¿Cómo cuidar tu zona íntima en el embarazo?

Durante el parto se puede producir una distención de los músculos que sostienen los órganos pélvicos. ¡Atención!

Muchas mujeres piensan que el cuerpo puede mantenerse intacto después de un parto y suelen tomarse a la ligera la decisión de querer un parto natural. Sin embargo, hay que ser conscientes de que un parto no es un proceso inocuo y que, por el contrario, cambios profundos se labrarán dentro y fuera de nuestro cuerpo femenino.

 

El parto natural tendrá efectos en la zona íntima de la mujer. Ya está evidenciado, en varios estudios aprobados por la comunidad médica mundial, que el parto natural es una de los principales causas de disfunción del piso pélvico. Se calcula que un 25% de las mujeres presentan, en algún momento, episodios de incontinencia urinaria y un 50 % de las adultas mayores la sufren en forma constante.

 

El piso pélvico es el conjunto de ligamentos, de fascias y músculos que soportan los órganos pélvicos –la vejiga, la uretra, el útero, el recto, el esfínter anal– que, además, cumple las funciones de control de esfínteres y de control de la presión que ocurre a nivel abdominal y pélvico cuando se estornuda, se tose o se ríe. La disfunción del piso pélvico se puede presentar por el paso de la cabeza del bebé cuyo perímetro distiende los músculos y, en ocasiones, rompe las fascias que soportan los nervios de la uretra. Hay factores de riesgo que hacen más fácil que ocurra esta disfunción, como las mujeres de estatura pequeña con feto grande, de 3.5 Kg a 4 kg, o las mujeres de cuerpos perineales cortos.

 

“En el segundo periodo del parto, que es el que va de la dilatación completa a la salida del bebé, por lo general los médicos ponen a pujar a la madre durante 2 o 3 horas, en realidad, la paciente debería durar máximo una hora media y media en este proceso porque cada vez que puja empuja el nervio”, explica Otero, quien asegura que “definitivamente toda paciente que tiene una parto natural queda con los músculos debilitados, un porcentaje de esas mujeres presentarán incontinencia urinaria, pero en el transcurso de los 2 primeros meses mejorará. Pero hay que estar alerta si pasan dos meses y se le salen los gases o no controla esfínteres porque es sabido que el 30% de desgarros esfinterianos anales no se diagnostican durante el parto”.

 

Este tipo de lesiones puede evitarse en una gran medida si las mujeres, durante su embarazo, toman conciencia del periné y de la estructura de la pelvis a través de ejercicios del suelo pélvico que consisten en una acción parecida a detener el chorro de la orina, que le permitirán darle elasticidad y tonificación a esta zona.

 

Foto: Istock.