El polémico pianista Lang Lang llega a Colombia

El mejor artista clásico del planeta, según The New York Times, y quien hipnotiza auditorios vestido con tenis y chaquetas brillantes, dará un concierto este sábado en Bogotá.
El polémico pianista Lang Lang llega a Colombia

Verlo en el escenario es desconcertante. Aunque toca una rapsodia de Liszt, lleva el pelo parado, como si lo suyo fuera el punk. En lugar de camisa blanca, corbata o corbatín, usa una camiseta negra de algodón que combina con una chaqueta del mismo color hecha con retazos de cuero o algún material sintético que resplandece.

Para sus pies ha escogido un cómodo par de tenis con aplicaciones doradas. La iluminación del recinto tampoco se parece a la de cualquier concierto de música clásica: como si fuera una presentación de U2, prima la oscuridad por la que se mueven luces azules, rojas, verdes y amarillas.

Todo está planeado para que el pianista brille, y lo hace, no solo por su ropa y por los proyectores de colores, sino por la destreza con la que se pasean sus dedos por el teclado, y por su apasionada e imponente presencia escénica: su cuerpo se pierde sin temor en el vaivén de la música.

Lang Lang, de 30 años, fue catalogado por The New York Times como el mejor artista clásico del planeta, y la revista Time lo incluyó en la lista de las cien personas más influyentes del mundo.

Nacido en Shenyang (China), toca piano desde los tres años, se ha presentado en los escenarios más prestigiosos e incluso participó en la apertura de los Juegos Olímpicos de Beijing.

Lang suele aparecer en las páginas sociales de los medios de comunicación con figuras como el presidente Obama, Plácido Domingo o la reina Isabel; es embajador de buena voluntad de UNICEF y tiene una fundación con la que busca mejorar la vida de los niños a través de la música. }

Según cifras publicadas en The New Yorker, ofrece unos 130 conciertos al año, cobra por cada uno 50.000 dólares y vive en hoteles la mayor parte del tiempo–durante 2012 solo pasó 20 días en su residencia de Nueva York–.

Ahora, esta celebridad de la música clásica dará dos conciertos en Colombia: uno en Bogotá y otro en Medellín, el 18 y el 23 de mayo respectivamente. En Bogotá se presentará en el Teatro Mayor Julio Mario Santo Domingo para apoyar a la Fundación Hogar Nueva Granada. En Medellín dará un concierto en el Teatro Metropolitano con la Orquesta Filarmónica de la ciudad, en celebración de sus 30 años.

 

De niño prodigio a celebridad

A los 9 años, Lang llegó tarde a su casa después de un ensayo de coro, y su papá, Lang Guoren, lo recibió fuera de control. “¡Has perdido dos horas de práctica! –le gritó al niño, según cuenta el pianista en su biografía, publicada por Mondadori–”. “¡Eres un perezoso! –continuó el padre–. No tienes razones para vivir”. Acto seguido el hombre le tiró un frasco de pastillas e intentó que Lang las tomara.

Cuando el niño rehusó hacerlo, su padre le ordenó que se lanzara del balcón del piso once en el que se encontraban. El joven pianista empezó a darle puños a la pared. “Odio mis manos”, decía, mientras destruía su más preciado tesoro. Solo en ese momento Guoren despertó del trance en el que se encontraba y detuvo al niño.

Lang tuvo una infancia compleja durante la cual lidió con un padre obsesivo que, una vez descubrió su talento, hizo todo para sacarlo adelante. Hoy el artista se lo agradece, pero el proceso no fue nada fácil, pues además tuvo que competir con la generación de pianistas que surgió en su país natal luego de que terminara la Revolución Cultural de Mao Tse-Tung (1966-1976), periodo durante el cual la música extranjera fue prohibida. En tiempos de apertura, surgieron muchos pianistas motivados por la influencia de Occidente.

En este movimiento cultural los artistas siguieron dos corrientes distintas: una cerebral y otra emocional. “Por un lado estuvieron los que se acercaban el estilo de Yundi Li, un pianista reposado y conservador, ceñido a la partitura –explica Jaime Andrés Monsalve, jefe musical de la Radio Nacional de Colombia–. Por el otro, estuvieron los que se parecían a Lang Lang, quien es un virtuoso alucinante y muy apasionado, que no teme improvisar, hacer cambios y romper el protocolo”.

Con esta manera de aproximarse a la música, Lang se ha convertido en un showman, pero nunca en detrimento de la técnica, que siempre es perfecta. El chino es dueño de un estilo único que toma forma cuando confluyen su impecable interpretación y su teatral puesta en escena. Estos elementos, al unirse, dan origen a un espectáculo expresivo y emocionante en el que los espectadores sienten que les cuentan una historia.

Así, Lang les ha abierto puertas a públicos que siempre han pensado que la música clásica es aburrida y que en él han encontrado pura diversión. “La música clásica es muy sexy –dijo Lang en Midem, un evento dedicado a la industria musical–. Lo que necesitamos es aprender a compartirla de diferentes maneras para poder conectarnos con el público y así hacerle entender que es apasionada y hermosa”.

Los detractores

Aunque Lang tiene una enorme fanaticada, existen críticos que se han ido lanza en ristre contra el pianista. “Dicen que él no toca piano, sino que dispara notas, por eso se ganó al apodo de Bang Bang”, cuenta Monsalve. El pianista Earl Wild, por su parte, lo ha llamado “la Jennifer Lopez del piano”. Lo acusan de ser banal, teatral y escandaloso. Piensan que lo que él hace es entretenimiento, no cultura.

“Algunos creen que no debería interpretar clásicos como Beethoven, pues va mejor con Rachmaninov –explica Alejandro Posada, director de la Orquesta Filarmónica de Medellín–. En realidad va bien con todo, no se debe confundir la estrategia publicitaria detrás de su imagen con su talento, que es inmejorable”.

El jazzista Herbie Hancock es uno de sus defensores: “Su forma de interpretar nunca cesa de tocarte el corazón –escribió en la revista Time–.Y es valiente. No le teme a estallar la burbuja del falso elitismo. Y usa tenis con el esmoquin más elegante del mercado. Eso es sensacional”.

Consulte más información del concierto en el portal de Cine Colombia aquí