Esta es una sensación que nos puede acompañar durante varios momentos de la vida en la que no sientes conexión contigo, tampoco con lo que haces o con las situaciones personales que tienes.
Esto no es malo o bueno, empieza a suceder cuando empezamos a dejar de soñar o de hacer las cosas que nos gustan, para hacer las cosas que la sociedad espera o se creen correctas; tanto así que nos fijamos metas sobre cómo debe ser una familia o un concepto restablecido sobre lo que es la abundancia permitiendo que todo lo que conocíamos, de lo que era nuestra verdadera esencia se perdiera en unos paradigmas diseñados por una sociedad con miedo y prejuicios.
Sigue a Cromos en WhatsApp
Lo importante no es lamentar todo esto sino retomar nuestro camino. Tal vez te ayuden las siguientes preguntas para averiguarlo:
Piensa en una situación de tu vida con la cual te sientes cansada, esto te da una pauta para saber sí es lo que quisieras o no.
Hazte la pregunta, ¿Si te ganaras la lotería o no tuvieras que hacer tu trabajo mañana, cual sería la actividad que realizarías? ¿Qué querías ser cuando pequeña?, ¿Qué era lo que te apasionaba?
Ahora ¿Qué te gusta hacer que no te baja la energía?, ¿Qué no te cansa y le puede servir a alguien más?
Si no tuvieras un miedo o una angustia ante alguna situación ¿qué harías?
Si mañana tuvieras que hacer una actividad por la que te pagaran ¿cuál sería?
Estas preguntas tal vez te ayuden a seguir soñando y a no dejarte, a no abandonarte porque el ser más importante que existe es uno mismo. Nunca permitas que nada te cortes las alas.
Foto: Istock.