Diario de una soltera: ¿mesa para dos?

Hay días en los que el mundo parece ir en contra tuya, y entonces te recuerda todo el tiempo que la realidad está hecha para ser pareja. ¿Una bofetada del amor? ¿Una cruel jugada del destino?

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Hay momentos en la vida de una soltera en los que uno francamente se pregunta ¿por qué diablos estoy sola?; y el mundo se encarga de martillarte la idea una y otra vez, casi que te grita: ¡sal a buscar pareja!

¿No es perverso, tener uno de esos días, donde todos alrededor son puro derroche de amor? Entonces la crueldad de la soledad te abofetea con la pareja que se besa ansiosamente tan pronto sales del ascensor, con los novios que se besan e interrumpen tu camino hacia la salida del parqueadero o del cine, y por más veces que digas permiso, ellos no te escuchan, porque están muy entretenidos el uno con el otro. O qué tal, cuando te enteras, que la soltera igual a ti, ya consiguió pareja, que el solterón del grupo también lo hizo y pregonan su media naranja a diestra y siniestra. El mundo es un asco, en ese instante. Entonces el corazón se arruga, porque yo también debería ser besada y abrazada. ¿Por qué no me eliges a mí también, infame Cupido?

Asumir la soltería es un ejercicio permanente de valentía, y a veces hasta toma formas de apostolado. No son momentos de debilidad, sino de humanidad. Pero como si se tratara de una película de humor mordaz, uno siente que todo alrededor está hecho para las parejas y no para los solteros. Si vas a cine, el chico de la taquilla te pregunta: ‘¿boletos para dos?’, si vas a restaurante: ‘¿mesa para dos?’, si vas al café y te pasan la carta: ‘¿espera a alguien?, si vas a firmar algo legal, sobre todo una propiedad, el documento te recuerda a toda hora que fulana tal, sin unión marital de hecho, adquiere el inmueble X, y que la fulana tal, sin unión marital de hecho, se compromete a pagar el bien Y en cuotas , etc, etc.

Y eso no es todo. Conozco a más de una, que ha tenido que lidiar con verdaderos cafres antisolteras, que hacen de todo para no darte un crédito, porque de pronto no eres capaz. Y a ellos, se les une, los que te aguan la fiesta cuando quieres pedir una visa, y entonces te condenan, porque son más papistas que el Papa en temas de visado, pues no te lo van a dar si eres soltera: “Los gringos van a pensar que estás buscando marido”, “ojalá no pierdas la plata”, “si te la dan, eres una suertuda”.

Es hora de que el mundo sepa que las fulanas, sin unión marital, de hecho, valemos oro. Y si el amor no se te antoja todavía, así estés en los 40, pues vale madre. Si te levantas y el mundo te recuerda lo sola que estás, cierra los ojos, toma aire y recuerda cuán valiente has sido. Si los de al lado se besan y se abrazan, pues dales espacio. Ya vendrá tu turno.

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