Así nos vieron en Grecia

Colombia tenía un plan y lo siguió bien, pero un contrincante débil, lento y predecible le abrió el camino. Los cafeteros tienen mucho por mejorar si pretenden sobrevivir a jugadores más rápidos y talentosos.
Así nos vieron en Grecia

Grecia - George Georgakopoulos

La celebración de cada gol de Colombia es una fiesta. Nosotros, los serios europeos, envidiamos esa manera de festejar la pasión por el deporte con un entusiasmo rebosante que reúne euforia, ritmo y felicidad. Claro, gritamos cuando anota nuestro equipo, pero no tenemos esa música que fluye por la sangre de los latinoamericanos. Por esta razón, uno podría haber pensado que «los cafeteros» también serían capaces de bailar en el campo y hacer vibrar a un estadio con un juego vivaz y armonioso. Pero en el partido contra Grecia este no fue el caso. Ha sido uno de los encuentros más aburridores del Mundial.

Colombia no estuvo nada mal, por supuesto. Pékerman debe haberse sentido satisfecho, porque sus jugadores han dejado en evidencia que es un equipo con una gran fortaleza técnica. Pero les falta rapidez en la defensa y en el mediocampo. Futbolistas mejor dotados, con quienes jugarán en octavos de final, pueden significar un peligro inminente. Los colombianos deben apoderarse del centro y tener claridad de que su objetivo es la portería, para no perderse en contraataques estériles.

Pero estas son solo algunas recomendaciones que doy como un fanático del deporte que le hace barra a Colombia y que espera que llegue por lo menos a cuartos de final. Tenía la ilusión de ver un mejor nivel, pero más allá de las expectativas, es indudable su talento. Es posible que el ritmo del partido haya disminuido simplemente porque la primera anotación llegó muy pronto y el equipo no tenía sed de goles. A paso lento, pero seguro, fueron prolíficos. Cuadrado hizo un trabajo excepcional, fue uno de los responsables de las anotaciones y sus ideas tenían frustrada a Grecia, que no supo manejarlo y en esa medida hizo mucho daño. También fueron claves para el triunfo James Rodríguez e incluso sustitutos como Jackson Martínez.

Pero Colombia aún no es uno de los favoritos. Hay que tener en cuenta que en su primer partido la tuvo fácil. El equipo griego estaba dudoso, inseguro, parecía que experimentaba pánico escénico. Fue un juego lleno de errores en el que la defensa, que suele ser nuestro fuerte, estuvo frágil, y en el que los intentos de ataque eran truncados por el pobre desempeño de centrocampistas y delanteros. Tan dramática fue la situación, que es casi imposible destacar a uno de nuestros jugadores, aunque Panagiotis Kone fue una grata sorpresa: intentó contener ataques y producir un fútbol fluido de cara al arco. Los aficionados quedaron tremendamente decepcionados. Teniendo todo esto en cuenta, Colombia no se puede confiar.

 

George Georgakopoulos, Periodista deportivo ateniense de la edición en inglés de Kathimerini.

Foto: AFP y Cortesía.