¿Son machistas las religiones?

En nombre de los dioses, las mujeres han sido controladas y explotadas. Sin embargo, los principios de la fe tienen como base la igualdad.
Mujer cargando en sus manos un rosario

Hay un truco en esta pregunta: no especifica cuáles religiones, y eso, para oídos latinoamericanos, suele querer decir catolicismo o cristianismo por default. No creo que todas las religiones sean machistas, aunque para contestar eso de manera absoluta tendría que tener conocimiento suficiente de todas las religiones que existen o han existido y, como se imaginarán, eso es imposible. Lo que sí puedo afirmar, con mayor aplomo, es que todas las culturas machistas tienen también religiones machistas. 

 


Entiendo por religión a una comunidad de personas que se unen en fraternidad y en torno a un mito fundacional, una serie de valores y una explicación del mundo. Visto así, las religiones no distan mucho de los grupos sociales y políticos. 

 


El mito fundacional del cristianismo no deja bien paradas a las mujeres, Eva queda reducida a una vil mentirosa y a la virgen María la privan de todo el poder sexual que tenían las diosas-madre en otras culturas. Bueno, y ni qué decir del pequeño detalle de que no pueda haber sacerdotisas o papisas en la Iglesia católica. No hay explicación satisfactoria de esto. Tampoco se ha ablandado mucho la doctrina católica en materia de derechos sexuales y reproductivos, que son claves para nosotras, y la figura de la virgen María ha creado desde siempre estándares imposibles para las mujeres de a pie. 

 


No hablo por otras religiones porque no las conozco de cerca. Puedo decir que el catolicismo además se ha usado activamente para entorpecer los derechos de las mujeres. Grupos que se dicen religiosos, pero que en realidad son ‘antiderechos’, se escudan en la religión para controlar nuestros cuerpos, explotarnos, negarnos derechos básicos (en un tiempo fue el voto, ahora es el aborto). Todo esto está mal. Y está mal que, en la práctica, la Iglesia católica sea un ‘club de Tobi’, en donde no se admiten mujeres, no se aceptan los vínculos con la comunidad LGBTI, y no se condenan de manera inequívoca el abuso infantil y la violencia de género. 

 


Pero se nos olvida que las religiones son lo que queremos hacer de ellas. Por allá en algún lado de la Biblia dice que no se puede comer mariscos, y,  en otro, que a las mujeres toca cogerlas a pedradas. Miren como hemos sido capaces de prescindir de esos anacronismos que hoy en día no tendrían sentido. La Biblia es un texto que podemos interpretar de muchas maneras, y no hay nada que no sea de suyo feminista en las tres virtudes básicas del catolicismo: fé, esperanza y caridad. Es más, en Latinoamérica, las católicas, por el derecho a decidir, tienen un largo trabajo defendiendo el derecho al aborto desde su fe y apoyadas en la doctrina católica. Por ejemplo, para ellas el momento clave de la Anunciación es cuando María acepta llevar en su vientre al hijo de Dios. El ángel le pregunta, ella acepta, eso se llama consentimiento. Y, quizás, si nos tomáramos en serio lo que implica el gran coraje de María, seríamos más respetuosos y compasivos con todas esas niñas, adolescentes y mujeres que se enfrentan a un embarazo no deseado o consentido. 

 


Ser feminista y ser religiosa no son excluyentes. Todos y todas podemos luchar por los derechos de las mujeres desde nuestras trincheras, siempre y cuando seamos abiertamente críticos ante el machismo y recordemos que en la base de casi todas las religiones está el deseo por el bienestar de una comunidad (de la cual la mitad somos mujeres).

 

 

Foto: Istock

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