“La danza árabe me llegó al alma”: Antonina Canal

La creadora de la Academia de danza árabe Prem Shakti nos contó su recorrido espiritual y artístico para llegar a ser una de las máximas exponentes de la cultura oriental del país.
“La danza árabe me llegó al alma”: Antonina Canal

Antonina viajó a sus 22 años de Nueva York a la India con el objetivo de encontrarse a sí misma. Este viaje que realizó luego de estudiar artes plásticas y literatura, la llevó más allá de lo que buscaba: al visitar Marruecos, Turquía y Egipto conoció la danza árabe y se enamoró de ella.

En el pasado este baile era la danza de los siete velos, los siete chacras, los siete centros energéticos y con cada velo que la bailarina removía de su cuerpo se quitaba una máscara del ego, se purificaba. Y aunque para muchos es una danza sensual, Antonina asegura que también es espiritual “En la India las devadasis – mujeres que por su baja condición social no podían obtener la libertad y estaban confinadas a vivir en un templo hindú consagradas a la diosa Yellamma - bailaban para conectarse con Dios, de esa manera iluminaban su corazón, era su oración”.

Luego de adquirir todo el conocimiento pertinente de esta cultura, regresó al país y creo desde hace 15 años la Academia Prem Shakti, en la que comparte con otras mujeres su pasión por el mundo de la danza árabe. Allí hay sanación y celebración de la energía femenina mediante una fusión conformada por un masaje en los pies que permite la activación de los puntos energéticos, un trabajo de manos en el que cada movimiento tiene un significado especial de belleza, equilibrio y liberación; luego, un espacio de baile árabe dónde se liberan muchos sentimientos y emociones para terminar con una relajación.

Para hacer parte de esta celebración de la vida, como lo cataloga Antonina, solo se debe tener disposición pues la danza es para la mujer una aceptación a sí misma, asegurando su cuerpo, sintiendo su sensualidad, fortaleciendo su espíritu, dentro de una sociedad en el que las personas bailan para los demás.

Por lo tanto la invitación es a realizar una “introspección a través de la danza, de los movimientos corpóreos que ponen a hablar a nuestro espíritu”  tal como lo asegura Antonina.