Iván Luna, el colombiano que fabrica satélites

¿Cómo a un bogotano se le ocurrió fundar una empresa que hace satélites en una región que ha visto de lejos el desarrollo de la carrera aeroespacial? La respuesta tiene nombre propio.  
Iván Luna, el colombiano que fabrica satélites

El acoplamiento del Delta 9 está pensado tal como se describe en la ciencia ficción: en el espacio, la cola del cohete se desprende de la cápsula delantera, que luego se empalma en la Estación Espacial Internacional. Este cohete, que en agosto despegará de Japón, llevará en uno de sus compartimentos el UAPSAT I, un satélite pequeño de fabricación colomboperuana que flotará en el espacio durante los próximos seis años para medir el comportamiento del clima. Los encargados de esta misión de transporte no solo tienen el objetivo de poner el UAPSAT I en su destino; además del vehículo de bandera colombiana y peruana, también llevarán alimentos y herramientas a los astronautas que viven a 400 km de la tierra.Antes de que todo esto se lleve a cabo, Iván Luna, a través de Sequoia Space, una de las pocas empresas en Latinoamérica que se dedica a prestar servicios aeroespaciales, ultima detalles para que el UAPSAT I funcione una vez sea puesto en órbita desde la Estación Espacial Internacional. ¿Cómo en un país en el que no se construyen aviones hay ingenieros que fabrican satélites? La respuesta en boca de este bogotano resulta sencilla: “El argumento para saber que se puede hacer es que ya hay un satélite colombiano en el espacio. Aquí hay gente con talento y mi idea siempre ha sido encontrarles a los proyectos una salida comercial”.Cuando Luna habla del satélite nacional en el espacio se refiere a Libertad I, construido en Colombia por la Universidad Sergio Arboleda. Lanzado el 17 de abril de 2007 y con apenas un kilo de peso, arrojó desde el espacio información sobre el comportamiento del clima extraterrestre. Aunque ya no tiene vida útil y aún se encuentre en órbita (se calcula que se desintegrará al caer en la atmosfera lo largo del presente año), sirvió para que Luna, que participó como director técnico, fundara Sequoia y ahora esté planeando de modo independiente su segunda misión.“El UAPSAT I pesa 1,3 kilos y lo elaboramos para una universidad peruana. En el paquete incluimos transferencia de tecnología, suministro de herramientas y, como se trata de una institución universitaria, ellos se encargaron del software”, dice Luna. Actualmente en el mercado hay dos tipos de satélites: los que tienen fines académicos y los comerciales, que se utilizan para la observación del espacio aéreo. Si bien Sequoia está incursionando con los de monitoreo de clima, el plan a mediano plazo es ofrecer al gobierno opciones para que no tenga que recurrir a servicios brindados en el extranjero. “Anualmente Colombia gasta más de 40 millones de dólares comprando imágenes de satélite. Si a nivel estatal se solicita un plan de fotos a diez años, entonces un satélite de uno o dos millones de dólares ya no es costoso si nos encargamos de fabricarlo”, manifiesta.¿Se podrá en Colombia construir un satélite de observación de la tierra como los que tiene Google? Luna se da dos años para desarrollar uno que posea cámaras de alta resolución. Si su idea alcanza vuelo, el gobierno que esté interesado ya no dependerá de las fotos desactualizadas del territorio que hay en Google Earth. “Si uno es dueño del instrumento puede tomar fotos cuando quiera y así se podrá saber, por ejemplo, qué ocurrió ayer en una zona del país luego de una inundación”, asegura este joven que ya es parte de la historia de la carrera aeroespacial colombiana. ¿Podrá Colombia tener su propio satélite de observación? Iván Luna, al menos, piensa que sí.