Sandra Bullock quiere que la tomen en serio

Con su primera nominación al Óscar como mejor actriz, la reina de las comedias románticas y de la taquilla conquista finalmente un terreno en el que era ignorada.
Sandra Bullock quiere que la tomen en serio

Dos premios por su papel en The blind side la ubican como favorita, por encima de grandes como Meryl Streep y Helen Mirren.  

Si Sandra Bullock gana el Óscar a mejor actriz dramática, sumará otro récord a su carrera: será la mujer más taquillera de la historia premiada con la estatuilla más apetecida del cine, pero en un género diferente del que la hizo rica y famosa. Ella fue quizás la más sorprendida con la nominación, pues duró dos años sin trabajar pensando, precisamente, en cómo salirse de los papeles con los que llegó a ser la reina de las comedias románticas.

Desde hace días no deja de repetir que no esperaba un reconocimiento por su papel en The blind side, donde interpreta a una mujer religiosa que lleva a un joven negro de la calle a su casa e impulsa su carrera como futbolista. No es modestia, a ella le creen los medios y sus colegas. Su sentido del humor la ha convertido en una de las más boconas de Hollywood y después de 20 años de carrera no tendría por qué fingir. Además, sabe que está encasillada y sus intentos anteriores por hacer papeles considerados serios fueron casi ignorados.

Por eso, Sandra Bullock ha sido vista con otros ojos después de llevarse el Globo de oro y el Premio del Sindicato de actores.Ahora reina de nuevo, pero esta vez en las apuestas que dominan los días previos a la entrega de los Óscar. Allí aparece como probable ganadora, por encima de actrices como Meryl Streep y Helen Mirren, con un antecedente que no traiciona a los apostadores: quien gana el Globo y el SAG no pierde un Óscar.

Por esto es que el 2009 fue un año especial para esta actriz. En noviembre pasado estrenó The blind side, un drama que parecía modesto y que en siete semanas batió el récord en taquilla de películas protagonizadas por mujeres, recogiendo 237 millones de dólares, superando a Julia Roberts, con sin trabajar pensando, precisamente, en cómo salirse de los papeles con los que llegó a ser la reina de las comedias románticas.

Desde hace días no deja de repetir que no esperaba un reconocimiento por su papel en The blind side, donde interpreta a una mujer religiosa que lleva a un joven negro de la calle a su casa e impulsa su carrera como futbolista. No es modestia, a ella le creen los medios y sus colegas. Su sentido del humor la ha convertido en una de las más boconas de Hollywood y después de 20 años de carrera no tendría por qué fingir. Además, sabe que está encasillada y sus intentos anteriores por hacer papeles considerados serios fueron casi ignorados.

Por eso, Sandra Bullock ha sido vista con otros ojos después de llevarse el Globo de oro y el Premio del Sindicato de actores.Ahora reina de nuevo, pero esta vez en las apuestas que dominan los días previos a la entrega de los Óscar. Allí aparece como probable ganadora, por encima de actrices como Meryl Streep y Helen Mirren, con un antecedente que no traiciona a los apostadores: quien gana el Globo y el SAG no pierde un Óscar.

Por esto es que el 2009 fue un año especial para esta actriz. En noviembre pasado estrenó The blind side, un drama que parecía modesto y que en siete semanas batió el récord en taquilla de películas protagonizadas por mujeres, recogiendo 237 millones de dólares, superando a Julia Roberts, con Erin Brockovich, y a Meryl Streep, con El diablo se viste a la moda.

La taquilla volvió a premiar a Bullock, pero en el drama. Un éxito que venía antecedido de otro arrollador, casi normal para ella, con la comedia La propuesta. El filme recogió 300 millones de dólares en todo el mundo y le permitió recuperar el trono de reina de un género en el que sus rivales más fuertes: Meg Ryan, Julia Roberts y Jennifer Aniston, no se destacaron.

También comprobó que su estilo no ha pasado y que se impone sobre las otras reinas de Hollywood como una mujer corriente , a veces de maneras poco finas dentro y fuera de la pantalla, que recuerda a Lucille Ball por su audacia para arriesgarse incluso a verse desgarbada y fea.

Pero su nombre entró a las nominaciones y verla en una categoría, en teoría seria, se convirtió en el tema de moda en la industria del entretenimiento. Todos comenzaron a destacar a una Sandra que actuaba diferente, como una mujer madura, sin tacones altos, la torpeza de enamoradiza adolescente, ni las carcajadas descomunales con las que había llenado teatros y que ya no encajaban en una actriz de 45 años.

Lo opuesto a lo que creó una devoción por ella desde los años 90, en filmes de acción y comedia como Máxima velocidad, su primer gran éxito en taquilla; Mientras dormías, su primera comedia exitosa y por la que estuvo nominada al Globo de oro; y otras como Miss Simpatía, Fuerzas de la naturaleza, Pócima de amor Nº 9, Demolition man y La red.

Por primera vez su talento era más que un rostro agradable que encantaba al público y que merecía ser tenida en cuenta después de algunos papeles dramáticos que la crítica dejó pasar o que simplemente no dieron lo suficiente en taquilla a una mujer que, fácilmente, pasaba los cien millones de dólares.

Con la premiada Crash muchos notaron su lado serio, a pesar de que ella lo había intentado con Tiempo de morir, Premonición, Murder by numbers, 28 días e Infamous, donde interpretó a Nelle Harper Lee, la amiga de Truman Capote, un papel que recibió buenas críticas pero terminó opacada por otra película sobre el mismo escritor.

Hoy está a las puertas de otro cielo exclusivo de Hollywood, pero ella no se lo toma en serio. Sabe que está nominada a un Razzie como la peor del año por la comedia All about Steve y dice sin problema que todavía no se siente buena actriz. “Estaba acostumbrada, pero sólo a ser una invitada a presentar premios de categorías en las que no era tenida en cuenta”, bromea sobre la ceremonia que se aproxima.

Si no gana el Óscar, tiene suficiente prestigio para seguir intentándolo y volver a su vida sin escándalos y disfrutarla con una fortuna de más de 85 millones de dólares. Pero si gana, estará frente al dilema de saltar al drama definitivamente o jugar a dos bandos con la comedia. Algo poco común en Hollywood y que otras ganadoras han intentado sin mucho éxito, como Goldie Hawn y Kathy Bates. Sin embargo, Sandra Bullock tiene dos ventajas: el público la sigue en las buenas y en las malas, y su nombre es sinónimo de buena taquilla.