Tres “reyes magos” del vino

Alentado por el espíritu de estas fechas, quise resaltar el trabajo de tres enólogos brillantes que han influido en el horizonte del vino mundial.

Una celebración tradicional en las fiestas navideñas y de Año Nuevo es la adoración de los reyes magos, el 6 de enero. Según la tradición católica, tres jerarcas del mundo antiguo, guiados por la estrella de Belén, visitaron a Jesús para expresarle su voluntad de acoger el mensaje de salvación. Acudieron con regalos representativos de cada una de sus regiones.

Por ejemplo, Melchor, quien representaba a Europa, llevó un puñado de oro; Gaspar, el enviado de los semitas asiáticos, entregó incienso, y por último, Baltasar, quien procedía de África, donó mirra.

Animado por todo este espíritu de participación colectiva que nos impregna por estas fechas, he decidido despedir 2009 resaltando el trabajo de tres brillantes enólogos internacionales, cuyas pequeñas obras maestras han contribuido a ampliar el horizonte del vino en los cinco continentes.

En cierto sentido, las botellas que compramos hoy son notables gracias al trabajo de personas como el francés Michel Roland, el chileno Aurelio Montes y el español Álvaro Palacios. Por decirlo así, son una especie de “reyes magos” del vino, que responden, con su prestigio, por la calidad de las etiquetas que hoy elegimos.

Álvaro Palacios

Si a Álvaro Palacios le cupiera algún calificativo envolvente, éste sería el de redescubridor de España o, más precisamente, de la zona catalana del Priorato, famosa por la calidad de sus viñas. Proveniente de una familia de viñateros riojanos (Bodega Palacios Remondo), el joven heredero no encontró nada que lo atara a La Rioja y armó sus maletas.

Con un grupo de amigos, Palacios decidió recorrer y después comprar propiedades en una zona situada al sudoeste de Barcelona. Una de sus prioridades fue restablecer el uso de variedades tradicionales, como garnacha, sobre la cual se fundamenta la apuesta enológica. Con estas uvas, Palacios elabora Dofí y l'Ermita, dos de sus principales vinos.

Suele decir que, antes que hacer un vino, hay que conocer las intimidades de la uva para obtener su mejor expresión. Luego, en la bodega, Palacios combina técnicas ancestrales con equipos de última generación.

Tras las primeras cosechas, el Priorato comenzó a llamar la atención de los expertos, al punto de ser considerada una de las zonas más interesantes de la España del vino actual.

Aurelio Montes

Su amor por la vida de campo llevó a Aurelio Montes a estudiar agronomía. Tras terminar su carrera, decidió especializarse en enología, sin sospechar que ese oficio le iba a transformar la vida, convirtiéndolo, incluso, en el máximo referente de la vitivinicultura contemporánea de Chile.

Montes, un hombre alto, guapo y elegante, desempeñó su primer empleo en la tradicional Viña Undurraga. De allí pasó a Viña San Pedro y al cabo de un tiempo se asoció con empresarios del sector para fundar Viña Montes, una de las empresas bandera del país austral.

Uno de sus primeros atrevimientos fue plantar en ladera en vez de hacerlo en zonas llanas y bajas, como ha sido la costumbre. “Si bien es más fácil plantar viñedos en valles, nos decidimos por los cerros, ya que queríamos una planta tristona, nostálgica, la cual se esforzara por alcanzar la calidad que necesitábamos”. Sus vinos intensos y expresivos fueron los primeros en obtener un alto reconocimiento internacional.

No obstante haber remontado difíciles obstáculos empresariales, Montes ha logrado exportar su amor por la excelencia hasta plasmarlo en el montaje de Kaikén, en la región argentina de Mendoza, y de Angel Napa, en la provincia de Napa, en California.

Michel Rolland

Obsesivo y meticuloso, Michel Rolland es hoy una de las figuras de mayor influencia en la elaboración de vinos en el mundo. Asesora a decenas de bodegas en más de 15 países. Su objetivo es lograr el estilo que los consumidores contemporáneos esperan.

Rolland nació en Libourne, Francia, dentro de la clásica y mítica región de Burdeos. Heredó de su familia la pasión por el vino y su infancia transcurrió entre los viñedos y la bodega de Château Le Bon Pasteur, en la localidad bordelesa de Pomerol.

Tras graduarse como enólogo profesional en la escuela de enología Tour Blanc, en Burdeos, Rolland se compenetró con el universo del vino francés hasta llegar a adquirir participaciones importantes en célebres propiedades de su región como Château Bertineau Saint-Vincent, in Lalande de Pomerol; Château Rolland-Maillet, en Saint-Émilion; Château Fontenil, en Fronsac, y Château La Grande Clotte, en Lussac, Saint-Émilion.

Gracias a la experiencia adquirida, Rolland amplió sus fronteras a Sudáfrica, España y Argentina y es un convencido de los vinos frutados, con un toque perceptible de madera. Sus críticos dicen que el peligro con su trabajo es la estandarización de productos. Pero Rolland manifiesta que cada vino siempre tiene la posibilidad de expresar lo mejor de su propio terroirs y de permanecer grabado en la mente del consumidor.

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