Doctora Corazón

Hicimos sexcam, pero nunca me preguntó "¿quieres ser mi novia?"

Una noche nos comunicamos por videollamada y, después de hablar sobre nuestra rutinaria jornada,  empezamos a dirigirnos en un tono más picante, a emplear palabras excitantes. Sí, estaba cautivada por él. Presos de una calentura espontánea, lo hicimos, lo tuvimos...

Hace un mes conocí a un hombre de personalidad increíble y cautivadora. Empezamos a hablar de lo que somos en nuestras vidas, lo que hacíamos, compartimos gustos y preferencias.  En una ocasión me encontraba de compras y recibí una llamada suya para encontrarnos.

Camino a mi casa nos besamos, me agarró de la mano mientras conducía. Yo sentí que habíamos iniciado algo, aunque no me preguntó "¿quieres ser mi novia?" Los días transcurrieron y me manifestaba que le encantaba mi forma de ser.

Luego me propuso tener relaciones sexuales. Yo le dije que esperáramos, llevábamos muy poco para dar ese paso. Pensé que en ese momento lo había entendido. Recuerdo que al día siguiente de hablar ese tema, nos comunicamos por videollamada y, de hablar sobre nuestra jornada,  empezamos a dirigirnos en un tono más picante, a emplear palabras inesperadas. Sí, estaba cautivada por él. Presos de una calentura espontánea, hicimos sexcam. Reconozco que lo disfruté, pero no me sentí del todo cómoda. 

En otra ocasión, contra mis pronósticos, volvimos a tener sexcam. A la mañana siguiente me dijo que se iba a tomar la tarde libre para pasar el resto de día conmigo. Nunca pensé que esa sería nuestra última vez en tener contacto. Recuerdo que le escribí para preguntarle a qué horas pasaba por mí… han transcurrido más de medio mes y no ha vuelto a responder ni a ver mis mensajes.

 Lo que más me duele es que lo veo el línea. Ve mis estados y no me escribe. Hace seis días cumplió años, como una boba le dejé un mensaje y ni las gracias me ha dado. Desde ahí entendí que no me quiere en su vida, lo peor es que subió una foto con una joven, nunca pensé que me hiciera esto, solo bastaba decir las cosas para entender que no quería nada.

Ahora me siento estúpida, engañada; me siento la más ilusa de todas mientras él es feliz con otra. Y no piensa en mí como yo lo hago.

 

Querida lectora:

Quiero darte las gracias por tomarte el tiempo de narrarme tu difícil historia y de compartirme tu corazón.

En virtud de lo que sé, de lo que he estudiado en cuanto a relaciones de pareja, y haciendo uso de mi experiencia como Doctora Corazón, voy a responder a tu carta con el respeto y amor que merece tu caso.

Lamento lo que me cuentas. No es fácil pasar de la ilusión suprema a darse cuenta de que esta no era una historia de amor, sino una auténtica falacia.

Los hombres y las mujeres engañan, no es sólo una cosa propia de ellos, y el engaño es una de las principales causas de este consultorio. Mi teoría es que el engaño aleja a estas personas del amor verdadero, de las relaciones que engrandecen y es un atajo para la infelicidad. No conozco al primer infiel que experimente una felicidad absoluta, pues lleva en su interior un sentimiento que no le permite estar orgulloso ni sonriente. Ser infiel nunca es una razón para sacar pecho.

Los jugadores en el amor son las personas que inician un contacto con esa coquetería que parece mortal para el corazón, que calientan y derriten el oído con sus palabras falsas y llenas de intenciones. Todas estrellas del firmamento tienen la cara de esta persona, cada mensaje del chat aumenta las pulsaciones, hasta llegar a escuchar tu corazón cada vez que se conecta.

En ese estado de enamoramiento –porque eso no es amor- las personas deciden hacer cosas nuevas para recibir aceptación. En tu caso estuviste de acuerdo con mantener sexcam con él. No  hay que sentirse mal por esto, lo hiciste porque tuviste ganas de hacerlo. Lo que sí te recomiendo es que no lo hagas sin conocer a la persona, pues tu intimidad es algo tuyo, de un gran valor. 

Vamos con el desenlace. Para ti puede parecer trágico, pero para mí no lo es, te explicaré por qué. Se fue con otra, como puede estar pasando en este instante con millones de relaciones. Duele y devasta el corazón saber que esa persona por la que suspiras se vuelve invisible después de que se le dedicó tiempo, atención e incluso se mantuvo sexo por cámara.

Veámoslo por el lado bueno, ese hombre no es una pareja digna de tu amor, ni de tu cuerpo, ni tan siquiera de un minuto de tu tiempo. Por lo menos esta historia sirve para diferenciar a futuro lo que no deseas para ti. Menos mal que ya no está en el radar de tu corazón.

¡Espero que mi consulta haya sido útil!

María Pasión

Doctora Corazón

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