Podemos elegir cuando morir

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El suicidio y la eutanasia son dos prácticas que están mal vistas, el cristianismo históricamente nos vendió a las personas, que “Dios” es el único que puede decidir el momento de nuestra muerte, pero estas dos prácticas son importantes, porque se convierten en una alternativa para aliviar el dolor, en algunos casos del cuerpo y en otros del espíritu. 

El año pasado fue muy difícil para mí en muchos aspectos, una serie de situaciones de esas que le ponen a prueba la fuerza a uno, me llevaron a sumergirme en un estado de depresión y de ansiedad crónico, tuve tantos problemas y tan complejos, que me empecé a hundir en un remolino de tristeza, esa tristeza me llevo a aislarme de mis seres amados y a aislarme de las cosas que me hacen feliz.

Duré tres meses así, llorando, vacía, sin encontrarle sentido a mi existencia, sumergida en la tristeza, sin alientos, débil, con dolor de cuerpo, perdida, llegue a estar tan cansada de sentirme triste, mal e indispuesta, que pensé en la posibilidad de terminar con mi vida, pero no de una manera dramática y cursi, si no de verdad pensé en que era la única posibilidad para encontrar el descanso y la paz para mi espíritu, liberarlo del desaliento y del dolor, para que vivir una vida en la que no eres feliz, en la que no encajas, en la que respiras pero no estas vivo.

Al final no tome la decisión de hacerlo, pude encontrar alternativas y tuve el apoyo de personas que me sostuvieron, pero de verdad llegue a plantearme esa situación, no opte por usarla, pero esto me llevo a pensar que si lo hubiera hecho era totalmente mi derecho a hacerlo, al final la vida le pertenece propiamente a cada persona. Varios amigos y conocidos han terminado con sus vidas, y por esta razón aprendí que los demás tenemos que respetar esta decisión, sin moralismos, sin prejuicios, respetando la autonomía, permitiendo la dignidad de las personas.

El suicidio se convierte en una alternativa para aliviar el dolor del espíritu y la eutanasia en otra para aliviar el dolor de cuerpo. Por el lado de la eutanasia también sigue existiendo un moralismo religioso frente a esta práctica y aunque en Colombia ha sido legal desde 1997, cuando la Corte Constitucional, a través de la Sentencia C-239, reconoció que la muerte digna es un derecho fundamental, autónomo y separado del derecho a la vida como muchas leyes de nuestro país estas se quedan en el papel, las burocracias y barreras de acceso institucionales lo hacen un proceso difícil, expertos aventuran hipótesis sobre muertes asistidas que se tuvieron que llevar a cabo en la clandestinidad, posiblemente efectuados por médicos allegados a las personas que padecían una enfermedad terminal o un dolor intenso sin pausa alguna.

Aunque es verdad que se ha avanzado en abrir un camino legal y médico a la eutanasia en Colombia, también falta mucha educación social sobre esta alternativa, y rutas de acceso a este derecho por parte del Estado, para garantizar una muerte digna a las personas que así lo requieren. Las personas que optan por esta opción en muchos casos llevan años de padecimientos de dolores, de sufrimiento y es más que justo que tengan alternativas para encontrar un descanso. 

En ambas situaciones es una decisión autónoma, no querer vivir indignamente es un derecho que todos tenemos, es importante hacer un llamado al congreso de la república, sobre la importancia de políticas públicas para la salud mental y asistencia de los ciudadanos, teniendo en cuenta el contexto del país en el que nos desarrollamos. Las personas venimos de una sociedad violenta y esto nos lleva a tener problemas de autoestima, tenemos maneras de relacionarnos tóxicas y dependientes, falta mucha educación emocional en los núcleos familiares, en el colegio, en los espacios laborales y en el espacio público. También deben generar una regulación para que las personas que necesitan la eutanasia, puedan acceder a ella, de una manera digna.

Como sociedad también debemos reflexionar sobre este derecho, aprender a morir cuando sintamos que así debe ser y respetar a las personas que toman esta decisión, mas allá de los moralismos y estereotipos frente a estas prácticas, debemos tener empatía frente al sufrimiento del otro, no todos manejamos las cosas de la misma manera, ni tenemos las mismas herramientas para enfrentarnos a las situaciones que se nos presentan en la vida.

Si te encuentras en alguna situación que no te permite vivir tranquilamente y feliz, puedes buscar ayuda en la línea 106 o en el número: 018000113113.

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