Diario de una soltera: ser la protagonista

La soltería te lleva a lugares insospechados, donde tu historia es tan tuya y personal que no siempre es la más interesante. ¿Será que eso cambia si el amor llega?

Kate Winslet en El descanso
Kate Winslet en la película 'El descanso'.

Cuando se lleva mucho tiempo siendo soltera, descubres que más allá del amor, hay temas sobre la mesa que te hacen protagonista, como el viaje que quieres emprender, el apartamento que vas a estrenar, el curso que estás a punto de terminar, el trabajo en el que obtuviste un ascenso, y hasta Maduro y Putin, se vuelven una inquietud personal. ¿Eso suena a una mujer interesante? Unos dirán que si, otros que no.

Gracias a las películas de amor estamos acostumbrados a que los protagonistas siempre sean el hombre y la mujer que se enamoran. Hay una cinta, que siempre que repito, me sobresalta el corazón en la misma escena. En El descanso, donde los protagonistas son Kate Winslet, Cameron Díaz, Jude Law y Jack Black, hay un diálogo en el que me siento muy tocada, y es inevitable que se me agüen los ojos. Es un diálogo que hace Kate con un guionista de avanzada edad, de Los Ángeles, con el que ella sale a cenar. Allí, en la mitad de un lujoso y hasta romántico restaurante, ambos hablan de amor; y en un momento muy lúcido, el anciano escritor le cuestiona a ella el por qué, una mujer tan bella e impetuosa sale con un viejo como él, ¡un sábado por la noche! Entonces remata con esto, que es donde a mi siempre se me quiebra la garganta. Él le dice textualmente: “En las películas, están la protagonista y la mejor amiga de ella. No sé por qué te empeñas en ser la amiga de la chica”.

Tal vez, de eso también se trate la vida, de protagonizar grandes historias de amor, pero a veces solo somos los amigos de esos enamorados, y tenemos papel de reparto. Y eso es un poco cierto en la vida real. Queremos hablar de amores y desamores, de angustias, de corazones arrugados, de llamadas inesperadas, de sexo, de besos, abrazos y caricias. De nosotros los solteros, sin vidas amorosas acaloradas, ¿nadie quiere hablar? ¿Parecemos tan aburridos con nuestros propios sueños? ¿Somos tan patéticos, recordando amores pasados? (solo cuando preguntan, porque por pudor, mejor te quedas escuchando) ¿Somos los no queridos, los no amados? ¿Los ‘tan solitos’?

Si, a veces si. La soltería te enseña a comer sola, sin pestañeo de incomodidad, a ir a cine sola, hacer mercado, a cargar tus cosas en más de un viaje (lo que tonifica piernas), a tomar café sola, leyendo una revista, a conducir en la madrugada sola, y decirte a ti misma en un instante de esos: ‘no lo hemos hecho nada mal’. Ahí está tu vida, es esa y es maravillosa. Tienes mucho para dar, y por eso vales oro. Solo debes aguardar.

Lo que diré en defensa propia, es que también muero de ganas por una gran historia de amor, conmigo de protagonista. Ya veremos.

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