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Miss Finanzas

Hablemos de "pirámides" (otra vez)

Pese a las constantes alertas sobre esquemas que prometen grandes rentabilidades a cambio de un mínimo esfuerzo, estos modelos de captación siguen apareciendo en el país. Uno de los más recientes echa mano del discurso del empoderamiento femenino.

HABLEMOS DE ‘PIRÁMIDES’ (OTRA VEZ)
Foto: Pixabay.

Quizá le llegó a su WhatsApp o escuchó a una amiga hablar de él: un video, con lindos colores y música como de cuento de hadas, dando instrucciones para entrar a una red de mujeres llamada ‘Telar de prosperidad’. La estructura básica está compuesta por ocho mujeres ‘fuego’, cuatro mujeres ‘viento’, dos mujeres ‘tierra’ y solo una en el nivel más alto: ‘agua’. La cosa, en resumen, consiste en que cada nueva integrante entra como ‘fuego’, a cambio de 1.440 dólares, unos 4,4 millones de pesos

Las participantes van ascendiendo conforme otras, invitadas por mujeres en la red, van adhiriendo y los telares se van multiplicando –cada uno debe mantenerse en 15 integrantes–. Al llegar al punto más alto de un telar, la ‘mujer agua’ recibe la plata de las ocho integrantes nuevas –es decir, ocho veces lo que invirtió en un principio–, pero debe reservar una parte para quien en su momento fue su líder. El modelo se promociona como ‘economía solidaria’, con la idea de que las nuevas miembros dan el dinero como ‘regalo’ para que las integrantes más antiguas alcancen sus sueños.

Suena atractivo y hasta emocionante: ayudar a cumplir metas y que otras, algún día, me ayuden a mí. Además, no hay una única cabeza de la estructura (por lo menos, no visible). Parece todo muy democrático y con igualdad de oportunidades para que todas asciendan. No obstante, esta práctica promete rentabilidades “sin que haya una justificación financiera razonable o una actividad legal que las genere”, según laSuperintendencia Financiera. Es decir, es una pirámide. Puede funcionar por un tiempo, pero “estas estructuras no son infinitas y, tarde o temprano, colapsan, ocasionando la pérdida de recursos a quienes realizaron el aporte exigido”.

Otro de los entes de vigilancia, la Superintendencia de Sociedades, ha repetido hasta el cansancio que un esquema en el que haya una rentabilidad por el simple hecho de traer gente a la red no es un negocio, sino captación ilegal de recursos del público.

El problema en el fondo es que no hay nada que sustente la rentabilidad: no hay un intercambio de bienes o servicios. Obtener dinero solo por traer gente es como si el dinero se creara de la nada. Así como nace, la plata puede desaparecer de un día para otro y la ‘inversión inicial’ estaría perdida por completo, lo que afecta los recursos de la gente y, en últimas, la economía. Según la Superfinanciera, “tanto quien administra como quien promueve el crecimiento de la estructura puede ser responsable del delito de captación masiva y habitual de dinero”.

Lo alarmante es que, desde el 2016, la Superfinanciera había advertido sobre este esquema y ordenado que detuviera la captación ilegal. Por cierto, no es un problema exclusivo de Colombia, se ha regado pordiferentes países, como España y Argentina, en donde las alertas por fraude no se han hecho esperar.

Como lo hemos explicado antes, en este mismo espacio, las pirámides muchas veces tratan de disfrazarse de empresas multinivel, que en Colombia se rigen bajo la Ley 1700 de 2013 y el decreto 24 de 2016. Entre las más reconocidas están Avon, Herbalife y Amway, reunidas en un gremio llamado Acovedi.

Este tipo de empresas son legales si, entre otros requisitos, están constituidas en Colombia, tienen al menos una oficina física y cumplen con la venta de algún producto o servicio. Las eventuales compensaciones deben responder a eso y no al simple hecho de adherir personas a la red. Debe haber un contrato con los vendedores independientes, sin cláusulas de permanencia, y la empresa debe explicar los planes de compensación que ofrece.

Antes de unirse a una red que promete rentabilidades –sobre todo tan elevadas y a cambio de un mínimo esfuerzo–, pregúntese si estas tienen algún sustento, si la estructura tiene respaldo y corresponde a una empresa legal. Su dinero puede estar en riesgo, incluso detrás de un discurso amigable de ‘empoderamiento femenino’. Cuando de inversiones se trata, el verdadero poder está en su criterio, en su responsabilidad como consumidora y en el la confiabilidad de las fuentes que usa para asesorarse.

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María Alejandra Medina

Columnistas

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