Cuando la pasión se desnuda en las librerías

 El mundo entero se ha contagiado con la fiebre de la literatura erótica. Después del éxito de Cincuenta sombras de Grey, decenas de novedades de este género llegan a las librerías. ¿A qué se debe el furor?
Cuando la pasión se desnuda en las librerías

Elizabeth sabe muy bien qué es lo que le gusta en la cama. También tiene claro qué es lo que quiere su esposo. Conoce cómo utilizar su lengua, apoyar sus manos y mover su cuerpo para que la piel de ambos se erice, tiemble y, finalmente, juntos, lleguen a una convulsión de placer. Ella se crió en un hogar en el que el sexo era pecado, así que para no traicionar a su madre, se transforma en otra persona al hacer el amor: “Me libero totalmente. En esos instantes no me siento persona, sino más bien animal. Olvido todos los deberes y problemas, soy solo cuerpo y dejo de ser mi mente agotadora”.

 Elizabeth es el personaje en torno al cual gira Furores íntimos, novela erótica de la inglesa Charlotte Roche que muy pronto se encontrará en las librerías colombianas. Como ésta, decenas de novedades literarias llegan al país para satisfacer la demanda del género, que empezó a despertar, después de varios años de reposo, gracias a la trilogía de Cincuenta sombras de Grey, de E.L. James, que ya ha vendido 70 millones de ejemplares en todo el mundo.  La literatura erótica ha existido desde Grecia y Roma antiguas. Safo de Lesbos, Aristófanes y Ovidio fueron algunos de los padres del género. En el siglo IV apareció en la India el Kamasutra y, en la Edad Media, Boccaccio y su sugerente Decamerón. Más adelante estuvo Sade, quien trasgredió los límites del pudor, la moralidad y la cordura con textos explícitamente sexuales y violentos. Así fueron llegando los demás, que exploraron el erotismo en diferentes niveles: D.H. Lawrence, Henry Miller, Dominique Aury, Georges Bataille, Anaïs Nin y Catherine Millet, solo por nombrar algunos. En el transcurso de esta historia ha habido varios momentos de auge del género, y ahora experimentamos un nuevo boom que ha agitado tanto el mercado editorial que, en las librerías españolas han dejado de ser libros que se encuentran en rincones oscuros, para pasar a los estantes del frente. Pero, ¿por qué nace el furor hoy? ¿Qué ofrece la literatura erótica actual y qué tanto promete? LOS SÍNTOMAS DE LA FIEBRE Cincuenta sombras de Grey fue el trampolín. La trilogía de esta novela se convirtió en un fenómeno comercial que hizo muy feliz a Random House Mondadori, editorial que compró los derechos del libro después de que se vendiera como pan caliente en Internet. “Tras ver lo que ocurrió con la obra de E.L. James, otras editoriales quisieron imitar el formato –explica Felipe Ossa, director de la Librería Nacional–. La crisis del mercado editorial podía amortiguarse con millonarias ventas de literatura erótica, así que decidieron sacar provecho y lanzarse a ensayar”.  Así como existió un boom de libros de vampiros, motivado por la saga Crepúsculo, y un auge de la literatura negra, por Millenium, ahora le llegó el turno al erotismo. “Esto es una moda, un asunto pasajero –considera David Roa, fundador de La madriguera del conejo–. Cuando no hay ideas, las editoriales oyen al mercado y a los lectores y les ofrecen lo que quieren. Eso funciona por un tiempo, pero no tiene ningún futuro”. Según Ossa, esto empieza a revelarse en el presente, pues los libros que ya han salido al mercado no han alcanzado las ventas de Cincuenta sombras de Grey. Aparte de las razones del mercado editorial, Juan Sebastián Sabogal –director editorial de Alfaguara– asegura que hay un factor determinante en el éxito de este tipo de literatura: el lugar que ocupa la mujer en la sociedad de hoy. “Las mujeres son las principales compradoras de este tipo de literatura –cuenta–. Son independientes, liberales, modernas y buscan cosas que las satisfagan a ellas. Antes estaban encargadas de satisfacer a otros y aceptar que su sexualidad causaba vergüenza. En Colombia han surgido clubes de lectura erótica en los que las mujeres comparten su punto de vista sobre los libros, y este fenómeno ha llevado a que les pidan a sus parejas que los lean, pues ellas quieren experimentar eso que cuenta la literatura”.  Otro factor que ha permitido la masificación del fenómeno es el tipo de literatura que se está publicando. “Son libros sencillos, dirigidos a todo tipo de lectores que buscan respuestas a sus necesidades personales”.PROVOCACIONES DE HOY Los libros eróticos actuales tienen algo en común: el glamour. El modelo que propuso Cincuenta sombras de Grey se ha replicado –probablemente con la idea de que puede tener el mismo éxito–: hombres ricos, apuestos y seductores, que se mueven en círculos aristocráticos y urbanos y conquistan mujeres hermosas que quieren ser sometidas en el cuarto. Esto se repite en obras recientes, como El affair Blackstone (Suma), Pídeme lo que quieras (Planeta), Crossfire (Penguin), Diario de una sumisa (Mondadori) y La sumisa insumisa (Suma). “Es difícil entender por qué un modelo como este ha funcionado entre las mujeres de hoy, que quieren tener el mando y que buscan independencia y autonomía”, se pregunta Ossa.  Imitando este erotismo sencillo, ahora el género ha llegado a la literatura juvenil, un público que las editoriales evitaban por temor a causar controversia y ganarse el rencor de padres, que podrían considerar el contenido de estos textos demasiado atrevido. El libro El chico malo, por ejemplo, de la escritora Abbi Glines, cuenta el tórrido romance adolescente entre una niña buena y un niño malo, y figura entre la lista de los libros juveniles más vendidos de Amazon. Glines se ha ganado el amor de cientos de jóvenes, pues habla de las cosas que a ellos les conciernen, empezando por los exámenes, pasando por los papás y terminando en el sexo.    En contraste con estas obras, que recurren a historias simples y estimulantes, hay algunas propuestas excepcionales e innovadoras. Una de ellas es Furores íntimos, de Charlotte Roche, que, a pesar de ser igual de provocador, se acerca al erotismo desde una perspectiva analítica y crítica que le permite referirse con profundidad a la intimidad, al matrimonio, a la religión… Algo similar ocurre con El credo de los amantes, del colombiano Alberto Medina, quien cuenta la historia de dos infieles a quienes los une su pasión por la literatura erótica. “Después de tres años de investigación y de leer más de 50 textos del género –cuenta Medina–, sentí que lo que leía era muy carnal, tenía que ver principalmente con el cuerpo, así que mi intención fue salirme de eso y tratar de describir encuentros completos, en los que no solo estuviera el cuerpo, como sexo, sino el amor y el erotismo”. Para lograr esta conjunción, y para evitar los lugares comunes y la vulgaridad, Medina se valió de la poesía y, a través de metáforas, construyó escenas románticas y conmovedoras, a pesar de su fuerte contenido sexual.        Y es que escribir sobre sexo no es una tarea fácil. Por eso el escritor mexicano Enrique Serna aseguró en el diario El País de España: “Para escribir este tipo de literatura, hay que hacer una exploración muy profunda de los impulsos de los personajes, porque en el erotismo está presente la manera de concebir el mundo”.