'En trance', para ingresar en la mente del protagonista

En esta quincena la reseña es para la película 'En trance', dirigida por Danny Boyle. Preste atención.
'En trance', para ingresar en la mente del protagonista

Es una película intensa, sexy y violenta, pero también es reflexiva, sugerente e ingeniosa. Al pasar 30 segundos de la primera escena ya ha atrapado al espectador, quien más adelante puede arrepentirse de haber caído tan fácilmente ante los encantos de la dirección de Danny Boyle –la cabeza detrás de Trainspotting y ¿Quién quiere ser millonario?–, un maestro para seducir, crear tensión y mantenerla. 

La historia comienza con el robo de una obra de arte. El hurto va por buen camino hasta que el ladrón (interpretado por James McAvoy) recibe un golpe en la cabeza que le produce amnesia y hace que olvide a dónde fue a parar la pintura. Después del impacto, sus socios pasan el resto de la película tratando de meterse en su mente para rescatar los recuerdos que esconden el paradero de la valiosa pieza. Para ello contratan a una psicóloga (Rosario Dwason) quien, a través de la hipnosis, intentará devolverle la memoria. 

El robo del cuadro se convierte en la excusa para pensar en el poder de la hipnosis y la fragilidad de la mente. Un hipnoterapeuta puede cruzar las barreras del cerebro, llegar a conocer lo más íntimos secretos de su paciente e, incluso, controlar sus pensamientos y condicionar sus acciones futuras. Hemos visto en televisión que las personas que están en un trance hipnótico obedecen a todo lo que se les ordene. Cacarean, lloran, gritan. La película plantea que la hipnosis es un arma peligrosa en las manos equivocadas.

En trance funciona como una matrioska: el espectador ingresa a la mente del protagonista y va encontrando las verdades que esconden sus recuerdos. El desenlace se intuye a lo largo de la película, pero al final se dan todas las respuestas y entonces queda la sensación de que Boyle es condescendiente con el público y que se excede en el número de capas que conforman la historia. Pero para ese momento ya ha capturado al espectador con una realización estéticamente atrayente; una banda sonora intensa e imponente; un guion salpicado de humor negro y una seductora actuación de McAvoy, que se ajusta a la perfección a ese personaje que es a la vez guapo, vulnerable, violento, inseguro y encantador, una mezcla apetecible para una película hipnótica.

En cartelera

César debe morir - Director: Paolo Taviani, Vittorio Taviani

Julio César, el clásico de William Shakespeare, interpretado por un grupo de presos reales de una cárcel de Roma, bajo la dirección de Fabio Cavalli. Es un experimento conmovedor que logra lo mismo que el buen teatro: engañar al espectador, que no sabe si lo que están representando los presos es actuación o expresión de sus propias emociones exorcizadas a través de Shakespeare, así como convencer a los actores de que el teatro es mucho más real que la ficción de lo que ellos creen. Me hizo recordar En busca de Ricardo III, de Al Pacino, un clásico de este extraño género entre el documental y el drama.

Starbuck - Director:Ken Scott

No es que David, un buenazo que vive de desastre en desastre, haya sido excesivamente promiscuo. Lo que sucede es que donó demasiado esperma en la juventud bajo el seudónimo de Starbuck a un banco de semen, y ahora una pléyade de hijos quiere conocerlo. ¿Y qué demonios debe hacer David? Eso es lo que nos cuenta Ken Scott. Al principio da la impresión de que la película se va a quedar pronto sin argumento. Sin embargo, Scott logra sacarla adelante como quien empuja un carro varado por batería, con la esperanza de que vuelva a encender.