Alejandro Martínez vuelve recargado al teatro

Como cantante y actor de teatro y televisión, Alejandro Martínez ha vivido las duras y las maduras. Ahora vuelve al ruedo con su protagónico en Mentiras, el musical, en el que interpreta a un galán fatal de los ochentas.
Alejandro Martínez vuelve recargado al teatro

Aprovechar las oportunidades o dejarlas pasar: así se fragua la vida de un artista. En altas y bajas, así también ha sido la carrera artística de Alejandro Martínez. En los noventa, como actor, marcó su momentum en la farándula nacional como galán y protagonista de telenovelas como Eternamente Manuela y Sangre de lobos, seguido, luego, de roles más discretos. Y como músico, ocurrió algo similar: discos, canciones sonando en la radio, giras por el país con Shakira… seguido de un impulso que se desdibujaba.

Ahora, tras 20 años de carrera, parece reencontrarse de nuevo consigo mismo en la música y la actuación con su rol protagónico de Emmanuel en Mentiras, el musical, que actualmente se presenta en el Teatro Nacional la Castellana, una comedia musical que, a ritmo de música para planchar, recuerda el amor y el desamor de los años 80: “Lo sexy de este musical es el repertorio de canciones de los 80 que le hace recordar a la gente que ahora está en sus cuarenta, cómo era la maldita primavera”, comentó.

El proyecto original se realizó en México D.F., donde el musical se ha convertido en un fenómeno de taquilla con 1.200 funciones en los cuatro años que lleva en cartelera. En Colombia, el montaje se preparó en seis semanas bajo la dirección de Jorge Marín y la actuación, entre otros, de Verónica Orozco y Diana Hoyos. “Los personajes se van creando todas la noches, mejorando día tras día, depurando elementos de música, afinación, iluminación, y poniéndote de acuerdo con la nenas”, explicó Martínez.

En el escenario, Alejandro se siente cómodo volviendo a cantar con una banda en vivo y reinventándose como galán. Los referentes actorales de Carlos Mata y Guillermo Dávila, y el trabajo de Luis Miguel y Robi Draco, dice, le han ayudado a darle forma a su interpretación: “Emmanuel es un personaje que realmente disfruto porque me refresca y me devuelve al escenario con toda la disciplina y concentración tibetana que implica trabajar en teatro”.

Como en las tablas, la televisión también parece haberle dado oportunidades de acierto, como ocurrió en su papel de Carlos Lehder en Escobar el patrón del mal. “Lo que me gustó de este personaje es que Carlos Moreno –el director– fue muy generoso, él cree en sus actores y los deja crear, dejando atrás los egos propios de la escena”.

A sus 46 años, Martínez lleva una vida más sosegada en su papel de padre y cultivando sus aficiones, entre ellas la lectura de textos espirituales como El libro tibetano de la vida y de la muerte y El arte del amor; y la fascinación por el musical Jesucristo Superstar, que no se cansa de repetir.

Aunque –dice– siempre quiso desmarcarse de su figura de galán, la vida lo ha puesto de nuevo al natural. “Soy actor y en esa medida tengo capacidad de ´galanear´ si me lo piden, creo que es un refresco importante que la gente va a notar”. ¿Qué tan sólida es su nueva faceta? Eso podrá verlo el público hasta el 30 de junio, en el Teatro Nacional la Castellana.