El secreto de Monsieur Periné

Después de recibir un disco de oro y de pasar por Brasil, México y Panamá, la banda se prepara para su primera gira por Europa, donde ya tiene 17 fechas confirmadas. ¿A qué se debe su éxito?  
El secreto de Monsieur Periné

Dicen que el señor Periné se amañó en Colombia después de huir del frío del viejo continente, y aquí dejó de ser un Monsieur para convertirse en el “Mesié”: el europeo con más sabrosura del planeta. Esa es la leyenda detrás del nombre de esta agrupación colombiana que creó un sonido único partiendo del gipsy jazz –un estilo que surgió en Francia alrededor de 1930– para luego mezclarse con ritmos latinos. Su propuesta ha sido tan atractiva que, aunque hace seis años empezaron a tocar juntos solo por placer, han llegado a convertirse en una de las bandas más interesantes y aclamadas del panorama artístico contemporáneo. A mediados del año pasado lanzaron su primer disco, Hecho a Mano, que muy pronto fue disco de oro en ventas, y ahora se dedican a pasear al “Mesié” por todo el mundo: este año han estado en Brasil, México y Panamá, y ahora se alistan para su primera gira por Europa, donde ya tienen 17 fechas confirmadas por todo el continente. Pasarán por Austria, Bélgica, Holanda, Alemania, España, Francia y el Reino Unido, y los han invitado a los festivales de jazz más prestigiosos, entre ellos el Festival de Jazz de Montreux y el Festival Django Reinhardt. Catalina García (vocalista), Santiago Prieto (cuerdas), Camilo Parra (vientos), Nicolás Junca (guitarra), Miguel Guerra (percusión), Fabián Peñaranda (bajo y contrabajo) y Daniel Chebair (batería) han creado un fenómeno musical y su éxito se debe a varios factores, que fueron evidentes cuando CROMOS habló con ellos.  El secretoLa receta para el éxito se fue cocinando desde el momento en que se sintieron seducidos por el gipsy jazz –también conocido como jazz manouche–, cuyo principal exponente fue Django Reinhardt. Este guitarrista belga solo podía tocar su instrumento con dos dedos, así que tuvo que reinventar la técnica y así produjo un estilo poderoso que exigía virtuosismo de parte los músicos que se atrevieran a interpretarlo. “Es un género encantador –cuenta Catalina–, pues además de su virtuosismo, invita a bailar y eso lo hace popular y cercano a la gente”. Este fue el primer punto a su favor, escogieron una base musical potente, enérgica e incluyente, que luego se fortaleció aún más al unirse con ritmos latinos, cuya riqueza resalta en el momento en el que la agrupación involucra diferentes instrumentos. Pasan del clarinete, a la guacharaca, para luego dejar entrar al violín y terminar con las maracas. “Los instrumentos son puentes entre culturas –explica Camilo–: el clarinete es uno de los instrumentos del gipsy jazz, pero con Lucho Bermúdez también suena perfecto”. A esto Catalina agrega: “A través de los instrumentos uno va entendiendo la historia de la cultura. Cuando uno va a México se da cuenta de que su desarrollo se debe a que se han mirado a sí mismos, a que han explorado sus raíces, y entonces uno entiende que hay que hacer lo mismo en Colombia”.Al oírlos hablar parece que para ellos la música no es simplemente el medio por el cual ahora viven sus 15 minutos de fama, sino un arma poderosa a la que seguirán recurriendo más allá de lo que ocurra con la popularidad. Con esto en mente, apoyados en la idea de que la música puede transformar a las culturas y a las personas, Monsieur Periné ha construido una identidad muy particular que trasciende sus canciones para llegar a su vestuario, su puesta en escena y sus videos. Esa imagen ha surgido a partir de la confluencia de la fantasía y el juego: “La fantasía debería ser una responsabilidad de todos los artistas –afirma Camilo–. Hay sentimientos que uno que no puede expresar con palabras y que justamente están en el plano de lo fantástico”. Catalina también opina vehemente: “La fantasía permite llegar a lugares a donde no pueden llegar los mortales. Es necesaria para comunicarse con la gente en otro plano, el de la subjetividad, donde cada quien puede sentirse un poco más libre. La idea es acercarse a la niñez otra vez,  jugar, no solo para divertirse sino porque los juegos estimulan la inteligencia, estimulan a pensar”. Así, todos los elementos que definen su música y su identidad –y que les permiten ser coherentes, consistentes y multiculturales– los han llevado a marcar la diferencia y a calar hondo en un público que recibió gustoso la novedad, la diversidad y la excentricidad en un panorama musical desgastado y repetitivo.