Opinión

Todos le debemos una disculpa (y muchos aplausos) a Stefan Medina

El defensor antioqueño llamó la atención de José Pékerman, que se lo dejó maduro y firme a Carlos Queiroz. Contra Argentina demostró a sus críticos que tiene el nivel para ser titular de la selección.

David Ospina y Stefan Medina durante el partido Colombia vs. Argentina. AFP

Un amigo mexicano me dijo que si Stefan Medina hubiera nacido en el DF o en cualquier lugar del gigante norteamericano, sería titular en la selección dirigida por Gerardo Martino. Yo le respondí: si Colombia tuviera unos mejores ciudadanos, Medina también sería titular en la tricolor.

Por suerte Pékerman es argentino y Queiroz es portugués. A ambos entrenadores lo único que les interesa es lo deportivo, lo que diga y piense la hinchada colombiana es solo eso: un meme, un comentario en redes sociales, un análisis desde la destrucción cuando se nos dispara la sed de encontrar culpables.

Nadie como Stefan Medina para dar fe de lo que somos. Después de un mal partido contra Uruguay en Montevideo,  lo sacrificaron, encontraron en el matoneo su arma para hacer la vida imposible.  

Cuesta levantarse después de ser acribillado por los sicarios del teclado. Celebré el día que Medina se fue a jugar a México. Con la salida de Pékerman, pensé que se alejaba la chance de volver a verlo en la selección. Por suerte me equivoqué, porque realmente es un jugador que tiene las condiciones para vestir la camiseta de su venenoso país.

Ya lo había demostrado en la anterior eliminatoria en un partido contra Brasil, en el que Colombia perdió 2 a 1 en Manaos. Esa tarde Medina no se amilanó ante Neymar, Marcelo y Coutinho, como el sábado en Salvador de Bahía.  Sus cierres, sus cabezazos, su tino para dar salida y su entendimiento con Yerry Mina y Juan Cuadrado demostraron que Santiago Arias la tiene difícil para recuperar el puesto.

Hoy celebramos el triunfo ante la Argentina de Messi. Los flashes apuntan a Roger, Duván, Barrios y al salvador Ospina. No debemos olvidarnos de Stefan Medina, a quien todos le debemos una disculpa y muchos aplausos.

Ojalá tuviéramos un poco de su resistencia y su tenacidad para ser mejores ciudadanos, ojalá fueramos Stefan Medina para pensarlo dos veces antes de destruir a alguien.

La vida es un guion de televisión, con final feliz. La historia del lateral derecho de la selección apenas comienza.

 

 

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Alberto Ochoa Mackenzie

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