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Diario de una soltera: ¿cómo perder la cordura y fracasar en el intento?

Te dicen todo el tiempo que la soledad te puede provocar un infarto, te puede volver loca, te da ansiedad, depresión y hasta te puedes morir de manera prematura. No lo digo yo, está documentado en la red.

Foto: iStock.

Más de uno me ha dicho con mucha seriedad: “No te acostumbres a la soledad, que eso no es bueno” y, tienen razón. La soledad está asociada a una cantidad de males siniestros, que ¡qué susto!. Si das un vistazo por internet, quedas paniqueada. Te dicen todo el tiempo que la soledad te puede provocar un infarto, te puede volver loca, te da ansiedad, depresión y hasta te puedes morir de manera prematura. No lo digo yo, está documentado en la red:

“Según un estudio de Journal of Neurology Neurosurgery & Psychiatry, las personas que viven solas tienen 80% más de probabilidades de sufrir demencia”.

“La Academia Nacional de Ciencias de Estados Unidos realizó un estudio sobre la soledad. En la investigación se comprobó que el aislamiento percibido (es decir, sentirse solo, incluso si no lo estás), podría aumentar el riesgo de muerte prematura en un 14%. Hay quienes aseguran que un simple resfriado puede prolongarse si vives solo”.

“Estudio realizado en Inglaterra concluyó que la soledad está a menudo asociada a enfermedades cardiovasculares, demencia, depresión y ansiedad, y puede ser tan perjudicial para la salud como fumar 15 cigarrillos al día”.

¡Vaya, vaya! El mal de la época, eso parece. De ahí que el Reino Unido haya designado a Tracey Crouch, diputada de 42 años, como la flamante secretaria de Estado para la soledad. Las cifras de hogares formados por una sola persona va en aumento: en Tokio más del 45% es así y hasta The Washington Post reveló que más de la mitad de los habitantes de Manhattan y del DC viven solos. Toda una enfermedad, todo un virus.

Hace un tiempo, ya largo; menos mal, cuando perfectamente podía hacer parte de esos estudios por neurótica, loca y angustiada, una caricatura fue mi mejor terapia. En ella una chica le dice a otra: ‘sos linda, sos inteligente ¿por qué estás sola?’ La otra chica le contesta: ‘Porque puedo’. Ese dibujito fue toda una revelación. No solo me conmovió, sino que me dio fuerza, me hizo sentir una wonder woman: ¡Porque puedo! ¡Wow! ¡Si, así es, porque puedo! ¿Y qué puedo? Puedo sentirme feliz con lo que tengo, con lo que soy, puedo agradecer a diario las compañías que me rodean, los momentos que vivo con la gente que quiero y me quiere, puedo divertirme con mi familia, mi perro, mis amigos, mi gente, mi pequeño círculo de confianza. He aprendido que no vale la pena sufrir por lo que no se tiene o se desconoce. Aprender a amar a los nuestros es una verdadera bendición, y estar rodeado de los tuyos, es más de lo que tienen muchos.

Si lo piensan bien, genera más locura añorar con obsesión el estar casadas o ennoviadas. Hace poco, en estas mismas páginas web de Cromos, entrevistaron a una integrante de Adictas Anónimas a las Relaciones Afectivas (A.A.R.A), hágame el favor, el título; y si se creó toda una organización con registro de cámara y comercio, o mínimo RUT, es porque hay mucha desequilibrada suelta. No hace nada bien para el espíritu y para la salud física vivir en un plan permanente de buscar pareja o de retenerla. Si está sola, vívalo, disfrútelo, sepa esperar, porque de lo contrario se va a enfermar. Ya lo dice la frase: “Las cosas buenas llegan al que sabe esperar”. 

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