Cristiano Ronaldo regresó a Manchester United.
Cristiano Ronaldo regresó a Manchester United.
Getty Images
31 Aug 2021 - 5:36 p. m.

¿Idiotas útiles? ¡Es hora de que dejemos de darle tanta importancia al fútbol!

Estoy esperando la aparición de una app que, en vez de cobrarme por ver partidos, mida la cantidad de horas, minutos y segundos que pierdo en el deporte que se alimenta de petrodólares y de los idiotas útiles como yo. Quiero convertirme en un ateo del fútbol.

Alberto Ochoa Mackenzie

Septiembre es el antes y el después del consumo de partidos en cableoperador o, como diría mamá, en parabólica. La adquisición de ESPN por parte de Disney y la aparición de Star+ presagió el giro que los aficionados no queríamos. El fútbol es una mina de oro y los dueños de sus derechos se habían demorado en tomar la decisión que ya vimos con la liga colombiana.

El último fin de semana los canales deportivos privados restringieron varios partidos de las ligas europeas. En vez de la Premier, el domingo transmitieron la Fórmula Uno y la Vuelta a España. El que es dueño de sus cosas puede hacer con ellas lo que le dé la gana. Llevo varios días pensando en qué voy a hacer en adelante, cuando mis gatos me despierten temprano . Ya no voy a ser feliz consultando la parrilla ni volverán las sorpresas al encender el televisor (un día me encontré con Milan vs. Roma).

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Es el fin de un ritual, a menos que entre en la onda de pagar por ver. Y créanme que ganas no me faltan, pero es hora de hacer un alto en el camino. Además de perder el tiempo viendo un partido del Everton, ¿me van a poner a pagar más por ese tiempo perdido? Es una paradoja, no se trata de ponerme a estudiar alemán los sábados a las nueve de la mañana. Se trata de lo que son capaces de hacer las multinacionales con la sed de ver fútbol.

Mi comprador compulsivo me pide que lo haga, que tampoco es tanto por mes; mi lado racional me implora que deje de ser lo que soy (un idiota útil) y que duerma o me dedique gratis a otras cosas -también improductivas, si se quiere-.

Lo único bueno de la desaparición del fútbol de mi televisor es que no voy a seguir pagando el servicio de cable. Aumentaré los megas para navegar más rápido y para salir de una vez de la cantidad de pestañas que tengo pendientes por leer en el computador.

Ojo: no se trata de terminarle al fútbol para explotarme de otra manera. Se trata de dejar de ser parte de un juego gobernado por el dinero, la FIFA y los patrocinadores. En mi caso, el fútbol es tan adictivo como Instagram y muchas veces he querido dejarlo, pero no he tenido la voluntad.

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El fin de semana fue una nueva señal del universo que me pide que malgaste mi vida en otras cosas, en otro deporte o definitivamente en ninguno. De pronto me traiciono para volcarme a las series. Desde Breaking Bad no he vuelto a enamorarme y esta puede ser la oportunidad.

Que Messi la está rompiendo en PSG, que Davinson por fin se afianza en Tottenham, que Muriel y Zapata están indomables en la Serie A, que la sorpresa de la Champions es el Sheriff de Tiraspol... prometo alejarme, aunque eso signifique convertirme en otra persona. Quiero ser un ateo del fútbol.

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