¡Mi hija está embarazada!

El embarazo en adolescentes representa retos físicos y emocionales. ¡Atención a esto!

Las cifras aportadas por la Encuesta Nacional de Demografía y Salud (ENDS) muestran que el embarazo en la adolescencia ha venido en ascenso desde los años 90 alcanzando en 2005 un pico de 20.5%, una cifra que indica que de cada cinco adolescentes encuestadas una había sido madre o lo era en ese momento.

“Aunque las cifras se redujeron un poco en el 2015 a 19,5% sigue siendo una tendencia alta y preocupante”, asegura el médico ginecólogo Juan Carlos Vargas, de Profamilia. “La época de la primera menstruación se ha adelantado, no es infrecuente ver que hay niñas de 10 años que ya han menstruado y esto aumenta nuestros retos, porque antes se desarrollaban a los 14 y entraban a la vida en pareja a los 24. Ahora se desarrollan a los 10 y posponen el ingreso a la vida en pareja a los 30, entonces son 20 años de trabajo guiando a las mujeres para que tengan un embarazo cuando lo desean”, añade Vargas.

Las cifras delatan un panorama difícil, pero el fenómeno del embarazo adolescente es mucho más que unas curvas en ascenso.

 

Para tener en cuenta

Una mujer entre los 13 y los 19 años puede tener un desarrollo físico adecuado para soportar un embarazo, sin embargo, las estadísticas muestran que hay una mayor incidencia de partos prematuros, de algunas alteraciones como restricciones del crecimiento intrauterino y una incidencia discretamente mayor de trastornos hipertensivos durante el embarazo.

Hoy es común ver que dentro del grupo familiar, sobre todo en las clases medias y altas, los embarazos en adolescentes suelen generar un apoyo de grupo. Pero muchas veces ese apoyo va más hacia lo económico, y no busca un poquito más adentro en la cabeza de la adolescente para saber qué era realmente lo que ella quería.

Hay factores de riesgo que pueden marcar una mayor propensión al embarazo temprano, una personalidad insegura, falta de claridad en lo que se quiere hacer y estar constantemente en búsqueda de aprobación.

 

Foto: Google con derecho a reutilización

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