condena, los productores no lo dejaron solo. En 2000 fue incluido en el elenco de Ally McBeal y un año más tarde ganó un Globo de Oro por su actuación en esa serie. Pero meses después volvió a ser arrestado bajo la influencia de la cocaína, lo que obligó a los productores a forzar el final de temporada sin su presencia.

Finalmente, en 2004 Downey Jr. dejó atrás sus adicciones y recuperó su reputación al protagonizar un par de películas que lo catapultaron. Gothika (2003) y Zodiac (2007) sirvieron de impulso para que en 2008 fuera la estrella reluciente de sus dos primeros éxitos taquilleros: Iron Man y Tropic Thunder. En el primero actuó de superhéroe y en el segundo fue nominado otra vez para un Oscar.

Aunque ahora su papel de Sherlock Holmes está causando sensación, él no quiere volver a ser nominado a un Oscar. Después de perder dos con Al Pacino y Heath Ledger, él prefiere que la tercera no sea la vencida, pues esto significaría ganar menos plata, según lo dijo hace poco: “cuando se gana una estatuilla se graba menos porque los directores creen que uno está cobrando más”. Aun así, es el Downey de sus mejores años, un despliegue de talento dormido que ha vuelto a resucitar para gloria de sus seguidores.