Publicidad
Columnista invitado / 5 Jan 2023 - 7:12 p. m.

¿Acaso Bad Bunny debe ser ejemplar? Exijamos a los políticos, no a los artistas

Como si aquí hubiera una policía moral, miles le pasaron factura a Bad Bunny por haber destruido el celular de una fanática. La gente sigue exigiéndole pureza y rectitud a las celebridades en vez de a Petro, Uribe, Francia, Cabal...
Exijamos respeto a los políticos, no a los artistas como Bad Bunny.
Foto: Instagram

¿Hay algo más parroquial que un colombiano en Twitter definiendo qué es bueno y qué es malo? Basta leer las reacciones medievales producto de un video en el que Bad Bunny agarra el celular de una fanática y lo lanza al mar.

Te puede interesar: Bad Bunny volvió a quitarle el celular a varios fanáticos

Aquí encuentras más contenidos como este

Ese acto sintió el martillo de la opinión pública, que en resumen de dividió entre los que critican al boricua y los que lo defienden con ahínco como si se tratara de un cura al que le llueven demandas por viola…

No milito en una de las dos orillas (anti Conejo vs. pro Malo), más bien me río de los primeros, es decir, de los que parecen vestirse del oficialismo iraní para actuar como policías morales. Que en dónde está el ejemplo, que ahí tienen los jóvenes a su ídolo, que qué se cree ese tipo (“es dios el único que está por encima de todos”, escribieron varias señoras en las redes sociales).

A todos les pregunto: ¿Qué quieren los predicadores del comportamiento correcto? Bad Bunny, que es reconocido por sus canciones altamente sexualizadas, ahora también tiene que ser un embajador del “buen actuar”. Nada más alejado de la realidad, ahí sí es más fácil que el palo de mango escupa naranjas amargas en las crines de los indignados.

La única canción de Bunny que conozco es Ojitos lindos, que lanzó el año pasado con Bomba Estéreo. Me importa tanto su fama como salir a defenderlo. Para mí no hay siquiera un grado de alcoholemia en lo que hizo. En la era de lo viral, de pronto él muy adrede quería ser tendencia y lo logró. Hay que preguntarse cuántos seguidores ganó con su presunto acto “putinesco” (según los policías de la moral).

Bad Bunny seguirá igual, puede lanzar 100 celulares y sus fans no renunciarán a su idilio. Si Lionel Messi hubiera hecho lo mismo, yo tampoco habría levantado las manos hacia el cielo, pidiéndole rectitud o amenazando con un divorcio unilateral.

Si alguien quiere embriagarse de ejemplo, que vaya a la iglesia o se lea la biografía de la antioqueña madre Laura. Bad Bunny es un reguetonero exitoso que puso a bailar hasta los árboles y su trabajo no es vender buenos ni malos comportamientos. Lo suyo es la autenticidad, el pleno disfrute y punto.

Autor de la columna: Alberto Ochoa Mackenzie.

Síguenos en Google Noticias
Este portal es propiedad de Comunican S.A. y utiliza cookies. Si continúas navegando, consideramos que aceptas su uso, de acuerdo con esta política.