El cuerpo hecho lienzo

El artista brasileño Alex Hansen, encargado del bodypainting en la película 300, regresó al país para compartir sus conocimientos con los amantes del arte.
El cuerpo hecho lienzo

Por su participación en la película 300 y en los concursos de bodypainting realizados en diferentes países, Alex Hansen es considerado uno de los mejores expertos de este arte en el mundo. Por esa razón, los artistas colombianos Alexandra Sarmiento y Miguel Ángel Gómez lo invitaron a Bogotá para que compartiera de conocimientos en un taller que duró dos semanas, al que asistieron colombianos, suecos y estadounidenses. Desde que nació en Brasil y viajó a temprana edad con su madre a Canadá para conocer a su padre, su destino se vio marcado por los viajes y diferentes lugares de residencia que lo han consolidado como un artista cosmopolita y autodidacta. Sin la necesidad de estudiar y adquirir conocimientos teóricos o metódicos, Alex comenzó de una manera empírica a pintar a los doce años. A diario realizaba 20 dibujos acerca de todo lo que veía. Desde ese momento, la observación y el detalle fueron importantes para su técnica. Seis años después pasó del papel a la pared, pintando murales en los clubes de Canadá. Años más tarde, con la ayuda de su mamá, que trabajaba como cocinera en las grabaciones, ingresó a la industria cinematográfica como parte del equipo de escenografía de algunas películas. En ese momento, Alex desaforó su creatividad y dejó ver su talento para el bodypainting. Al ver su talento, los actores, fotógrafos y directores lo recomendaron para que fuera el encargado del maquillaje corporal del elenco de la película 300. Desde entonces, su nombre empezó a ser reconocido a nivel mundial. Nueva Zelanda, Corea del Sur, Inglaterra, Austria, Reino Unido, Estocolmo, Italia, Brasil, Canadá, Estados Unidos, Hawai, Colombia, Holanda y México son los países que ha recorrido para demostrar su talento artístico en backstages, además de los múltiples campeonatos en los que ha participado, donde su mayor competencia siempre es él mismo. En los primeros minutos de las contiendas suele sentir conmoción debido a la expectativa, pero sus objetivos son más fuertes que la zozobra, lo que le permite entregarse y dar lo mejor de sí. Cuando no viaja se concentra para pintar en el garaje de su casa ubicada en México. Su trabajo va en constante evolución y, por lo tanto, renueva con frecuencia los implementos, materiales y herramientas que necesita como artista. No piensa dos veces pasar tiempo con su segunda hija, Irian, para la que ha convertido su casa en un jardín de niños: “Me siento renovado cuando comparto con ella”, comenta.  Además de los murales y el bodypainting, la escultura es uno de sus objetivos,  y a ella le puede dedicar hasta 20 horas diarias. Este deseo nació al tener la oportunidad de crear los trofeos con los que se premiaron a los ganadores de dos campeonatos de bodypainting. Su éxito se debe a dar lo mejor de sí en cada campeonato y al constante aprendizaje que obtiene cuando se relaciona con sus alumnos, puesto que cada vez que termina un taller, como el que ofreció en el país, todos los asistentes terminan emocionados por lo aprendido y él concluye su charla satisfecho.

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