Las siete vidas de las divas

Ser bonita y tener talento no asegura una carrera sin tropiezos. Así lo comprobaron estas cinco mujeres quienes tras tocar fondo han vuelto a las portadas de las más importantes revistas, esta vez no por sus fracasos sino por su capacidad de reinventarse. Famosas resucitadas.
Mariah Carey 80 millones de dólares no fueron suficientes para tener a esta neoyorquina contenta. Mientras otros artistas sueñan con un contrato discográfico de esta magnitud, para Mariah Carey fue la peor pesadilla. Después de 10 años de carrera musical, durante los cuales se convirtió en la solista con más canciones (17) número uno en Estados Unidos por encima de Elvis Presley, el cansancio y las largas horas de grabación comenzaron a pasarle la cuenta. Mensajes suicidas en su página web, una aparición frustrada en MTV luciendo sólo una camiseta y hablando incoherencias, fueron señales de alarma de que la diva iba por mal camino. Dos meses después, tras el desastre taquillero de su debut en el cine con la película Glitter, fue internada en un hospital donde su compañía discográfica la dejó sola a su suerte. Pero para esta mujer, quien en su momento fue comparada con la reina del soul Aretha Franklin, más que el final de su carrera fue el pretexto perfecto para resucitar. En el 2005 su álbum The emancipation of Mimi se transformó en el mayor éxito de su carrera con más de dos millones de copias vendidas. Ahora con nueva disquera y con un look mucho más provocativo, Mariah ha regresado para quedarse. Britney Spears En el 2007 pasó de ser la princesita del pop a la reina de los escándalos. Después de haber sido la fantasía de cientos de adolescentes que quedaron rendidos a sus pies cuando la vieron con su falda de colegiala, Britney pasó a ser un fenómeno de la naturaleza cuando ella misma se rapó la cabeza en una peluquería de California. Desde ese día su condición mental se puso en duda, al punto que su ex esposo Kevin Federline no tuvo que hacer mucho esfuerzo para ganar la custodia completa de sus hijos Sean y Preston. Una pelea que ubicó a Britney como el centro de un circo mediático que no dudó en tildarla de loca. Pero la verdadera locura fue pensar que la princesita no se recuperaría. Ocho meses fueron suficientes para tonificar su abdomen, recuperar su pelo y afinar su voz para la gira de su nuevo álbum, Circus. Con ella no sólo deshizo el ridículo de la presentación de los premios MTV 2008, cuando la rigidez de sus movimientos ponía en duda su regreso, sino que demostró que no está lista para cederle su puesto a nuevas cantantes. Cuarenta presentaciones, más de 50.000 seguidores y dos canciones en el número uno de la lista Billboard demuestran que la princesita lo hizo otra vez. Lindsay Lohan Su papel en la película Chicas malas selló la imagen rebelde y problemática de esta antigua pelirroja, quien con sus pecas y sonrisa tierna fue por varios años la consentida de Disney. Los rodajes y las grabaciones de sus canciones como solista las reemplazó en 2005 por fiestas y drogas que no sólo perjudicaron sus contratos sino que acabaron con su estado físico, lo que generó rumores sobre una posible anorexia. Tres ingresos al centro de rehabilitación de Utah para vencer su adicción al alcohol y la cocaína calmaron la ansiedad de esta joven de 23 años, quien no sólo recuperó algunos kilitos para la sesión de fotos de la revista New York con las que le rindió tributo a Marilyn Monroe, sino que se cansó de los hombres. Desde finales del año pasado tiene un romance con la DJ Samantha Ronson. Muchos aseguran que es gracias a esta nueva relación que Lindsay está de vuelta en el estudio grabando su tercer disco. Mientras tanto, espera el estreno de Ye Olde Times, película que protagoniza al lado del comediante Jack Black, y con la que esta nueva rubia planea demostrar que tiene talento para rato. Drew Barrymore Las cosas han pasado muy rápido y temprano en la vida de esta talentosa actriz californiana. A los cuatro años ya era famosa gracias a la película Un viaje alucinante al fondo de la mente (1979). Pero el éxito y el mal ejemplo de sus ebrios y divorciados padres la llevaron pronto a refugiarse en el alcohol. A los nueve años era clienta ilegal de clubes nocturnos en Nueva York y sólo un año más tarde le sumó las drogas a su adicción al licor. Pero nada parecía detener su éxito en la actuación. Su inolvidable aparición como la pequeña ‘Gertie’ en E.T.: El Extraterrestre (1982), le valió el Premio Juventud en el Cine. La ahijada de Sophia Loren y de Steven Spielberg se convirtió en estrella de muchas películas, pero el reconocimiento no sólo aumentó su fama sino su tendencia a hundirse en el fango. A los trece años tocó fondo y el 28 de junio de 1988 fue ingresada por su madre en la ASAP Treatment Center (centro para tratar la drogadicción), un lugar en el que, después de muchos años, reconoció que se sentía “triste y aislada”, pero donde también buscó “aprender a vivir de nuevo”. Estaba perdida, pero después de algunas recaídas e intentos de suicidio, se le volvieron a prender las luces de la vida y de los estudios de filmación. Hoy, a los 34 años, cuenta con más de 40 películas y es dueña de Flower Films, una productora con la que espera retomar la saga de Los Ángeles de Charlie con sus amigas Lucy Liu y Cameron Díaz. Kate moss Los años 90 no sólo consagraron a esta británica como la antimodelo que enloqueció a los diseñadores. Su estilo desgarbado y delgadez extrema cambiaron la estética en las pasarelas y la convirtieron además en ícono de la moda en todo el mundo. Gucci, Dolce & Gabanna, Dior, Burberry, Versace y Chanel la contrataron para sus campañas publicitarias y su carrera la puso por encima de otras modelos gracias a sus contratos millonarios. En 2005, con 31 años, su carrera entró en su peor etapa después de que el Daily Mirror publicó fotos de Kate aspirando varias líneas de cocaína. De inmediato, la cadena de almacenes H&M retiró la imagen de la modelo de sus anuncios y Chanel no renovó su contrato. Para muchos, era el fin de la era Moss. La modelo confesó su adicción y se disculpó mientras muchos acusaban a su novio, el músico Pete Doherty, de ser el culpable de su problema de drogas. Luego entró a rehabilitación y sólo unos meses después Kate retomó su carrera, dejó a su novio, fue portada de Vogue y Vanity Fair hablando del escándalo, obtuvo nuevos contratos con Cavalli e Yves Saint-Laurent, y volvió a reinar como uno de los rostros más vendedores de la última década.