Perdoné diez cachos y ahora lloro por él

Y tú, ¿perdonarías tantas infidelidades? Descubre el consejo que le dio la Doctora Corazón a una de nuestras lectoras.

Buenas noches doctora,

 

Yo estaba viviendo con un hombre, pero era muy perro. No podía ver a ninguna mujer porque le caía, así de tratara de las esposas de sus amigos.  

Lo peor es que todas ellas le hacían caso. 

 

Duré un año viviendo con él y le perdoné diez cachos; infidelidades que yo comprobaba, sin embargo, siempre lo perdonaba.

 

Finalmente tomé la decisión de irme de la casa, porque lo encontré con una mujer en mi cama, en el apartamento donde vivíamos los dos. Eso fue hace seis meses y aun me duele todo lo que hace.

 

Después de eso me estuvo buscando, pero yo sabía que él seguía con esa otra mujer. Aunque me dice que la va a dejar, yo sé que no lo va a hacer.

 

Cada vez que recuerdo todo lo que me hizo se me salen las lágrimas. Siento que lo odio pero al mismo tiempo no sale de mi mente y de mi corazón.

 

***

 

Querida lectora,

 

¿Cómo se pueden perdonar diez cachos?

 

Yo me pregunto de dónde sale la fuerza para lograrlo.

 

La infidelidad se perdona porque se entiende como una falta grave que no ocurrirá de nuevo, y que trae consecuencias muy serias y dolorosas para las parejas.

 

Poner diez cachos es como haber atropellado tu autoestima con diez vehículos distintos. Te pasa primero la moto por encima, luego el carro chiquito y por último te pisa con un tanque de guerra. Y tú sin levantarte. ¡No hay derecho!

 

¿Qué sacas perdonando tantos cachos si él ya se acostumbró a que tú siempre le vas a permitir que sea así?

 

Un hombre como él es difícil que cambie porque además no exigiste que cambiara. 

 

Si ese no es el resultado que querías, ahora ya no tiene mucho caso llorar y secar lágrimas viejas.

 

Levántate y no te dediques a odiar, que eso quema más energía que amar. 

 

Necesitas darte tiempo para ensamblarte de nuevo después de tanto atropello. Como decía Confucio, "No importa lo despacio que asciendas, siempre que no te detengas".

 

¡Arriba!

 

Ponte las pilas y no te fustigues, no te culpes y dedícate a convertirte en lo que deseas ser.

 

Levántate y escribe en mayúsculas NADIE VOLVERA A PISOTEARME.

 

Deseo que mi carta te haya sido de ayuda.

 

Un abrazo de todo corazón.

 

 

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Foto: iStock.

 

 

 

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