Tarot 2018: un año de dicotomías

Es un año de cambios y movimientos, y el único que puede salir ileso es el que logra fluir, ser flexible y no aferrarse.

Por: Diana Castro Benetti.

Economista, profesora de yoga y especialista en astrología y tarot.

 

Es un año de acertijos y adivinanzas, no todo viene fácil. Creer o no creer; jugar o no jugar; avanzar o retroceder, estas son las dicotomías del Tarot en el 2018, que sugiere y muestra cuál es la mejor opción, pero nunca obliga, le da el privilegio a la mente humana de decidir y de ejercer su libre albedrío. 

 

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Retirarse del mundo para amarlo.

 

Es poco usual ver a Aries desesperado por encontrar una cueva donde pueda cruzarse de brazos y esperar el significado del mundo. Primero, esperar no es lo suyo y, segundo, no le parece muy divertido andar buscándole sentido a la vida. En el 2018, este signo es protegido por los dioses y provisto con mil posibilidades para satisfacer sus necesidades de aventura. Por esto, prefiere el retorno a lo sagrado. Sí. Como para no creer, preferirá el silencio. Es la gran aventura, la nunca imaginada. Buscará en la ruta del corazón como si fuera el viaje de la seda o los más locos viajes de Marco Polo. Se llenará de emoción por imaginar su encuentro con el paraíso prometido y el espacio de plenitud. Aries estará convencido de que vestir el hábito de un monje japonés del siglo XII será su destino. Será zen, de pies a cabeza, y ‘quietud’ se convertirá en su palabra favorita. Cerrará los ojos como parte de un pasatiempo de veinticuatro horas. Amanecerá extraño, como si no fuera Aries, vestido de otro, apasionado por la búsqueda interior y, también, lleno de cuentas por pagar. Esconderá la cabeza como el avestruz y preferirá no complicarse con sus problemas. Buena decisión. Madres, vecinos y amantes se preocuparán por la salud mental de este extraviado signo de fuego. Cantará en parques y avenidas. No, no es un ataque de bipolaridad ni la crisis es como para atarlo a la cama. Es solo el ocho de copas, una carta mágica en el tarot y el indicio de que es mejor mirar hacia adentro. Aries producirá a su alrededor algo no menos que una revolución. Será contundente. Fascinado con la espada, cortará cabezas, ideas, amigos, matrimonios. Un poco cabizbajo, un poco serio y muy despreocupado, tendrá una única duda: cómo conciliar su interés interior con un mundo en movimiento y que le exige. Es hora, piensa Aries, de hacer un alto. Tal vez en mayo o tal vez en agosto, calzará un par de sandalias, lucirá una túnica y con un buen libreto de viaje, saldrá a recorrer desiertos, montañas y ciudades en busca de comprender lo incomprensible. Y en el camino peregrino, las tentaciones, los silbatos, los fantasmas y las vacilaciones son el anuncio de que la odisea de Aries será un triunfo. Tendrá adeptos a su causa y sabrá cómo conseguir los millones para recorrer el Himalaya o el Aconcagua. Deportes, canciones y libertad. Eso quiere Aries antes de vender su alma a un oficio mal pago. Y frente a tanto silencio en tardes de reflexión, sus capacidades de mercadeo lo mantendrán enlazado con los días. Pero hacia noviembre, el siete de espadas sugiere que es mejor revisar cada uno de los detalles de las compraventas, negocios, asociaciones, firmas y contratos. Todo el año preferirá el pelo largo y andar sin maquillaje. Suelto como su espíritu. El 2018 será un año de romance, pasión y conquista pero con el “primero yo” en la delantera. Eso sí, después de los hijos, y nadie podrá convencerlo de lo contrario.

 

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Haciendo nudos y deshaciendo destinos.
 

Tauro es decisión en el 2018. Acción firme y fría decisión. Es la reina de espadas, una reina antidelirios y con escudo de metal para contrarrestar ataques. Es sinónimo de contundencia y certeza, intuye bien el camino a seguir. Así que, si los días son lentos, Tauro no tendrá tiempo para preguntarle a nadie por su opinión. Avanza con la cabeza en alto. Encarna la ausencia de juicio porque su razón ya todo lo sabe. Recorre cada uno de los meses podando sin compasión. Poda el jardín, las ilusiones, los amigos que lo traicionan, los jefes que no lo apoyan. Poda la pobreza. Desbarata nudos y deshace los destinos compartidos, todos esos destinos dolorosos que no son los suyos; desbarata compromisos y hace de su punto de vista una consigna. Por eso, bien lejos de las ataduras, le dará la bienvenida a lo nuevo, empezando por el ropero. Tauro se viste de gala con la libertad a cuestas. Los amores y el romance serán lo suyo. Como en los cuentos de hadas, las cenas serán grandiosas en noches de  plenilunio y viajará en primera clase para llegar a los grandes lagos y los fiordos del norte. Merecidos idilios para este signo dedicado, trabajador y paciente. Tauro, en el 2018, visitará las ruinas del antiguo Egipto y descansará debajo de una palmera en el Caribe. Desatará los lazos con tal consistencia que se sentirá leve, lleno de claridad y resuelto a emprender el viaje propio. Urano entra en este signo y es algo así como un gran movimiento telúrico, glorioso y revelador. Se aburrirá con los mismos vecinos y soñara con la cercanía del antiguo Estambul o del azul verde en Venecia. Por Venus, también será un año de vanidad. No tendrá pudores en escoger el mejor maquillaje, el carro último modelo y las sábanas de algodón egipcio. Sibarita. Gozón. Tauro disfrutará de energía de abundancia y será feliz por haber trabajado duro; otros le agradecen su esfuerzo levantándose temprano a limpiar la cocina, hacer el desayuno, ordenar la vajilla y planear el mercado. Tauro sueña con el lujo y el ahorro, a la vez; sueña con la convicción de que el mundo es para disfrutarlo y no escatimará esfuerzos para asegurar su vejez. Andará por la ciudad como loco, tocando la puerta en los bancos para comprar casa nueva y visitando lugares viejos para remodelar o nuevos donde su alma no se sienta encogida. Necesita espacio y cambio de cortinas. Ya no lo convence cualquier ramo de rosas. Se ha tornado exigente y un poquitín desconfiado a la hora de recibir invitaciones. Le parece que pensar en un nuevo amor es migrar de planeta. Prefiere aplazarlo un poco, porque Tauro sabe que debe esperar la calidad.

 

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El éxito de lo suave. 

 

 

Géminis, en el 2018, será el más acomodado de todos los signos. Se dejará llevar de aquí para allá sin oponer resistencia. Será, solo en apariencia, muy fácil de convencer, de sacarle un sí y de dejarlo a cargo de la tienda. Este signo de viento, móvil y grácil, sabrá que su fuerza es sinónimo de adaptación, de ir con la corriente, de ser condescendiente. Tiene claro que no es conformismo, ni pereza, es solo que ha aprendido a dejar que las cosas pasen y, cuando esto sucede, Géminis vuela, escala y asciende. Mira todas las posibilidades: puede ser libre, creativo, lleno de vitalidad. Para este signo, el enigma de la vida amerita todo su empeño. Con curiosidad infinita, prefiere moverse por todos los rincones del planeta y dejarse invadir hasta por la vulnerabilidad. Géminis aprenderá del tao, aquella filosofía oriental que promueve la adaptación a las circunstancias de la vida. No habrá nada blanco o negro. Será flexible y lúdico como el yin y fuerte y firme como el yang. Vivirá agradecido y espantará la locura, se ajustará la corbata y recuperará la orientación cuando la cordura haga falta. Hará una pausa. Se tomará su tiempo para aquietar la mente ágil en los días llenos de lluvias o demasiado nostálgicos. Géminis será cotidiano, amará cada día como si fuera el último. Aprenderá de tortas y reorganizará la agenda para darle espacio a las fiestas infantiles y a las realidades de los amores, esos que requieren compañía, abrazos y mucha paciencia. Este será el año de perfilar nuevos rumbos profesionales. Sabe perfectamente que la familia será lugar de placer, de jardines, de parques y de pícnics en los días de sol. El 2018 viene a decirle a Géminis que todo aprendizaje es apasionado. No dejará de opinar ni de apostarle a un nuevo mundo desde su pequeño castillo. Sí, viajará y será feliz. Pero lo que lo mueve realmente, en estos doce meses, es la gratitud y la belleza de saberse próspero y lleno de buenas nuevas ideas. Pasará por encima de problemas y obstáculos. El as de espadas le da un impulso, viene a acompañarlo como si fuera un ángel guardián. Lo protegerá de los ataques y la indecisión. Año de abrir nuevas puertas, de honrar el amigo e impulsar el negocio. Meses de lunas y poesías, lo que Géminis necesita para sentir la potencia en lo pequeño. Sabrá recorrer sus tareas con mucha dulzura y recordará que la vida es de quien puede aprovechar todas las oportunidades. Intentará ser normal y olvidar la timidez. Sabe que su éxito es tener la cabeza clara, el corazón amable y el cuerpo en movimiento. El año de la fuerza.

 

 

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La felicidad como en los cuentos de hadas.

Para Cáncer, el 2018 es el año de la realización. Con buenas noticias, hay mil ejemplos en los que Cáncer puede ser verdaderamente feliz. El diez de copas es el brillo de un arcoíris completo. Es un año de logros y de darles a los sueños un buen barniz. Hay amigos, gente y alegría. Envidiable. Cáncer celebra y siente que la libertad es más que dinero en el banco. Se siente parte de una familia, de un renacer, de un disfrute del poder estar juntos. Comprende que vivir es el don mayor. Bebés y abuelos. Mejor juntos, dice Cáncer, como si fuera la última vez, el último día, el último momento, el último suspiro. Y es que Cáncer se llenará de emociones mezcladas cuando se trate de hablar de los que quiere. Se atragantará con la emoción y sentirá que el tiempo se le fue, que no ha hecho mucho, que dejó de decir, de hacer, de compartir. Con exóticos días de luna llena, se pondrá al día y llenará de sentido las paredes de su casa. Estará atento al cambio de los planetas, a los movimientos de las estaciones, a los días de sol y a los días de lluvia. Vendrán piedras preciosas desde lejos y recibirá regalos raros a cada vuelta de esquina. Revisará los viejos diarios de viaje. Le abrirá un espacio a los cuentos de los marineros, los puertos y sus historias. Imagina, escribe y cuenta. Julio Verne será héroe de nuevo y cualquier capitán de barco pirata, el centro de las conversaciones nocturnas con los hijos o los nietos. Escuchará leyendas de viajeros en algún audio libro mal grabado. Cáncer no se enredará con agendas del mundo. Será simple y hará su oficio. Preferirá irse a dormir temprano. La rumba quedará atrás, aunque permanecerá muy curioso en la madrugada con un amor furtivo. Que no lo pillen porque se le acaba el mundo. Ahí, bien en lo profundo del alma, sabe que ha llegado a puerto. Su corazón dejará de divagar. Mejor hacerle caso a Plutón, el extraño planeta de los volcanes y el fuego frío, porque aparece en oposición (no solo a los asuntos profesionales). Indica  humildad y sometimiento a las fuerzas del poder que lo gobiernan. Cáncer debe ser consciente de los jefes que tiene porque, a su vez, Saturno recorre Capricornio, el signo contrario, y dejará tareas, enemigos y uno que otro sapo para tragar entero. No importa, Cáncer está de celebración. Vive la vida simple. Es la amatista, piedra de cuarzo violeta la que transforma los corazones, las emociones, el dolor y la agresividad. Las bendiciones que anhela ya las encontró. Que Cáncer deje la necedad y agradezca. Con el diez de copas, brillará como un sol todo el año. Nada más que pedir. Todo es felicidad.

 

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Amores pequeños, grandes, suaves y obtusos.

Leo es afortunado, casi siempre. En el 2018, el amor no lo dejará tranquilo. Se verá rodeado de insinuaciones, de miradas altivas y perversas. Se sentirá mirado, deseado y solicitado. Le gustará porque, sin duda, ser objeto del deseo tiene su encanto. Es como la cortesía de un mundo que lo reconoce y le dice a gritos que su existencia es un lujo delicioso en la vida de muchos. Amores grandes y escondidos o pequeños y cercanos. Todos raros, pero amores al fin y al cabo. Hablarán las aves, las nubes y los boleros. Serán pocas las crisis y la música de plancha se convertirá en una buena compañera. Son los efectos inusitados de la carta mayor del tarot, la emperatriz, el arcano tercero y que consolida la algarabía de vivir. Es la carta que calienta el alma porque es vida, abundancia y placer. La emperatriz es amor, deseo y pasión. Es el encuentro con los árboles, con los animales, el viento, la montaña, el planeta. Leo será su guardián. Ambientalista sin agüeros, es de los que convoca jornadas, caminatas y siembras criollas. Atrae un trébol de buena suerte. Nada que temer. En el 2018 hay que celebrar aunque existan los peros. Y uno de ellos es, precisamente, que tanta miel no es creíble. Cuidado, puede haber escándalos. De todo tipo. Financieros, sociales, pasionales. Pequeñas trampas que usted mismo se pone como para no avanzar en el éxito. Dejará un teléfono mal bloqueado o hablará demasiado duro y otros escucharán. En el 2018, Leo debe respetar las reglas y los acuerdos. Será también el que rompa los estereotipos familiares. Adora el grupo de primos y tías, pero no se inscribirá en tanto evento familiar. Se sofocará. Será distinto y esto le traerá críticas, opositores, complicaciones. En lo profesional, tendrá que hacer algunos equilibrios. Si exagera, si se sobreactúa, se verá en aprietos. Vendrán a cobrarle, a exigirle y los jefes saldrán de los cajones y se harán sentir con su autoritarismo. Urano, planeta de locuras e imprevistos, se interpondrá un par de veces en los asuntos de las alianzas, le dará la espalda y no se dejará amaestrar tan fácilmente. Por eso es necesario firmar buenos acuerdos, demorarse un poquito, mirarlos, volverlos a leer, pedir otro punto de vista. Más vale un único buen acuerdo y no varios llenos de trampas. Este errático planeta suele cambiarle el destino, sin avisar y a palo seco, al que no se toma su tiempo para pensar y reflexionar. Mil planes y volver a revisarlos. Mil presupuestos y volver a revisarlos. No puede confiarse en sus asuntos profesionales. Que celebre el amor y la abundancia, pero que cuide los detalles. Ahí estará el diablo.

 

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Chamán por la mañana y por la tarde.

 

2018 no es un número cualquiera para Virgo. Verá con claridad y servirá de guía para que otros encuentren el camino preciso. Es un año para incursionar en la magia, esa misma a la que tanto le teme porque odia que su razón se diluya entre los espejismos de las creencias. Pero Virgo no tendrá alternativa. Será chamán en el día y un soñador en la noche. Un poco de mandrágora por aquí y otro poco de fuego por allá, y Virgo se aferrará al mundo desconocido como si no tuviera otra opción. Y aunque buena parte de los días estará husmeando por el barrio, también empacará la maleta. Será contradictorio, no sabe si quedarse o irse. Los viajes serán su agenda en cada mes. Mucha poesía y todo lo imprevisible. Dejará para más tarde los gritos de indignación e intentará decirse en voz baja, por fin, lo evidente: el pasado le aburre. Lo vivido fue vivido. Ya no va más. Le duelen las cosas que no fueron claras, le duelen los asuntos irresueltos, le duele lo que nunca se ha dicho. Estará conspirando cada segundo para abrirle las puertas al afecto en su vida cotidiana. Al nuevo, al que lo acompaña. No se permitirá navegar en lo sórdido ni en lo confuso. El 2018 sabe a claridad y su lógica, mágica a la vez, es la opción única para navegar en las aguas de la poesía, la literatura, el baile, la música. Maravillarse, dice Virgo. Exaltar la bondad y suspirar. Porque eso es lo que tiene en el 2018, un gozo enorme por estar vivo, por respirar, por abrir los brazos y alegrarse por la existencia. Alma de místico y mago de vida que, en las noches, ve nacer libros, fotos, ideas, paisajes. Virgo será la máxima creatividad posible, el rey de bastos, el rey apasionado que camina, vive, abraza y ofrece. Mucha generosidad porque el 2018 no trae problemas. El dinero le llegará a las manos y lo repartirá con delicada decisión. Hará cambios en el hogar y en la oficina. Pensará todos los días en capitalizar. Será un encuentro con la abundancia y con el sentido de lo práctico. Sabe que hay que pagar, cobrar, circular montones de monedas en países extraños. Llegó el tiempo de disfrutar. Las inversiones están sobre la mesa. Maestro de sí. Observará el teatro del mundo e indagará nuevos caminos espirituales sin dejar sus libros. Es el rey de las salamandras, seres del fuego, el alfa y el omega, el bastón del sabio, el chamán. Sabiduría que se manifiesta como el paso de la oruga a la mariposa. Virgo, el más descreído de los signos, vuela alto. Muy alto. Será la más bella compañía. 
 

 

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Flores, creatividad y acción.
 

En el Tarot, los bastos son la energía que florece, la energía que se mueve, es fuerza hecha realidad y se manifiesta en la vida cotidiana con la conquista, el romance, el logro y el éxito. En el 2018, Libra estará de aquí para allá, corriendo, como si fuera el fin del mundo. Para Libra, el 2018 será excitante. Eso. Simplemente, excitante. Estará lleno de reuniones, de buenas conversaciones, de grandes hallazgos, de algunos prósperos negocios y de amigos. De amigos blancos, negros, pobres y ricos. Libra no dejará a nadie por fuera de su casa, los invitará a todos y será tan inclusivo como lo permita su corazón trajinado. Amable con todo el mundo, discreto con los extraños y muy dedicado con quienes valora y aprecia. Punto. No hay más. Apabullarse, disminuirse, pasar desapercibido no será su tono. Se hará notar, ni mucho ni poco. Más bien avanzará con paso firme y mucha presencia. Sabrá pelear como Dios manda. Acompañado del caballero de bastos, sacará los bastones que usará para apoyarse y defenderse; las espadas son duras y hieren. No las usará. Sorteará las dificultades con flexibilidad, hablará de manera contundente pero sin alzar la voz. Será respetado por su criterio y acción. Defenderá sus ideas y avanzará con firmeza. Libra será de los afortunados que tendrá éxito en el amor. No lo cantará a los cuatro vientos pero irá con su corazón cosido y cicatrizado como si estuviera estrenando. Y en lo profesional, recogerá los frutos de su experiencia, de su ‘saber hacer’ y de su don de gentes. Estará en el lugar apropiado a la hora perfecta para recoger y recomponer los trocitos que otros van menospreciando. Hará maravillas. Será grande, será magnánimo, será invitado principal y sabrá que tiene que callar para mantener a la audiencia en tensión. No todo lo dirá, callará y guardará secretos. Guardará sus mejores alegorías para los momentos difíciles, cuando, sin compasión, dirá que no. Con el dinero será un albacea. Lo cuidará y lo multiplicará, lo reconocerá como energía en movimiento. Un año para celebrar la creatividad. El 2018 será tiempo de moda en las carteras, los nuevos peinados, el color del esmalte, los zapatos. Hay jardines nuevos que visitar, hay playas qué disfrutar y hay nuevos museos que recorrer. Libra respirará y será respetado porque es decente, firme, sincero y empecinado en trabajar. Será anfitrión muchas veces, todos los días cambiará manteles y experimentará con recetas exóticas. Cocina, libros, fuego y un tarot amable y bien dispuesto. Excelente destino el del 2018.

 

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Romper para renacer como el ave fénix.

 

El 2018 es el año de Júpiter en Escorpión. ¡Aleluya! El dios Zeus se pronuncia con oráculos favorables. Excelencia, abundancia, liberación. Como el ave fénix, renace de las cenizas, aunque sea el tres de espadas el que anuncie uno que otro dolor. Será un año fácil de predecir. Bueno en lo profesional, excelente en los negocios y pasa raspando en el amor. Escorpión lo sabe. Tiene su corazón medio encogido, porque reconoce que al amor y esos cariñitos amables, en los días de atardeceres rosados, le deben una conversación para aclarar los acuerdos y las cuentas. Meses de dificultades, días de pensar antes de dormir, momentos de poesías de dolor y rupturas imaginadas. Escorpión no sabe cómo afrontar lo que el 2018 le pone en la mesa. Debe hablar claro, dejar de tapar los problemas. Es tiempo de imaginar una construcción conjunta, trabajar con otros, bajar del pedestal, ser más abierto y contar los problemas. En apariencia, Júpiter siempre es bueno, todo un kit de magias y hechizos. Júpiter, como buen dios que transforma, hace de las suyas, convierte el pan y el vino, genera abundancias y ayuda a que cada pequeño dolor se atenúe como por arte de magia. Júpiter es magnífico y tan benéfico que puede ser libertario, autónomo y expansivo. Todas estas características que suelen poner en peligro los sistemas llenos de control. Y es por esto que, muchas veces, Júpiter trae nuevos caminos y entierra lo que ya no sirven. Escorpión no podrá ocultar su lado oscuro del corazón porque el tres de espadas es una carta que indica uno que otro dolor, una que otra memoria que trae soledad. El tres es un número que camina por la vida. Hace de la creación y de la procreación un norte. Es religión y el triángulo que define al dios que todo lo ve. Pero tiene, también, su lado oscuro: los terceros, los amantes, las decisiones, las encrucijadas. Esto o aquello, aquí o allá. Concilia y separa; junta y separa; ama y separa; crea y separa. El tres será el número regente de un año que se presenta lleno de valles y montañas, alejamientos y encuentros apasionados. Es la reconciliación y lo irreconciliable. Tres es demasiado o demasiado poco. Escorpión no tendrá ninguna duda en mantener su derrotero. Tendrá un par de dolores antes de junio y, ahí, sentado en una banca de parque, caminará despacio y rearmará el cuento de su propia vida. En un lado los afectos, en el otro su creatividad. Al diablo lo demás. Escorpión le prenderá fuego a lo ya hecho cenizas. Será el ave fénix, un ave mítica que sabe siempre volver a nacer.

 

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El rebelde obediente.

 

El 2018 es un periodo de obediencia para Sagitario. Sale del congelador. Eso es cierto y con un caminar lento y pausado, serio y reflexivo, tendrá cómo empezar a sonreír de nuevo. Pareciera que florecen la naturaleza y sus amores, las plantas y sus escritos, los bolsillos y sus ideas. Sagitario es el hierofante en el 2018, una carta de real trabajo, de confabulaciones en los corredores, de contradicciones y de obstáculos; de avales y ascensos, solo si obedece. Solo si se somete. Solo si es quien cumple las normas y los deberes. El 2018 es un momento de reflexión. Los tiempos de los libertinajes se diluyen y continúan, un poco ocultos, como idea, como intenciones, propicios para las fiestas, las bacanales, las exóticas complicidades de los amores indecentes. Sagitario será el signo de los nuevos encuentros consigo mismo, casi como si fueran revelaciones místicas y religiosas. El arcano V, es una carta que le impone respeto y obediencia. Raro eso. Tan raro que desconoce el significado. Prefiere ser un buen rebelde, expansivo, abierto, libertino. Odia las fronteras y los límites. Sagitario deja uno que otro empeño a medio empezar. Pero Saturno, en su paso por estos dos largos años, le dio una clara lección: a terminar lo que empieza. Así, que, ya liberado de un yugo de destino, empieza a caminar con pasos más firmes. Y es que en el amor, Sagitario será el más sincero. No habrá quién lo calle y empiece a decir lo que piensa, sin filtros. Peligroso para quien le teme a la verdad y las críticas. Será el que perdona y el que pide perdón. Reconocerá los errores como nunca. Sabrá lo que son las ganas de mantener la fuerza y la pilera hasta el fin. Cada uno de los días del 2018, Sagitario se levantará y será disciplina. Estará aburrido de la vieja manía de dejar todo para después. Por eso, este año se propondrá ser confiable en las peores tareas, las más complicadas, las que requieren sentido de autoridad, de orden y de paciencia. He ahí al triunfador. “Por fin”, dirá para sus adentros, porque es cierto que le ha tocado duro. Que las últimas y recientes batallas lo han dejado magullado. Y en lo profesional, será igual, un poco extraviado, un poco disciplinado. Sabrá hacerse vender y sabrá recoger frutos de su experiencia. En últimas, Sagitario ya no es el amigo aburrido y será el más juicioso de los empleados. Sin pensar en el futuro, ya sabe que el dolor no es para siempre y que todo puede ser sanado. Habrá aún más franqueza desde este visionario signo de fuego: pequeño detalle que le hace mucho bien al mundo. Sagitario será rebelde y obediente. ¡Vaya combinación!

 

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Salir de las prisiones.

 

Se ha dicho hasta el cansancio que Capricornio es un signo de perseverancia, que es el que logra ir en contra de todos los obstáculos y resolverlos. Se dice que Capricornio siempre vence. La dama que aparece en la carta del ocho de espadas está atada de manos, atrás en la espalda, rodeada de espadas y pareciera que no tuviera salida. Y es que, en efecto, es una carta difícil de comprender, pero nunca una carta de malos augurios. Asusta a los débiles. El 2018 es un año regido por el ocho, año de poder para que Capricornio comprenda, de una vez por todas, que las fuerzas de su voluntad no lo logran todo. Tiene que contar con los otros, con las fuerzas del azar y el destino, y adaptarse. No todo es libre albedrío ni todo voluntad divina. Está el maravilloso juego de los destinos, el karma, el azar que viene y lo cambia de lugar y lo ata de manos para que no se enrede o se enrede más. El dictamen de esta carta es una de las más bellas invitaciones a comprender que, aunque la suerte esté echada, es deber del individuo que pueda avanzar. Es la necesidad de comprender la libertad como un ejercicio de deberes y derechos en comunidad. Así que Capricornio no podrá pasar desapercibido con su propio destino. Tendrá que darse un buen empujón y erradicar de su vocabulario y su mente, el “yo puedo solo”. El 2018 es un año de mayor reflexión interior. Las circunstancias se hacen difíciles y cada semilla se demora mucho más en germinar. Por eso, erradicará la ficción y se dedicará a resolver cada pequeño detalle que viene a su puerta. Llegarán los nietos, los sobrinos, las tías lejanas y le exigirán que sea lo mejor de sí mismo. Que se ponga a tejer sus planes de los próximos años. Es tiempo de escoger y atreverse en el camino de la independencia. Trayecto que involucra decisiones difíciles y llenas de opciones nuevas. Es un lugar  de experimentación, de aventura, de dejarse llevar por el poder de la alegría, como un acompañante de maestros. Y debe tener en cuenta la confianza porque sin ella, no llegará muy lejos en el 2018. Capricornio, en días grises, es deprimente, se encierra, no sale e imagina que cada una de sus células respira debilidad. No hay manera de dar pasos hacia atrás. Toca caminar para el frente. Cambiará de asesores, de asistentes, de trabajo y se exigirá al máximo. Debe renovar oficina. Cambia de objetos y cambia su alma. Desalojará fantasmas y comienza a pensar en clave de colaboración. El 2018 es un año para calmar los nervios y empezar a salir de su propia prisión.
 

 

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Dinero, sexo y poder.

En el 2018, Acuario buscará un nuevo camino. Un camino de sol. Es el as de oro, un número uno, un empezar de nuevo, un buen negocio. Tendrá con qué: experiencia, amores, afectos y algo de dinero. Porque es esto lo que reclama Acuario: amor, riqueza, pasión y locura. Casi nada. No quiere saber más de salvaciones, ni causas, ni medioambiente en crisis. Su rol de hermanita de la caridad le queda pequeño. No quiere prestarle dinero a nadie, no quiere salvar un mundo que no parece ayudarse a sí mismo. Está aburrido de no recibir ni las gracias. Quiere regalar la mochila y deshacerse de la imagen de hippie sesentero. Quiere ser emprendedor, tener plata, saber negociar, hacerse a un buen pedazo del mercado. Exportar. Acuario cambiará de rumbo y de imagen. Jugará el juego del 'Hágase Rico'. Activará las inversiones, especulará, arriesgará y dejará de viajar sin objetivo. Tendrá uno muy claro: abrir el tesoro. Estará en cursos de autoayuda, de coaching, de marketing y de todo tipo de habilidades que ofrece el mercado. Tendrá un crecimiento exponencial. Terco como mula, se inscribirá en todo lo que suene a éxito. Quiere ser independiente. No repartirá sus ganancias. Se volverá egoísta, un poquitín ambicioso y muy tacaño, porque no querrá compartir ni el Sol ni la Luna. En el 2018, Acuario amanecerá distinto. A como dé lugar, buscará su propio esplendor de futuro. Querrá ir más allá de su camino vestido de oro, empujar un poquito más el porcentaje de la bolsa, aumentar un tris la comisión y bajarle a lo que los demás esperan. Sí, con tanto deslumbre, puede perderse en una moneda de oro y arriesgar no solo el patrimonio sino las amistades. Pocos podrán aguantárselo y los pecadillos que cometerá serán descubiertos. No pasará al banquillo de los grandes acusados, pero el pequeño hurto no lo dejará inocente. Que Acuario se cuide de lo pequeño y se arme de transparencia y honradez. Que Acuario saque la cabeza del lodo y deje ir unos pesitos para no perder los afectos. El 2018 llega lleno de abundancia y creatividad. Tendrá suficiente y sabrá cómo hacerlo crecer. Pero al final del año, Acuario será más generoso, tendrá mucho que compartir y la risa será su bandera. Mejor, mucho mejor, el fin de año y no el principio. Más amable y lleno de gracia, más holgado, con los bolsillos llenos de lo logrado: sonreirá. Es un juego más de la vida y Acuario lo sabe ganar. El 2018 es para marcarlo en el calendario.

 

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Enamorado y difícil de entender.

 

El 2018 es un año de amor para Piscis. Leerá esto y el corazón se abre. Sonríe porque sabe que es un enamorado de los cafés, la pastelería fina y la crema chantilly. Busca el romance por encima de todo éxito. Piscis decidirá que el 2018 será su última oportunidad para volver a andar juntos con el amor de su vida, para dejar de mendigar un beso que no acaba de aterrizar, para ponerle ancla a las ilusiones. Piscis anhela y suspira, sueña e imagina, crea y llora. Vivirá en ese raro y delicioso estado de ánimo que vuelve a los seres locos. Se desnudará bajo la lluvia y el despeine es total, porque camina junto a la gente que  adora. Y es que Piscis, durante los primeros meses, podrá desplegar todo su corazón, alzar vuelo, reunir fuerzas y proponer matrimonio, convivencia y casa nueva. Las camas serán testigos silenciosos de los amores pasionales y de la entrega total. Corazón. Lo que tiene Piscis es un corazón muy expandido, incapaz de decir que no, incapaz de quedarse al margen. El paje de copas es una carta de gran gozo para el 2018. Hará planes de bodas, irá a los bautizos, saldrá de caminata al aire libre y se casará en algún remoto cenote del México profundo. No hay manera de pararle el romanticismo a Piscis o de convencerlo de que el mundo real es frío y aburrido. Nunca lo verá así. Camina entre una poderosa neblina que le ciega los ojos. Será siempre el que alimenta los sueños, el que ve dormido o el que sueña despierto. El tarot le dice que, en el 2018, será aprendiz, alguien tan abierto de piel y de alma que no deja de maravillarse con lo que tiene alrededor. Y así los designios, está puesto sobre la mesa que Piscis se convierta en artista y que le dedique buena parte de los días a combinar los colores. Es un tiempo perfecto para la risa, para gritar y ejercer el amor con fuerza y dinamismo. Le preguntará a algún experto inversor cómo ahorrar los pesitos y cómo invertir sin perder, porque andará pensando en la familia, en tíos y primos, en padres e hijos. Será generoso, quiere colaborar, ayudar. Piscis será el alcahueta con los antojos de la familia. Piscis tiene al dios Neptuno en su signo y, con él, vienen los tiempos de ordenar la casa, sacar las ollas, comprar nuevos limpiones y dejar todo muy limpiecito, tal y como enseñaron las abuelas. La casa como una tacita de plata. Con piso, enchapes y cortinas para estrenar. Hará orden, renovará su ajuar, su ropero y se irá de compras a las ferias más cercanas o a las más exclusivas. Pensará en vajillas de Oaxaca y mosaicos de Carrara. Ferias artesanales y mercados populares serán su pasión pero, aún con miles de viajes, Piscis volverá sobre sus pasos y encontrará su casa. 

 

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