Caí con mi primo y no puedo parar

No es menos grave una infidelidad porque ocurra con un primo.

En su columna pasada, la Doctora Corazón dejó en puntos suspensivos la carta de una lectora. En esta edición la analiza para todos aquellos que están en una relación que consideran prohibida. 

 

"Soy una mujer de 24 años y ya llevo 7 con mi novio. Estuvimos juntos durante toda la universidad, pero desde antes de conocerlo, yo sentía una atracción muy grande por mi primo. No sé en qué pensaba, pero eso de que lo prohibido es más rico, es cierto.

 

Desde antes de empezar la relación con mi novio, yo ya me había involucrado con mi primo y él siempre me correspondió, así que una noche, en medio de copas, pasó lo que tenía que pasar. ¡Me involucré sentimentalmente, pero sabía que nada entre los dos podía ser serio, pues éramos primos! Me alejé, empecé una nueva etapa de universidad  y conocí a quien podría ser el padre de mis hijos. Cuando empecé la relación con mi novio, mi primo se puso celoso y eso me confundía. Hacía comentarios muy odiosos de él y  ambos se llevaban muy mal. A los pocos días de noviazgo, en una reunión familiar, me reclamó porque me había cuadrado con alguien más y preguntó si quería ser su novia . Ese día nos besamos otra vez. 

 

A los tres años de relación, hubo un paseo familiar al que fuimos mi primo y yo. Para entonces, yo me sentía muy enamorada de mi novio, pero no puedo negar que aún sentía cierta atracción por mi primo. ¡A ese paseo también fue la novia de mi primo! 

 

Yo tenía muy claro que nada entre los dos podría pasar, pero una de esas noches, cuando su novia se fue a dormir después de discutir con él, no pudimos contenernos y terminamos besándonos y repitiendo lo que había pasado hacía ya mucho tiempo. Nos pusimos sentimentales y le dije que lo quería mucho y que no me parecía justo que las cosas no pudieran ser diferentes. Él me correspondió.

 

Después de ese día, siempre que nos veíamos surgían unos deseos incontenibles y cada vez me involucraba más sentimentalmente. Él, por su parte,  tenía actitudes que me demostraban que lo nuestro no solo era físico, pero cuando se lo insinuaba, él inmediatamente me bajaba de esa nube. Debido a su comportamiento, decidí alejarme y entregarle todo a mi novio, quien sí se lo merecía, aunque realmente yo no quería volver a hacer las cosas bien entrgándome de lleno a mi relación.

 

Mi primo viajó y consiguió una nueva novia de la que aparentemente estaba superenamorado, pero un día me buscó de nuevo volví a caer. Hasta el sol de hoy ha sido imposible dejar este capricho”. 

 

Querida lectora

 

Confieso que tu carta me sorprendió y me llevó a investigar por qué se dan las relaciones entre primos. Ahora sé que no es un fenómeno aislado, sino que se presenta a menudo. Lo primero que puedes descartar es que estés cometiendo incesto, y esto te dará tranquilidad a ti y a muchas personas que han pasado por tu situación. Es habitual que haya contacto entre primos porque la cercanía física favorece la confianza y también la intimidad. Muchas personas pasan más tiempo con sus primos que con otras personas. Además, se sobreentiende que un primo es alguien próximo y que se conoce de sobra, factores que favorecen las relaciones. 

 

Sin embargo, el problema que me planteas es de otra índole. Lo que ocurre es que, además de tener una relación con tu pareja, tienes una relación con tu primo. ¡Y la llevas teniendo de forma paralela por algo más de siete años!

 

No es menos grave una infidelidad porque ocurra con un primo. 

 

¡Son unos cachos de watusi! Se trata de una infidelidad con una dosis extra de adrenalina, y esto es lo que tienes que analizar. 

 

Si a ti te chifla esa adrenalina y te enloquece el deseo de sucumbir ante la tentación de tener algo con tu primo, no es buena idea que te expongas a esas situaciones que te hacen la vida a cuadritos. Esto se ilustra con un ejemplo: Si eres diabética, no te pongas a comer dulces a escondidas. Si agregas unas copitas a esta historia, ya sabes cómo terminará. El alcohol, como habrás visto, es el acelerador de situaciones de riesgo y es el que más los ha desinhibido a ambos.

 

Si tú amas a la persona con la que estás, de la que poco me hablas y del que me dices que podría ser el padre de tus hijos, es hora de empezar a limar esos cachos.

 

Donde hay sombra, siempre hay luz, así que te pregunto algo para ver las dos versiones de la historia: ¿y si en realidad amas a tu primo? Si, como dices, hasta el sol de hoy no has podido dejar ese capricho, ¿será que no se trata de un capricho? Cuando tengas la respuesta, sabrás lo que tienes que hacer.
 


 

 

últimas noticias

Tenemos derecho a hacer popó con dignidad

Si te matas, no es mi culpa

Contra el amor romántico

Los besos de mi perro