'One: Number 31' de Jackson Pollock regresa al Museo de Arte Moderno de Nueva York

Luego de un año después de confirmarse que la obra de Pollock (1912-1956)  había sufrido un daño y pasar por una restauración, regresa al MoMa casi idéntica a como su autor la concibió.   
'One: Number 31' de Jackson Pollock regresa al Museo de Arte Moderno de Nueva York
Su particular manera de lanzar pintura contra el lienzo y pintar en dirección horizontal, el artista del expresionismo abstracto, siempre se preocupó por la vida de cada uno de sus cuadros y cómo perdurarían a través del tiempo. "Sus materiales eran muy robustos y él, o más bien su entorno, tenían cierta preocupación sobre cómo su obra resistiría las agresiones del paso del tiempo. Pero en realidad, ha aguantado bien y este cuadro ha sido un placer como restauradora” explicó la asistente de conservación del MoMA, Jennifer Hickey. Para 'One: Number 31' el tiempo sí se había posado en algunas partes cuarteadas, pero este lienzo de 2,7 por 5,3 metros que Pollock pintó en 1950, acusaba sobre todo la acción de una mano anónima que las había arreglado. "Se dieron cuenta, con una inspección a simple vista, de que existían áreas que no correspondían con las técnicas de Pollock y que había que mirarlas más detenidamente", asegura Hickey, quien en el último año ha estado trabajando a las órdenes de James Coddington, el jefe de conservación del museo neoyorquino. "Tomamos esas áreas que parecían diferentes en color, textura y técnica, y las investigamos a fondo. Separamos químicamente las capas y confirmamos nuestras sospechas al tomar muestras de algunas de estas áreas y ver que correspondían a años después de la muerte del propio Pollock", asegura la restauradora. Sin más documentación que una fotografía realizada en 1962 que mostraba sutiles diferencias con el aspecto que había lucido en las últimas décadas dicha obra, descubrieron que la pintura añadida posteriormente se correspondía con las técnicas de restauración de una época menos purista que la actual. Con técnicas de rayos X y ultravioleta, vieron que detrás de esas áreas repintadas "había pintura descascarillada que había sido tapada, pero el área que había sido repintada abarcaba bastante más que las grietas del cuadro, por lo que consideramos importante ver qué había detrás", afirma Hickey. "No sabemos nada explícito sobre lo que pasó con él", prosigue quien reconoce que el nuevo aspecto del cuadro, "llamará más la atención por el proceso de limpieza que hacemos a cualquier cuadro cada 50 años, y que también hicimos a este antes de la restauración". Pero para los amantes de Pollock y su arte, este descubrimiento confirma que el artista estadounidense no dejaba nada al azar a la hora de captar esa tormentosa abstracción. Hoy "One: Number 31" ha vuelto, limpio y sin agregados a las paredes del MoMA para deleitar a su público y su restauradora celebra tanto lo visible como lo invisible de su trabajo, que es en última instancia el objetivo de la restauración. "Se ve fantástico en la galería. Cuando estás delante viendo el cuadro, te das cuenta que la limpieza le da más energía, le devuelve la frescura. Y si te acercas más y ves los detalles, se puede ver lo que hemos trabajado, pero no es algo que salte a la vista", concluye.