Tarot: en el 2020 los movimientos telúricos anuncian cambios

El 2020 es un año convulsionado y de expansión. A continuación les presento que traerá este año para cada signo.

Foto: pixabay

Júpiter sigue su recorrido por Capricornio y cuando transite por Acuario, hacia finales del año, los fanáticos tendrán que encontrar los mejores escondites. No serán héroes y empiezan los vientos de ideologías de vanguardia. Un año regido por elementos de tierra y por sus movimientos telúricos, y en el que el progreso se dará a través del estudio y el trabajo. Cada quien se parará en su esquina con la pancarta de su barrio y reclamará lo suyo. Por eso, el 2020 será el año de los debates, de las controversias y de las innovaciones. La Luna estará en Piscis cuando inicie el año y tan cerca de Neptuno que le dará un tono fantasmal a cada una de las acciones que se adelanten en los doce meses venideros. Emociones e intelectualidad, razón y pasión... contradicciones que trae un tarot lleno de locos, emperadores y espadas. Algunos, tan pacifistas como Libra, preferirán las batallas y otros, tan racionales como Géminis, bordearán la locura. Un año de sentido práctico y espejismos que dejarán a más de uno enamorado, con caminos divergentes y buenos negocios. El año no será místico ni religioso, la gente del común, la más sabia, se quedará con el mundo de acá, no con el del más allá. Es un inicio del declive de las religiones y las sectas. El 2020 será un paso hacia la renovación. La paciencia y la alegría abrirán las puertas de la prosperidad.

Aries (21 de marzo- 20 de abril)

La frialdad y el destino

 
 

Reina de espadas

En el 2020, Aries cambiará de ropaje. Desde que el cielo se mira con ojos de poesía, este signo es la representación de la vida en efervescencia. Es la pasión y la primavera, la alegría y la creatividad. Colores, fiestas y celebración es lo que le ofrece Aries al mundo. Suele no tener inviernos ni anda acalorado. Aries es un signo desenfadado y franco, pero en este momento de su vida, cuando Júpiter transita un signo de tierra, el ciclo indica algo más que jolgorio. Es el año del frío y los congelamientos no se harán esperar: podrá ver de lejos los amores y mirará con desdén las conquistas nuevas, los besos en las esquinas y las salidas a los hoteles en plan escape. Aries frenará en el 2020. Se vestirá como la Reina de Espadas, tan directa, poderosa, sensata y helada de pies a cabeza. Será la cabeza la que gobierne las decisiones de Aries y no su impulso apasionado. Y, ¿quién es esta reina de color azul piedra? Es la lógica, el análisis dedicado, la claridad de las ideas y el trabajo continuo. Una fuerza y una seriedad que llega para quedarse doce meses. En el 2020, Aries dejará su natural coquetería y su diaria seducción para observar con detenimiento las cifras, los balances, los negocios y cada propuesta que se aparece en el escritorio. Será un despiadado general en batalla y no lo moverán de su puesto ni un milímetro; no escuchará ni los corazones cálidos ni las acciones de compasión cristiana. No se desayunará con ideologías ni desajustes políticos y dejará que otros se hagan total cargo de su destino. No asumirá las culpas de otros. Soltará las banderas de las reivindicaciones colectivas y gritará a los cuatro vientos que su deber es solo consigo mismo. Egoísmo puro a cargo de su Reina de Espadas, que corta los lazos inservibles. Aries quiere la verdad y los números. Se aleja de la retórica y prefiere el dinero en el bolsillo. Trabajará duro en las noches y las madrugadas; sin fiestas ni holgazanería, preferirá contar los pesos. Será muy tacaño. La oficina será su lugar preferido y ahí hará remodelaciones, llegará temprano y no dilatará las decisiones. Encontrará logros al final del año, pero se dará cuenta de que ha perdido amigos y aliados. Tanto rigor y mano dura han espantado la camaradería. Que no se queje Aries si, al salirse con la suya, pierde los mejores amores. Su vida afectiva, un poco rota, será dimensión desconocida. No sabe cómo pedir lo que quiere ni cómo modificar sus anhelos. Pensará en el divorcio. No hay victorias, será el desamor y su alma deambulará por las esquinas, con gabardina y paraguas. 

Tauro (21 de abril-21 de mayo)

La sensibilidad del éxito

 
 

El Emperador

Tauro es el poder en el 2020. En el tarot antiguo, El Emperador es la carta número cuatro de los arcanos, que hace referencia a las grandes puertas por las que entran dioses y buenos augurios. El Emperador es el poder apasionado, brutal, posesivo. Una carta de magnificencia que anuncia lo mejor para este signo de tierra paciente, respetuoso y de corazón gigante. Tauro es uno de los ganadores del 2020. Servicial y elocuente, se gana los mejores trabajos, se lleva el buen dinero a casa y, lo que es mejor, conquis- tará, de una vez por todas, una relación que le trae alegrías, diversión, risa, afecto, compañía, nuevos amigos, viajes, pasiones y hasta cambios de ciudad. Los emperadores en el tarot no son ni dictadores ni reyezuelos endebles. Son el ejercicio de la fuerza propia y tienen el excelso don de mando para construir castillos, reinventar revoluciones, cambiar constituciones, crear familias y hacer obras maestras. Tauro tendrá que ponerse juicioso desde el primer día del año: arreglar la casa, estar de viaje, hacer planes y dejar la lista de los deseos muy bien organizada porque, esa primera intención, le dará todo el vuelco a su vida. Mago y realizador de sueños, lo que escriba y diga el primero de cada mes servirá de carta de navegación y los vientos le serán más que propicios. Visitará países lejanos y se enamorará (por así decirlo) en cada puerto. Definirá su boda en septiembre, en algún lugar escondido y paradisíaco de Tailandia o en el esplendor del Cañón del Colorado. Será chamán rodeado de plumas majestuosas, tambores y estrellas que le darán las direcciones y curvaturas a sus viajes. Su vórtice será la prosperidad, el amor profundo y la belleza. Serán sus acciones las que hablen de sí, su trabajo dedicado, su paciencia y hasta su propia terquedad. Organizaciones internacionales, congresos y ponencias serán la evidencia de que Tauro tiene la capacidad de andar con pies firmes y sueños extravagantes. Aire y tierra, utopía y realidad, anhelos y realización, más que una miscelánea de abundancia es la contundencia de El Emperador, el cuatro, el número de la realización, el trono de poder, la alegría y el tesón. Tauro seducirá con inteligencia. El arte, las canciones protesta, la tecnología y la poesía harán de Tauro un artista de colores naranja y rojo profundo. Es el momento de ponerles fuerza a sus palabras y de preparar los discursos, recuperar los amigos, imaginar la boda y el paseo de olla. Amigos, amores y familiares serán para Tauro su vida preciosa. Habrá premios, galardones, aplausos y pocos remordimientos. A su buzón de correo le llegarán montones de cartas de amor. Tauro es feliz en el 2020. ¡A disfrutar!

Géminis (22 de mayo-21 de junio)

El bullicio y la poesía

 
 

El loco

Géminis será uno de los signos que se sentirá excéntrico en el 2020. Tendrá motivos, porque su corazón no aguanta más las restricciones de las estructuras, ni los acuerdos caducos, ni las fórmulas para el éxito. No creerá en la nueva era ni en el cambio social y mucho menos en las cremas antiarrugas. Será uno de los signos que huirá de la política y se mantendrá al margen de las decisiones de su círculo social. Pasará por apático, indiferente y frío, pero tendrá sus propias razones para comprender que su camino es otro. El Loco es el arcano mágico que lo acompaña en este año, es el número cero en todo mazo de tarot. Es el principio y el filo de la navaja. No hay nada antes ni nada después. Es presente. El Loco camina en contravía y dice las verdades que nadie quiere oír. Géminis, durante el 2020, hablará fuerte, dirá lo que siente, buscará caminos alternativos. Cambiará los trajes de oficina por una buena mochila con pocos chécheres. Buscará las esquinas, los parques, las playas y los picos de las montañas. No estará de humor para la fatua vida urbana. Este Géminis, enloquecido por un nuevo camino, vagará por las ciudades, recorrerá cada rincón de su barrio, de su escuela y de su continente. Será viajero solitario y tendrá por compañía el bullicio que lo atormenta en su cabeza; será la algarabía de los cono- cidos, que le dirán que se cuide, que se expanda, que busque un rumbo nuevo. Muchos se verán reflejados en las actitudes y la libertad que recorren a Géminis. Como un espejo diáfano, este ser de múltiples personalidades será la envidia de los que están llenos de cargas y responsabilidades. No encontrará eco entre los más ortodoxos y será señalado con el dedo por los envidiosos; algunos le derramarán culpas injustas y lo señalarán como el criminal de los males del mundo. Géminis, como un loco, será libre, respirará y abrirá sus brazos: jóvenes, viejos, mujeres y niños buscarán en sus palabras y discursos la redención a una vida mejor. Casi como líder de una causa perdida, Géminis abrirá rutas, será el innovador en su campo y, sí, recibirá los beneficios de su riesgo. Este signo de aire será un incomprendido en un año en el que los acontecimientos serán vertiginosos. Algunos le tendrán miedo, pero él, firme, le apuesta a un camino de serena búsqueda interior. Es la liberación. Que su salud le siga los pasos y que los riesgos sean previstos antes de ‘andareguear’ con cantimplora y bastón en mano. No todo es color rosa. Es mejor ser previsivo antes de lanzarse por trochas desconocidas. Géminis, el loco.

Cáncer (22 de junio- 22 de julio)

Todos están en bien

 
 

Diez de copas

Para Cáncer, el 2020 es un año de reconocer lo afortunado que es. Todos están bien, decía el título de una vieja película italiana en la que la bendición era la simple vida cotidiana. La familia, pivote para este signo de agua, será el centro desde donde puede hacer sus pequeños pasos en las metas del 2020. Es el año de volver al pasado, de recoger las raíces y de imaginar para los suyos un mundo mejor. Estar atado a la casa de sus padres no evitará que Cáncer salga fortalecido en cada uno de los marasmos políticos. Casa y política, cocina y plaza pública. Sin dilemas, aguzará ideas y las cacerolas serán los tambores de cambio social. Rumiará en silencio y en el rincón de su terraza ideará cómo apoyar un mundo lleno de confusión. Dejará que su vida emocional se asiente para poder avanzar en un espacio de real claridad personal. Su mente estará aguda, penetrante y sus palabras serán cada vez más punzantes. Cáncer no es de revueltas ni revoluciones, pero será lo suficientemente sagaz como para decirle al mundo que su opinión tiene sentido, que hay un rumbo mejor que el actual. Será líder consultado por muchos y recogerá, por fin, los hilos de su destino, como si fuera el que orquesta las multitudes. Leerá los viejos filósofos, los ensayistas reconocidos y saldrá de su letargo cuando tenga una buena idea, no antes. Cáncer oscilará entre los paseos familiares, con mantel a cuadros rojos y blancos, y las reflexiones que su mente inquieta propone. Dirá las cosas como son, mostrará el camino. Sabrá reconocer, cada viernes en la noche, que su vida anda y que no necesita los sobresaltos ni los precipicios: es también el momento de los hijos, los nietos y los cercanos; es el ejercicio del amor real lleno de conexión y abrazos profundos. Estará pleno de alegría, de celebración interna y de una variedad de emociones místicas que apenas anda descubriendo. Tal vez se sumerja en la vida de algún gurú que lo seduzca con su claridad existencial, o talvez no,pero lo que sí hará es entregarse a la fuerza de una vida que ya le resulta corta. Buscará en el espacio, en las constelaciones y en la naturaleza cada indicio de brillo y protección. Un año para visitar galerías y museos; hacer yoga; leer los grandes escritores, y apostarle a la magia de la respiración. Habrá luz al final de los meses porque su propia obra, ya terminada, será más que una pancarta de esquina: serán los relatos de los sueños familiares. Ahí está el sentido de su vida: volver a los viejos álbumes de fotografía, las recetas de las abuelas, las revoluciones propias. Cáncer, será el número diez.

Leo (23 de julio-23 de agosto)

Celebrar la vida

 
 

Cuatro de bastos

Leo no tiene otra salida que recomponerse después de los eventos complejos de los últimos años. Convulsos y excitantes, lo dejaron agotado y lleno de dudas sobre sí mismo y sus relaciones. Pero el 2020 viene a recordarle que no todo ha salido mal. Que es el infinito poder del juego de la naturaleza ofreciendo un tablero de posibilidades y de fichas para mover. El Cuatro de Bastos es una carta de celebración y de alegría. Nada en esta imagen es aleatorio: la pareja, la entrada gloriosa con la corona de laureles, el ambiente festivo y la vida urbana detrás. Es mejor tomarse los dos primeros me- ses del año con toda la calma posible para reorientar las decisiones y reconocer poco a poco que lo sucedido es el inicio de una vida cómoda. Se ha ganado la confianza de muchos, se ha exigido y ha demostrado resultados. Es la hora en que ese león que lleva adentro pide libertad de acción. El Cuatro de Bastos indica un tiempo de construcción. Una carta que se fundamenta en cuatro pilares: honestidad, trabajo, humildad y serenidad. Y, para ser francos, la humildad no se le da. Esta es su piedra en el camino. Agache la cabeza, sea tranquilo, no tiene que brillar ni sabérselas todas. Dialogue, reorganice el rumbo y se quitará un peso de encima. Deje que otros le ayuden, sea innovador, pero manténgase al margen de los malos consejeros. A principio de año se dará cuenta de que está lleno de cicatrices que no logra sanar y que, al mirarlas de frente, siente que recupera cada centímetro de su propia piel, como si significara una renovación. Leo es magnánimo y generoso y este año encontrará que nada de lo que ha previsto en su agenda se realizará. Sin embargo, el año no pinta mal. Es la incertidumbre lo que lo saca de quicio y lo deja sin aliento. Es un año para trabajar aún más duro en los asuntos que le competen: busque cursos, haga una maestría, póngase al día, dele campo al aprendizaje. Si deja un hilo sin cerrar o una conversación sin finalizar, el tiempo le mostrará sus errores. La política no es lo suyo, la gerencia y la conducción de los proyectos, sí. Dedíquese a los negocios y a la buena vida social. Mantenga el espíritu en lo que más le gusta y en fortalecer sus habilidades. Negocie, escuche, hable, sea discreto, no imponga su voluntad. Leo debe armarse de humildad y bajarse del podio. Hable con la gente. Leo será exitoso si le ofrece un mea culpa a su destino. No se haga el tonto y déjese ayudar.

Virgo (24 de agosto-23 de septiembre)

Ilusiones imposibles

 
 

Siete de copas

En el 2020, Virgo tendrá variedad de ilusiones. Su trabajo estará lleno de caminos escabrosos, complejos y, a la vez, gozosos. No tendrá que hacer un gran esfuerzo en imaginar oficios que le resulten atractivos. Locutor, director, cocinero, chofer y, a la vuelta de la esquina, vendedor, librero, artista. Más puestos que un bus. Sabrá recoger la eficiencia de un año que pinta lleno de matices y contradicciones. Los recursos y los negocios estarán agazapados detrás de las piedras, los mostradores o los viajes. Lo inesperado está a la orden del día y el rumbo cambiará cada instante, cada momento. Una idea por acá, otra por allá y miles de opciones que le nublarán la vista, hasta que con calma pueda ver mejor. Virgo, signo de tierra, de sentido práctico y agudo, estará persiguiendo nubes de algodón, tan locas y resbalosas como las fuentes de agua de los espejismos en los desiertos. Correrá detrás de algunos ideales que estarán sobre la mesa todos los días: un mundo mejor, hecho con equidad y participación; una democracia justa; un sistema económico bien repartido; unas finanzas familiares sólidas, aunque modestas. El Siete de Copas es una carta tramposa, mentirosa, irreal, llena de buenos futuros y pocas realidades, de múltiples sueños y pocas nueces. Es una carta que augura ilusiones y buenos momentos, pero, a la vez, controversias y desilusiones. Es la dualidad: subir y bajar, tener y perder, ganar y soltar. Virgo, con el Siete de Copas, no pasará un mal año, pero sí tendrá que salirse de la inflexibilidad y la verdad propia para ver la de otros, para leer el momento y el cambio de ritmo y de vientos. Durante el 2020, esta imagen invita a soñar, a especular y a imaginar. Son siete copas bien repartidas en el espectro de las ilusiones: sexo, dinero, poder, joyas, triunfos, fama y salud. Los poderes del mundo y sus tentaciones también. Virgo será rico y famoso, tendrá salud y amor, pero deberá recorrer el planeta con los escándalos y los enjuiciamientos, los tropiezos y las dudas que llevan a vivir también la envidia, el poder, los celos, la impaciencia y la gula. Casi como si fueran los siete pecados capitales, Virgo deberá mantenerse al margen de las palabras seductoras y los falsos negocios. Deberá ahuyentar a los especuladores inmobiliarios, a los políticos mentirosos, a los negociantes sin ética. Estará al vaivén de las sombras, de la oscuridad, de los entuertos y los chismes. Si Virgo no toma distancia y cautela, el revés será su realidad. Espejismo mesiánico que lo dejará desplumado. El año requiere cordura y poco juego. Usted dirá.

Libra (24 de septiembre-23 de octubre)

El mundo en sus manos

 
 

Dos de bastos

Libra en el 2020 estará subiendo escalones. Tendrá ascensos, ofertas profesionales, exigencias y desafíos en su actual rol; metas propuestas por otros, e iniciativas lejos de las propias. Es el mundo que se pone en sus manos para que pueda escoger. El 2020 es un año de desarrollo personal y de perspectivas realmente interesantes. Apasionado por su trabajo, todo es aprendizaje para Libra, un signo al que le fascina medirse con nuevas habilidades, temas, lecturas, oficios y poner a prueba su propio conocimiento. Valiente y dedicado, investigador y cuestionador, aceptará los retos y sabrá sortear los problemas. El Dos de Bastos es una carta extraña: al mismo tiempo que trae magníficas noticias y realza la prosperidad, deja entrever que el espíritu está en otra parte, como si añorara estar fuera del mundo que ha construido. Libra tendrá su pequeño castillo funcionando al mejor nivel, flores en las mesas y los cuadros bien derechos, sus ahorros con buenos rendimientos y los amores ordenados en su corazón. Pero Libra preferirá el jardín de al lado, lo de más allá, lo que alguien más tiene, la otra orilla, la bahía lejana. No será exactamente ingratitud, aunque algo de eso hay. Es, más bien, el deseo interno de llenar su vacío existencial con lo invisible, la fuerza cósmica, la sabiduría. Habrá meses en los que se vestirá de nostalgia y cada paso dado será un avance en el laberinto mágico hacia su lugar secreto, sus dolores y sus tristezas. Se mostrará fuerte ante ciertas circunstancias y ante las exigencias de una agenda llena de eventos, matrimonios y conferencias. A la hora del atardecer, cuando se encuentre con su espejo, Libra preferirá mantenerse cada vez más cerca de la soledad, de la profundidad. Dubitativo, no dejará de sorprender a los suyos con su creatividad: pasará de plomero a carpintero, de ejecutivo a orador. Libra reinventará el mundo para amortiguar sus dolores. Se aferrará al duelo que trae del año pasado, una partida que le dejó más preguntas que respuestas y, por momentos, soltará su frenesí para mirar lo que viene de lejos. Dejará que su olfato le ofrezca nuevas opciones. El Dos de Bastos es la certeza de que una alianza prosperará, pero es en el amor donde Libra se sentirá atrapado, lleno de compromisos y preso. Tiempos de contemplación y de llevar el carro a algún taller. Libra se liberará y dejará de lado las exigencias de un rey que lo ha hecho su juguete favorito.

Escorpión (24 de octubre-22 de noviembre) 

El amor, el elíxir de la inmortalidad

 
 

Los enamorados

Le guste o no a Escorpión, será uno de los más enamorados de este año. Es pura melcocha con sus afectos. Y defenderá con intensidad todo espacio que le permita disfrutar con su pareja. Estará celoso, contradictorio, lleno de planes diversos y esperando que llegue la puesta del sol para poder reconstruir mil veces la hora del romance. Huirá de los grupos espirituales, políticos y de amigos del colegio. Será un enamorado que se dedica a amar el amor. Mieles, abrazos, caricias y tardes de placer con espacios propios para salir de la cotidianidad y mimetizarse con la masa para defender su particular manera de ver el mundo. Cuevas, habitaciones dobles, lugares exóticos, viajes por la delicia de esconderse juntos, con un amor escogido, solo uno y todos los días, las semanas y los doce meses completos. Los Enamorados, el arcano seis, es una carta que refleja el encuentro con el otro, pero de una manera en la que los deseos personales no pierden el sentido. En esta carta, el amor no es una atadura, es, por el contrario, un ejercicio real y verdadero de la libertad. Por eso, Escorpión estará más que dispuesto a dejarlo todo para disfrutar de un momento que sabe, muy en el fondo de su corazón, como irrepetible. Entenderá que su vida, la única, la propia, es la que le permite comprender que compartir no es una cosa de locos, ni descuidados, que es, por el contrario, la posibilidad de construir juntos los íntimos secretos. Es la entrega final hasta los últimos límites del orgullo. Serán tiempos de alegría y de creación concreta. Dejará para después los tragos y las noches de fiestas para sumergirse en la experiencia de una vida plena. Revisará cada uno de sus planes pendientes y le dará un espacio esencial a la literatura para volver a leer, para devorar con intensidad y conocer una pizca de la sabiduría de otros. Dejará para después las visitas al doctor, se unirá a algún negocio exitoso de un amigo y que no le quite el sueño, y se dispondrá a ser el mejor de los amantes con el Kamasutra en la mesa de noche. Indagará en el erotismo oriental y la exploración de las técnicas del yoga tántrico, donde lo que menos importa es el romance y lo que se persigue es el despertar de la conciencia. Encuentra, como quien se cae de un caballo, una nueva frecuencia que lo hará vibrar de placer. Por esto y lo no dicho, no pinta nada mal el 2020. ¡Que esperen siglos las tías y los contadores! Hay asuntos más interesantes que atender. ¿O no?

Sagitario (23 de noviembre-21 de diciembre)

Amor a primera vista

 
 

Rey de copas

En el 2020, Sagitario no buscará los amores debajo de las piedras ni se parará en cada esquina a ver si logra entablar conversación con ese flechazo que le llegó un día de sol. Sagitario será el Rey de Copas, el mejor de los amantes. Enamorado y caballeroso, sabe cómo conquistar. Poemas, literatura erótica, cine inteligente y cenas de sabores exóticos. Sagitario será el de las propuestas exóticas y un perfecto consumidor de experiencias efímeras en los mundos de las industrias creativas. Estará bajo los efectos de un hechizo: en su vida cotidiana todo se vuelve lujuria y galantería. Se sentará en el parque y observará, libro en mano, cuál es el estado de su propia vida y lo que encontrará es una energía sexual en ascenso. Se dirá que está contento, qué es lo que tiene y cómo quiere vivir la vida. La verdadera respuesta es que usted se merece lo mejor: es sexi, atractivo e inteligente. Amoroso y generoso, Sagitario es el rey de la fiesta. No se enredará con los índices del colesterol, el azúcar o los niveles de adrenalina, aunque bajará el ritmo, porque quiere gozar y estar tranquilo sin los sobresaltos de las ambulancias. A veces, por puro entretenimiento, buscará en las guías el mejor lugar de descanso, hará una reserva y se esconderá por un par de días en un lugar alejado con familia, hijos, padres, madres y tíos. No escatimará en generosidad, porque si algo tiene el Rey de Copas en este 2020 es su belleza al ofrecer para otros lo que siente que se merece para sí. Poco egoísta y muy sibarita, se armará de cualquier cama doble debajo de un buen árbol caribeño, cuidará que todos tengan su propio cuarto y su propio lugar, y dará las mejores fiestas. El Rey de Copas es un rey dulce y generoso, el perfecto patriarca, amplio y condescendiente. Le dará voz y crédito a los que se indignan, a los que luchan y buscan un mundo más justo. Como un simple entretenimiento personal, removerá algunas de las cenizas del pasado y se sumergirá en los antiguos almanaques que le recuerden los viejos tiempos. En ocasiones querrá dejarlo todo por ir al encuentro de aquella vieja historia, pero Sagitario se mantendrá más agarrado a su presente y a sus libros. Buscará héroes valientes y será princesa por más de un día. También se las arreglará para darles gusto a quienes le piden un consejito acá y un arreglo allá. A pesar de su terquedad, Sagitario sabrá que cada instante es crucial en un año que la vida le regala con belleza, alegría y buen ánimo. Adorará su baúl de los recuerdos y ahí guardará, con delicadeza, las memorias de este año. ¡Real e inolvidable!

Capricornio (22 de diciembre-20 de enero)

Dos caminos y una descisión 

 
 

Dos de espadas

Capricornio es un signo que refleja estabilidad y lealtad. No se sale del libreto de lo que se comprometió consigo mismo hace mucho tiempo. Es el signo que sabe cumplir su palabra. Por eso no habla mucho, porque cada cosa que dice es parte de su plan de vida. Nadie más fiel a lo acordado que este signo de tierra, poderoso y lleno de sabiduría práctica. Pensará en olvidarse un poco de sí mismo y olvidar promesas, pero, en el 2020, el Dos de Espadas indica que hay que frenar para tomar una decisión. Sondos caminos distintos, contradictorios, enfrentados, y el corazón es el único que puede decidir. Este año, Capricornio tiene más de diez monedas entre el bolsillo, un buen equipaje y mucho que opinar en la política y el mundo de las finanzas. Pero lo que no tendrá es el sentido real de hacia dónde se dirige, pequeño detalle que lo saca de su zona cómoda, le trae pesadillas en las noches y le deja inquietudes. Capricornio no tolera la incertidumbre y esta carta abre el espacio para que haga un alto y reflexione, una prueba para su intuición y sus intereses. Las alianzas que ha construido están por terminar. No todas son compañía para el próximo trecho de vida. Un último adiós y siga adelante. No tendrá tiempo para equivocaciones. Permita que la energía fluya libre, suelte y desaloje lo que ya no necesita. Es el año de abrir los brazos, soltar las trompetas y espadas de la guerra y liberarse de sus propios prejuicios. Reconocer que lo esencial es el corazón le permite transitar ligero, menos atiborrado de lo inútil. Capricornio, en el 2020, no será un signo de tierra, será de agua, buscando los arroyos, los ríos, el mar. Les pedirá alas a sus amigos de aire, acampará lejos de la ciudad y escampará en una cabaña para ver los aguaceros de lugares exóticos. Capricornio prefiere la montaña, el aire limpio. Se mudará y gritará que tiene derecho a una vida lejos de los problemas de los demás. Querrá descansar de las exigencias y hasta de sus propias ambiciones. Eso sí, no dará su brazo a torcer cuando se trate de negocios. Será visto como el maestro de la vida cotidiana y, esto, porque sus logros se notarán en el campo de las ideas y de las nuevas visiones, justo en estos tiempos convulsionados. Confuso y contradictorio, acabará levantando velas y diciéndole a su mundo que quiere paz y serenidad. ¡Buen viaje en alta mar para Capricornio!

Acuario (19 de febrero-20 de marzo)

Fuego, impulsividad y decisión

 
 

Rey de oros

El 2020 le presenta a Acuario una rápida posibilidad para corregir errores pasados. Es el momento en que debe ponerse al día con sus cuentas, deudas, impuestos y promesas. Que Acuario se convierta en el Rey de Oros. Haga una lista y no deje ningún cabo suelto. Estará con las manos llenas, debido a esta carta que refleja la plenitud y que anuncia la grandilocuencia y el trono del que triunfa. Muchos placeres y ventajas que llegan desde la recompensa de las acciones en años anteriores. El año anuncia novedades y Acuario será amable con las nuevas exigencias que llegan a su vida. Dejará de lado su perfil de un necio y excéntrico, que se toma la vida como se le da la gana. El Rey de Oros le ofrece la oportunidad de la vida: arreglar cuentas con quienes ha tenido relaciones complicadas en los negocios y los afectos. Definitivamente, no es el año del silencio ni del retiro. El 2020 es un lienzo en blanco, un camino despejado. Sabrá reconocer cómo resolver los desafíos y complicaciones de un año provechoso. Habrá lluvias de oro, golpes de suerte, pequeños milagros y será rico para comprar y gastar en lo suntuoso. En el 2020 estará haciendo de las suyas desde un trono muy merecido. Mejor no dejarse agarrar por la ambición y bajarse del pedestal. Que la vanidad no sea su pecado.

Piscis (19 de febrero-20 de marzo)

Fuego, impulsividad y decisión

 
 

Caballero de bastos

El 2020 es un año de innovación. Veremos a Piscis convertirse en un sig- no arriesgado, lleno de decisión y de impulsos atrevidos. El Caballero de Bastos, una de las cartas más apasionadas del tarot, representa la fuerza que este signo encarna en un año acelerado y movido en las esferas financieras y políticas. Piscis verá pasar en frente de su ventana, no sin dejar de agitar la bandera de las injusticias sociales, las multitudes que buscan las transformaciones futuras que dejarán huella en muchos. Piscis sabrá que el caballo es un símbolo de conquista, de guerra, de lucha y es por esto que saldrá a ayudar a los amigos desesperados y se decidirá por innovar creando empresa, por ejemplo. Lo que resulta claro en el 2020 es que no dejará piedra sin esculpir o proyecto sin terminar. Ideales, sueños y remiendos estarán en la casa y la oficina como una apuesta para todo el que se le arrime. Es un año de oficios y de búsquedas. Piscis levantará vientos, tomará decisiones sobre la marcha y no se detendrá ni un minuto para mirar el pasado. Cortará los amores tóxicos, los tormentosos y los que están en fuego bajo. Piscis se irá mejor por el todo o nada y abandonará su típica tibieza. Ni escurridizo ni sensible, tendrá que levantarse más temprano, más rápido y tomar las decisiones mientras se cepilla los dientes. Ni la revolución ni el viaje al lejano oriente dan espera. La vida se volvió disparatada, pero, sobre todo, adquiere el matiz de lo vertiginoso. No habrá momentos para la calma o la reflexión. Empezará con un enero sereno y le seguirán tres meses de desorden, cambiando de casa, de amores y de mascotas. Agosto será el momento definitivo, el momento del trasteo, del cambio de carro, del nuevo trabajo y de otros continentes. Las playas serán sus preferidas, pero le tocará alternar con la agitada metrópoli, el idioma desconocido y el lenguaje de señas en el amor trasatlántico. Piscis será un artista de vanguardia, preferirá las medias rojas y buscará reformar las leyes de su país. Lo seducirán la política y las causas ambientales, aunque también sufrirá con los viejos sin hogar. Pensará en fundar un ancianato. Invertirá en ellos y será recompensado. Piscis tendrá un corazón sensible pero muy permeable a las estafas. Su lado débil es creer que otros tienen su misma amplitud de onda y que la sonrisa significa bondad. Piscis perderá el olfato y, a veces, en sus negocios y alianzas dará mucho más de lo que puede recibir. Dará de qué hablar por sus opiniones, relatos e inventos. Piscis será el más encantador de la ciudad: un pez de fuego. ¡Vaya extravagancia!

 

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