Maternidad no hay una sino muchas

Conclusiones de una charla entre mujeres que se han atrevido a hablar de la maternidad de maneras que antes eran inconcebibles, debido a preconcepciones románticas y endulzadas de lo que significaba ser mamá.

Maternidad y feminismo
En una encuesta realizada en Colombia en el 2018, se dice que el 71% de las mujeres se sienten o se sentirían realizadas sí y solo sí son madres. Pixabay.

El pasado 31 de agosto tuve la fortuna de hablar con mis queridas amigas y colegas Paula Bonet y Margarita Cuéllar sobre maternidades y feminismos, así, en plural, para evidenciar lo que no siempre es evidente: que maternidad no es una sino múltiples, lo mismo que para el feminismo.  La cita tuvo lugar en el ‘Festival Oiga, Mire, Lea’, en Cali, donde tuve la sorpresa de encontrar un público comprometido, que aplaudía ante las sentencias que Bonet lanzaba al aire, una tras otra, como enarbolando la bandera de la lucha, de pensamiento y de poder, a favor de la igualdad de derechos para las mujeres. Después de muchas vueltas de cómo transmitir las píldoras que fueron saliendo ese sábado, aquí va una lista de las principales.

1. ¿Qué significa ser feminista?
Aceptar que en todas las sociedades actuales la mujer vive en peores condiciones que los hombres y que la lucha –tanto de hombres como de mujeres– es estar dispuestos a evitar que eso sea así y a reivindicar la igualdad.

2. El mundo debe ser nombrado también en femenino.  
El léxico con el que se ha verbalizado el pensamiento de la humanidad es predominantemente masculino. Son los hombres quienes han descrito y nombrado el mundo. Son ellos los que, desde posiciones de poder, han señalado la realidad para describirla, categorizarla y definirla según sus percepciones, sus lógicas y sus sensibilidades. Son los hombres quienes incluso han instrumentalizado la maternidad en función de sus necesidades y de lo que han creído que es ‘el deber ser’ de una madre. Es hora, como lo dice Bonet, de nombrar el mundo también en femenino.

3. Romper el silencio. Hablar. Narrar.
Paula decidió hablar sobre un hecho personal y doloroso de su vida, cuando perdió dos embarazos, el último, en gestación avanzada. Rompió su silencio al narrar su historia en el libro Roedores. Cuerpo de embarazada sin embrión. En mi caso, La vida láctea fue un grito de dolor, rabia y amor, al narrar el lado menos rosa de la maternidad. Dos maneras de nombrar el hecho de ser madres o no serlo. Cada mujer tiene que encontrar la suya propia, esa habitación donde se sienta libre, donde las decisiones que tome sean propias y no las que les son dictadas por la sociedad y las falsas creencias.

4. Feminidad no implica maternidad.
En una encuesta realizada en Colombia en el 2018, se dice que el 71% de las mujeres se sienten o se sentirían realizadas sí y solo sí son madres. Este pavoroso número me hizo dudar de todo. Hasta de mi propia decisión de ser madre. ¿Cuántas mujeres se preguntan si realmente quieren ser madres? Ser madre no es un deber. Es una elección que nadie debe tomar por nosotras y decidir no ser madres no debe ser considerado un acto rebelde, enjuiciado por los dedos de quienes señalan que no estamos cumpliendo bien nuestro deber como mujeres. Elegir es otro de los principios del feminismo.

Coda: el discurso no está completo si los hombres no se hacen feministas. Esta es una conversación, no una batalla.     

 

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Tatiana Andrade

Columnistas

Maternidad no hay una sino muchas

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